Buenas salenas Cronopio, Cronopio! Este es un espacio de opinión, difusión, crítica y reflexión sobre temas que nos atañan a todos. Un rincón de reflexiones impopulares, propias y cronopias, nada más...
sábado, 31 de agosto de 2024
Sobre Gojira (banda de metal) en los juegos olímpicos...
sábado, 16 de marzo de 2024
"Two hours of pain, all at once": sobre el trailer del "remake" de "The Crow" (2024)
Aquí va mi punto, ese que nadie me pidió, acerca de esa cosa fea de trailer que salió hace un par de días, sobre el mal llamado "remake" de The Crow. Lo pueden ver aquí, bajo su propio riesgo.
A ver para empezar, sí, soy una fan completamente obsesionada con las obras originales, el cómic y la primera peli, sí, jamás lo negaría, pero esto no va de eso solamente, quizá la vehemencia sí tendrá que ver con eso pero los argumentos son básicos y simples y entendibles por cualquiera, me parece, guste o no de la peli o el cómic. Y sí, como ya seguramente se imaginarán, tengo mis observaciones, nada favorables, al respecto.
Algunos dirán que la objeción es el look onda Jóker de Leto, otros que el look reggaetonero, y sí, puede haber algo de eso y de hecho lo hay, pero no solo es el look horrendo, está también esa ambientación horrenda que nada tiene que ver con las obras originales, es esa música también horrenda, una historia que desde ya se pinta digna de generar al menos algunos reparos. Pero eso aún no es nada, y eso que ya es bastante.
Y es que la ambientación del film, en la obra de Proyas, no es en absoluto algo accesorio o impensado o hecho a la ligera, es algo FUNDAMENTAL, y no solo en la peli sino también en el cómic. De hecho, según no pocos críticos y aficionados, eso elevó a una película con muy bajo presupuesto a elevarse casi a una categoría de arte (que a categoría de cine de culto es un hecho que ya fue elevada): su ambientación solemne y sobrecogedora, esa mezcla inefable entre amor, belleza, oscuridad y muerte; el juego entre luces y sombras, su estética apuntando a representar y volcar en la pantalla casi literalmente un comic y convertirlo en "motion pictures", etc. Ya se capta la idea, cierto?
Algunos alegarán en su defensa que no se trata de un remake como tal de la primera película, y es que ha corrido el rumor, por ejemplo, de que se trataría de una adaptación del cómic de The Crow: Wild Justice, esto debido a la apariencia del protagonista.
Pero no, no es el caso, y aquí van las razones:
1) Si fuera a basarse en Wild Justice el protagonista no se llamaría Eric Draven sino Michael Korby ni su novia sería Shelly sino Jan, por qué justificar a la fuerza semejante bodrio horrendo inventando ese tipo de "explicaciones"? En ningún otro cómic los personajes llevan esos nombres, Eric y Shelly excepto el primero.
Y en las "secuelas" fílmicas (nótense las comillas), esas otras "versiones" de The Crow llevan, tal como en los cómic, un subtítulo y los protagonistas, por supuesto, otros nombres, tal como sucede también en los cómics. Así que, Pequeño Fanatic, no malinformes por favor!, y el nombre de la película no es "The Crown".
2) Y por supuesto que no se basa en ningún comic (eso incluye Wild Justice), ni en ninguna peli (eso lo hace más asqueroso porque insisto, eso deja claro que solo se robaron un nombre que ya tenía peso y reconocimiento); sino que el mismo Sanders, director de esta nueva película, dijo que el horrendo look del protagonista se basó sobre todo y en primera instancia en sí mismo, y el "influencias modernas" como Post Malone y Lil Peep, parafraseando, para seducir jovencitos de 19 años, y esto lo agrego yo, que probablemente jamás hayan conocido la obra de culto de Proyas y Lee. Increíble! y dijo también textualmente, que para ese fin, ha dejado relegados tanto el cómic como la peli original (quizá ni siquiera conozca Wild Justice, no me extrañaría).
Pero, ¿qué caracoles es esto que filmó entonces?, todo eso suena tan ridículo que sinceramente parece más una broma mía de mal gusto para defenestrarlo, pero no, él mismito lo dijo, y muy en serio. Dónde queda entonces un mínimo de respeto hacia la obra original y su legado, mucho más todavía, si va a usar su nombre y renombre como carta de presentación?, ¿dónde está el supuesto "tributo" que dicen algunos (o hasta él mismo) que le quiere rendir a la primera peli si el personaje lo basa en sí mismo?
Es claro que el tipo no dudó en no guardar ningún respeto ni por la obra del creador original, James O'Barr, ni por la película dirigida por Alex Proyas, ni tampoco por la memoria de su protagonista, Brandon Lee; y por supuesto, ni por el legado que dejó ninguno de ellos. Las dos primeras obras, tanto el cómic como la película fueron y son sumamente artísticas, esta última, en cambio, al parecer solo busca ser un blockbuster violento dirigido evidente y descaradamente a las nuevas generaciones, pero al parecer no llega ni a eso; dudo, sinceramente, que llegue siquiera a la categoría de blockbuster y está, obviamente, a un abismo de convertirse en una película de culto.
A mi modo de ver, su director solo se robó, con descaro y astucia, el nombre de una obra de culto para sostener, producir y vender su propia sh1t! es decir, lo usó como un gancho, algo de reconocido de lo cual colgarse.
Eso, sinceramente, lo veo como si yo pusiera agua de cloaca en una lata de Coca Cola solo para venderla, acá es exactamente lo mismo; mínimo tendría yo que usar otro nombre para vender mis cochinadas y no aprovechar y ultrajar el nombre de una marca reconocida (independientemente de a quien le guste o no la bebida), ¿no creen? Si no, lógicamente mi producto sería una estafa.
Y ante el uso y abuso que, dado ese caso hipotético haría del nombre de una marca ya posicionada, sería ridículo que para zafarme del lío dijera que "es mi versión de Coca Cola, se basa en mi propia cochina receta pero quiero rendir con ella tributo a esa marca que tanto admiro", completamente ridículo ¿cierto? Un poco de coherencia pues!
Lo mismo aquí, ese tipo tendría que haber usado otros nombres (de película y de protagonistas) para vender su sh1t basada en nada más y nada menos que en su propia narcisa existencia, con lo que parece una historia al parecer salida de quién sabe dónde y con una ambientación que es claramente trucha, y que, además, que nada tiene que ver con las obras originales, independientemente de a quiénes les guste o no aquellas, ¿cierto?, e independientemente, por supuesto e insisto, de que sea yo una fan totalmente obsesionada con ellas.
Y es que ESE es el colmo, para mí, que con tanta cosa horrible y que nada tiene que ver con dichas obras, todavía se use, abuse, aproveche y ultraje el nombre y renombre de una obra de culto solo para que un tipo cuente y venda y haga mucho más visible y polémica y ponga en los escaparates su propia sh1t, sí, porque repito, el mismo director afirmó que para su estética -cosa no secundaria sino FUNDAMENTAL en las primeras obras-, haberse basado sobre todo en su propia y narcisa existencia y sus gustos personales (Post Malone y Lil Peep) antes que en en las obras de las cuales, visto esto, solo ROBA y aprovecha el nombre con un afán meramente mercantilista, solo para vender.
Era un reto difícil llenar tremendos zapatos del film original para cualquiera que pretendiera filmarla de nuevo, por supuesto! y bastantes proyectos al respecto quedaron truncos en el camino, algunos de ellos, precisamente, por diferencias creativas irreconciliables (eso es ya de por sí bastante sugestivo). Personalmente nunca me opuse a ojos cerrados a un remake, nunca me emocionó la idea, es cierto pero tampoco me enceguecí y cerré ante la posibilidad, no era la idea oponerse por oponerse, porque sí o porque para mí (y muchos de nosotros) la peli original es prácticamente sagrada; de hecho hasta puse ciertas expectativas en el frustrado proyecto con Jason Momoa en 2018 (aunque ninguno sería equiparable en magnitud e impacto en mi vida, por supuesto). Sin embargo, en este caso que el proyecto sí se llevó a cabo, se esperaba mínimamente una comprensión cabal de la esencia y magnitud de lo que se volvería a llevar a la pantalla, se esperaba un mínimo de compromiso y respeto, cosas sobre las que en este caso ni siquiera hubo el intento, las prioridades eran claramente otras.
Así que en algo pueden tener razón sus defensores, claramente ese bodrio NO puede llamarse remake, ni siquiera reboot, el tipo solo se robó el nombre, para mí, eso es todo! y está muy claro, además.
Un oportunista, eso es lo que parece ser ese señor, y su "obra", solo una impostura; como tantas otras que están plagando este siglo en el que se hace apología a lo fake y a las apariencias, a aquello que finge en su forma ser lo que claramente, en esencia, no es!
No hay por dónde agarrarle algo bueno, creo que ni siquiera Skarsgard puede salvar eso, al contrario, me temo que ese papel le podría terminar haciendo daño a su carrera.
PS. Para terminar, gracias a este honorable sujeto que me dio la idea del título perfecto para esta entrada acerca de ese horrendo y reggaetonero trailer que está masacrando el nombre de una obra de culto, jamás podría destrozar a la peli, a la original ni tampoco al cómic, estos ya existen y no dejarán de existr ni dejarán de haber marcado vidas y dejado huella en la historia del cine y en la historia personal de muchos de nosotros, felizmente no tiene ese poder.
Al contrario, algo bueno e impensado que creo que saldrá de todo esto es el renovado interés en la peli de culto, la primera, la que no solo fue la original, sino la más auténtica (se nota, es EVIDENTE el "alma" y la pasión puesta en ella). Además, quizá personas de las nuevas generaciones que nunca habían oído de ella, por extraño que parezca las hay, "gracias" a la polémica de este mal llamado remake y sus pretensiones de colgarse del renombre del trabajo ajeno (por decir lo menos, ya que solo usa los nombres, esos nombres reconocidos y de culto para vender algo que ni siquiera respeta esa esencia) también podrán conocerla. Mientras, este "remake", no es que se lo deseo sino que en verdad lo auguro independientemente de mis apreciaciones personales, pues parece evidente, muy probablemente pasará como cualquier peli, simplemente se desvanecerá a menos de un año de su estreno y será francamente olvidada.
Pero aún con todo, cómo molesta que se usen a lo loco nombres, íconos o símbolos conocidos, de renombre o de algún ya en el imaginario colectivo, solo para colgarse de ellos y vender. Cómo molesta que se roben y usurpen y ultrajen lo que esos nombres representan en la cabeza de quienes, lamentablemente, poco o nada conocen sobre aquello cuya identidad pretenden usurpar, mostrando que en realidad no tienen ningún respeto por aquello que dicen "representar" o "reivindicar". Aplica para todo dudes...
jueves, 11 de enero de 2024
Sobre falsas dicotomías y falsas equivalencias...
I. Cuando razón y emoción / intelecto y sensibilidad no son excluyentes... - FALSA DICOTOMÍA
No son excluyentes ni tendrían por qué serlo
Mi experiencia:
Es bastante común y frecuente que me llamen "exagerada" y me miren como "ew!, qué intensita!" cuando hablo, cuando me expreso, cuando amo, cuando TODO!!! Bueno, todo lo que no lastima ni es peligroso ni hace daño, quiero decir. Por otro lado, irónicamente, es igual de común y frecuente que me llamen fría, desalmada, malvada, etc., cuando trato de matizar asuntos con un poco de lógica, razonabilidad y prudencia. En fin, siempre fui muy emocional, el asunto es que a la vez también soy muy racional y desde eso de mis 30 aprendí a controlar mis reacciones (no mis emociones que siguen siendo igual de intensas) en situaciones problemáticas, para evitar hacerme más daño, para no afectar a los demás y para no complicar más la situación. Por otro lado, en cuanto a situaciones no problemáticas y afectivas soy siempre muy expresiva, "intensa" (como siempre me dicen) y demostrativa, ahí sí me dejo llevar totalmente!
Pero lamentablemente hay quienes confunden tener emociones SOLAMENTE con ser SIEMPRE hiperreactivo, visceral, impulsivo y desbordado, casi como alguien con TLP; y confunden ser calmo, prudente y racional en situaciones difíciles (aún siendo expresivo y aunque tu corazón lata a mil, tus manos tiemblen y te falte el aire) con "ser insensible" o "no tener emociones".
viernes, 11 de noviembre de 2022
Chola: Icono, cultura y pensamiento.
Hoy, la revalorización de la imagen de la chola en Bolivia parece ser una
realidad. Confluyen en esta aseveración distintas miradas y así lo revelan las
nuevas tendencias donde la imagen de la mujer de pollera parece ser la
protagonista. Salen a la palestra, por ejemplo, desfiles de moda centrados
exclusivamente en la vestimenta de la chola paceña, colecciones de vestuario
inspiradas en ella, reuniones temáticas juveniles dedicadas a este ícono de la
cultura paceña y, más allá todavía, es tomada en cuenta y resalta también en el
ámbito político.
En torno a este fenómeno surgen diversos puntos de vista, sin embargo,
antes de abordarlos, cabe hacer un acercamiento al marco histórico y cultural
que rodea a la chola, desde la Colonia hasta nuestros días.
El cholo/mestizo
Abordemos en primera instancia la relevancia y papel del
mestizaje en el surgimiento de la chola.
Su vestimenta, señala la historiadora y diseñadora de
modas, Sayuri Loza, transitó un camino marcado por muchos cambios en atención a
la época, los contextos y la moda. Loza,
es además historiadora, bailarina e intérprete de lenguas aymara (que es
también su lengua materna, junto con el español), inglés, japonés y latín y aprendió sobre el arte de la confección de
vestuario como un oficio de familia, a través de una larga tradición de
sastres, sombrereros y confeccionistas, es además hija
de una mujer de pollera, la recordada comadre Remedios Loza, cuya participación
en la política marcó historia en los años 80, al haber sido ella la primera
mujer de pollera en la historia de Bolivia en ocupar un cargo en el Parlamento.
La chola, explica la historiadora, viene de la mezcla racial y cultural
que, desde el siglo XVI y XVII, se vino conformando de forma paulatina. En
aquella época, quienes accedían a ciertos pequeños espacios de poder económico
(caciques o incipientes burgueses) se adscribieron étnicamente como mestizos.
Esta adscripción se produjo cuando el indígena, con cierto poder económico
asimiló la cultura española; mientras que, quienes no tenían ese acceso,
permanecieron como indígenas. Estos mestizos adoptaron la vestimenta
española y es de allí de donde viene la chola, señala.
El cholo, en general, no tenía acceso al territorio, por lo que no era
labriego sino artesano, comerciante y, viviendo en las ciudades, se desenvolvía
como una suerte de pequeño burgués, logrando poco a poco mayor poder
adquisitivo. Es decir, el concepto de “mestizo” tiene más que ver con el acceso
a esos pequeños privilegios que surgen al adoptar parte de la cultura española
que con un aspecto meramente racial, señala Loza, ya que, a su juicio, sería
algo sesgado hablar todavía en el siglo XVII de una total pureza racial entre
indígenas, por mucho que al día de hoy se manejen tales conceptos. El
mestizaje fue sobre todo una adscripción a tal denominativo a partir de esas
simbiosis culturales y de estilo de vida, indica. En este contexto, los
mestizos claramente no tenían los mismos derechos que los españoles, pero gozaban
de ciertos privilegios, por ejemplo, estaban exentos de la Mita y del pago de
impuestos.
El cholo en aquel entonces se desenvolvía en una especie de punto
intermedio entre quienes tenían todos los privilegios y los que no tenían
ninguno, señala Loza. Los reconocidos Antonio Gallardo o Alejo Calatayud,
que se desenvolvían dentro de esta especie de clase media de los cholos,
constituyeron además los primeros intentos de levantamiento en contra del
régimen español.
La vestimenta de la
chola en la historia.
Una vez conocido aquel contexto general que rodea a la chola, hagamos ahora
un recorrido cronológico. En un
principio, durante la Colonia, se prohibía al local, mediante normativa, el uso
de la vestimenta del español, esto, con el objetivo de marcar claramente una
diferenciación de clase. La normativa establecía específicamente
códigos de vestimenta, pues no debía confundirse a lugareños con españoles,
explica Loza, al tiempo que cita la investigación titulada “La vestimenta en Chuquiawu Marca y
sus procesos culturales (750-1930 d.C.)” de la historiadora Mary Money. Sin embargo,
estas normas no fueron del todo atendidas y los mestizos fueron los
primeros en empezar a vestir la ropa que usaban los españoles.
En aquel tiempo, la mujer mestiza vestía el traje español, el mismo
que ‒a diferencia de lo que se cree‒ tampoco era original de España, sino una
readaptación de faldones árabes (lehengas) y mantones de Manila chinos. Cuando
estos textiles llegaron a España en el siglo XVII, calaron de tal manera en las
mujeres de la época que la adoptaron como parte de su vestimenta. “Estamos más
globalizados de lo que creemos”, manifiesta Loza.
Casi un siglo después, con el levantamiento de Julián Apaza, los nativos
comenzaron a recordar y usar la vestimenta de sus ancestros como una forma de
rebeldía contra el régimen español. Para reprimir esta manifestación y
‒contrariamente a la anterior normativa‒ surgió la prohibición para el lugareño
de usar ropa que le recordara sus raíces. Se estableció entonces,
tanto en áreas rurales como urbanas, el uso obligatorio de vestimenta según las
normas españolas. En occidente se
instauró el atuendo de las campesinas de Extremadura y en los valles el de las
de Andalucía. A razón de ello existen hoy
en día diferencias entre la ropa que lleva la chola paceña y la cochabambina,
explica Loza.
Esa idea básica se mantuvo naturalmente durante la República a pesar que
desde entonces no se hizo más alusión a la forma de vestir de los ciudadanos. Así,
la moda de la chola fue absorbida por los mestizos, algunos más pudientes que
otros, y fue cambiando y
adoptando nuevas significaciones según la época y el contexto, acabando por ser
influenciada inclusive por la moda internacional, con las flappers,
por ejemplo, o con zapatos de tacón. A partir de entonces se
establece el traje de la chola como una readaptación y resignificación propia
desde el mestizaje, indica la historiadora. Es decir, no fue un atuendo eminentemente
indígena ni fue adoptado solamente por aquellos, como se tiende a creer hoy.
Según indica el texto editado por el Museo de Etnografía y Folklore (MUSEF), “Realidades Solapadas. La transformación de las polleras en 115 años de fotografía paceña”, las mestizas usaban la pollera para diferenciarse de las indígenas y heredar ese posicionamiento social a sus hijos. Más tarde, las mestizas que tenían un menor poder socioeconómico y que muchas veces se reconocían indígenas, fueron también adoptando la vestimenta española conforme a sus posibilidades.
Eran las mujeres mestizas adineradas de entonces, conocidas como “cholas de primera”, o “cholas decentes” las que comenzaron a usar esta vestimenta precisamente gracias a su posición económica. Por otro lado, las llamadas “cholas de segunda”, de origen indígena y con menores recursos, usaban telas y manufactura más modesta, pero muy poco diferenciable de los de las mestizas en cuanto a elementos de la vestimenta. Estas diferencias de clase en torno al atuendo de la chola se conocen hoy gracias a los dibujos de Melchor María Mercado, indica Loza.
Así, las llamadas cholas decentes, durante la República, vestían la pollera según el último grito de la moda europea. Eran esposas de adinerados, profesionales y vivían en áreas urbanas pobladas, pero con el surgimiento de nuevas corrientes en la moda, sus hijas fueron dejando la pollera para adoptar las nuevas formas de vestir que llegaban al continente. Sin embargo, las mestizas con menor poder adquisitivo, las llamadas entonces cholas de segunda, aquellas que vivían en las laderas o áreas rurales, mantuvieron el traje de la chola, dejando de imitar a las clases altas españolas.
Esto, según Loza, sucede debido a que las clases más pudientes están a la vanguardia en moda; mientras que las clases menos pudientes suelen mantenerse todavía con tendencias anteriores. De esta manera, la pollera se fue perdiendo entre las clases altas.
Con el transcurso de los años, la élite política comenzó a sentirse amenazada por un estamento cholo urbano que iba ocupando cada día sitiales económicos de mayor importancia, según indican Irurozqui y Larson en la ya mencionada publicación del MUSEF. En este marco, se elaboró un discurso que presentaba a lo cholo como un retroceso (idea que ya durante la República las élites liberales habían propagado en torno al indígena) e incluso se llegó a difundir en el imaginario la idea de que lo cholo era una categoría cuya “autenticidad histórica” estaba extinta.
Asimismo, se llegaron a sostener visiones tan paternalistas como atroces en las que, teóricamente, se defendía al indígena por su supuesta condición de “salvaje nato”. Y es que claro, convenientemente olvidaron su rol en la recién fundada República para evitar que se fuese a pique, olvidaron que la carga para mantener a flote la República, prácticamente desde su fundación, había recaído sobre el indígena con los arbitrarios impuestos que se imponían y quitaban y volvían a aplicar a gusto y criterio del gobernante de turno, eso sin contar, por ejemplo, con las expropiaciones de territorio o el trabajo no remunerado a través del pongueaje que permaneció igual o peor que en tiempos de la Colonia..
Recapitulemos brevemente los acontecimientos y el contradictorio discurso imperante: crecimiento y mantenimiento de la República a costa del indígena, ligando a este, en el imaginario a un supuesto retroceso; lo cholo ligado inextricablemente a lo indígena y ambos concebidos como una categoría teóricamente nefasta para el país. En caso de que nada funcionara del todo para implantar imaginarios, entonces se dirá que “ya no existen cholas auténticas". Sea como fuere, la idea era controlar el poder adquisitivo de aquellos cuyos derechos habían sido desde siempre vulnerados (y hablo de Bolivia, desde su fundación) y evitar con ello, a su vez, su acceso al poder como sujetos políticos. Y es que como es ya lamentablemente conocido, en muchos casos, son los intereses los que mandan.
Larson denominó aquel hábil y artero discurso como “antimestizaje”, pues su objetivo era “controlar el ascenso cholo y contener a los indios en las haciendas” (Cárdenas et. al., 2015) para mantener la posición privilegiada de la élite dominante. Desde allí se construyeron románticos discursos de nación, pero siempre bajo la tutela de esa élite fungiendo como aglutinadores y supuestos realizadores de ese “sentimiento nacional”, siempre, en torno a sí mismos.
Todo ello contribuyó, indican los autores, a
reemplazar en el imaginario el sustantivo cholo por el adjetivo, uno que
representaba todo aquello que supuestamente impedía el progreso. A través de
estos mecanismos, se logró una especie de “estabilización de castas”, manteniendo
a indios y cholos en la parte inferior de la pirámide social. Desde
entonces, el imaginario ligó inextricablemente lo cholo a lo indígena y a ambos
se los relacionó a ideas de un supuesto e inminente “retroceso”.
Sin embargo, la historiadora Sayuri Loza indica que hoy se vive una
revalorización en torno al traje que viste la chola, pues inclusive entre
personas de clase alta existe hoy interés por vestir como aquella. Sucede
actualmente, como también pasó en los años veinte, indica Loza, pues en aquel entonces
no había mujer de clase alta que no buscara posar en sesiones de fotografía con
el traje de la chola o ser así retratada por el pintor Cecilio Guzmán de Rojas,
explica.
Las nuevas tendencias.
Hoy, en medio de esa revalorización surgen distintas propuestas
que interpretan y reinterpretan la vestimenta de la chola. Están por ejemplo desfiles de modas que, centrados especialmente en la
vestimenta de la chola paceña, son ya clásicos en nuestra ciudad. Eventos de esta índole han sido organizados en
varias oportunidades por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz y, este año, la
el desfile llegó incluso a la Fexpocruz, deleitando a visitantes de todo el
país en tierras cruceñas. Entre estos eventos, destaca el “Desfile
de la vestimenta de la chola paceña Remedios Loza”, donde la mujer de pollera y
su vestimenta son, a todas luces, los protagonistas.
Otro ejemplo, es la propuesta de la diseñadora de
modas Viviana Sanjinés, quien a través de su proyecto denominado “La Condesa
Andina”, presenta colecciones inspiradas en la chola paceña pero con un toque
diferente: con un estilo gótico/victoriano. Sus colecciones, reinterpretan la
vestimenta de la chola paceña de antaño y fueron llevadas a las pasarelas,
difundidas en la prensa e inclusive han logrado interés por parte de proyectos
internacionales para su exportación, algo que la diseñadora planea atender, mas
no sin antes “conquistar nuestras propias tierras”, según señala.
Sanjinés apuesta por dar nueva vida a los tejidos andinos
hechos a mano al implementarlos en prendas de estilo gótico, sobre todo, en
corsetería. El interés de la diseñadora radica
en la recuperación de estos tejidos, puesto que son completamente artesanales y
acuden a técnicas ancestrales para su elaboración. Estos tejidos son “preservadores de
historias”, indica Sanjinés, por lo que apuesta, a través de sus colecciones, a
ser un vehículo más esta preservación. Así, su propuesta busca
recuperar textiles andinos hechos a mano que, según explica, cada día se
elaboran y consumen menos.
Por otro lado, llega la también la vanguardista propuesta audiovisual de
Víctor Terceros, un cortometraje titulado simplemente “Chola”. El
material aborda el tema de la discriminación, presentando
como protagonista a un varón que lleva una pollera fucsia con transparencias y tules, el torso
desnudo y zapatillas deportivas.
La crítica social.
Para hacer un acercamiento crítico hacia
las nuevas tendencias que han puesto a la chola “de moda” se hace necesario abordar
el aporte y la mirada de una mujer que usa la pollera a diario y que vive en su
día a día lo que significa ser chola. “Ahora todo lo
que haga una chola es noticia”, indica Yolanda Mamani en su canal de YouTube
“Chola Bocona”. Mamani, es una mujer de
pollera, estudiante de la carrera de Sociología, conferencista y es,
además, youtuber, bloguera, analista y activista, entre
otros. Ella sostiene que “ser chola es una forma de vida, es lucha y
pensamiento”. Su crítica se centra en que muchas expresiones y
tendencias en boga se quedan con lo superficial, en las formas, “como si
fuéramos solo ropa sin pensamiento”, cuestiona.
“Ahora todo lo que haga una chola es noticia. [...] Ser chola es una forma de vida, es lucha y pensamiento”. Yolanda Mamani. Su crítica se centra en que muchas expresiones y tendencias en boga se quedan con lo superficial, en las formas, “como si fuéramos solo ropa sin pensamiento”. Mamani.
Mamani expone cierta disconformidad con respecto a las
nuevas tendencias que, desde la cultura pop, se centran en la figura de la
chola solamente de manera superficial, olvidando, dejando de lado, su
realidad. A su vez, considera que, por otro lado, dichas tendencias
son un intento válido de compensar los años de segregación que ha sufrido la
mujer de pollera, intento que sin embargo muchas veces se queda con las formas
y no van al fondo.
Además del mencionado canal de YouTube, Mamani maneja también el blog
denominado “Ser chola está de moda”, donde analiza el rol de la chola en la
política, sociedad, en la cultura, el imaginario popular, etc. Este
blog se caracteriza por enarbolar el pensamiento crítico y el
librepensamiento. Tanto en su blog como en su canal de YouTube,
Mamani aborda también el fenómeno según el cual la imagen y figura de la chola
se ha hecho tendencia, sentando su protagonismo en varios campos, en los que,
sin embargo, poco acercamiento honesto ha habido hacia su cotidianidad y
realidad concreta.
Según Mamani, la imagen de la chola parece hacerse
importante en varios ámbitos pero, por otro lado, parece ser tratada a su vez solo
como un elemento ornamental que reviste y maquilla el aspecto de entidades
públicas, eventos, programas de televisión, marcas, etc., de supuesta
inclusión.
En referencia a reuniones temáticas como el “Electropreste”
o la “Fiesta del Aguayo”, Mamani indica que son pocas las cholas que asisten a tales
eventos, o que si están allí, es solo para recibir a los invitados, pero nadie
comparte e interactúa con ellas más que para la selfie de
rigor, esa que se toma como en vistas de “probar” al mundo lo inclusiva que es
esa persona. Dichos eventos se promocionan como agentes que llaman
al cambio social y la reivindicación de la mujer de pollera, sin embargo,
aquella que la usa todos los días es todavía excluida, señala.
En este sentido, Mamani hace una reflexión: no es
necesario acudir a estos llamados encuentros culturales como si las distancias
en el día a día fuesen abismales. Indica
que todos podemos acercarnos a la realidad de la chola o de cualquier expresión
y manifestación indígena en cualquier momento del día sin necesidad de pagar
grandes sumas de dinero a la entrada, ni de hacerlo en un día y horario
específico.
No es necesario acudir a estos llamados encuentros culturales como si las distancias en el día a día fuesen abismales. Todos podemos acercarnos a la realidad de la chola o de cualquier expresión indígena en cualquier momento del día sin necesidad de pagar grandes sumas de dinero por ello, señala Mamani.
Asimismo, Mamani señala el hecho de que usar un aguayo
hoy en día es visto como algo my cool, según sus palabras, y
ella misma no cuestiona el hecho de usarlo, lo que cuestiona es que cuando una
mujer usa la pollera todos los días, todavía es objeto de
discriminación. De esta manera, Mamani hace un llamado a la reflexión,
instando a que, cuando las personas gusten de llevar una determinada prenda de
aguayo para una ocasión especial, la acción no quede solamente en lo
superficial, sino que se compenetren también con aquella persona que lo lleva
con orgullo todos los días.
Su cuestionamiento, además, se enfoca en quienes usan
la pollera solo como un gancho para acceder a espacios púbicos y de poder, para
ser presentadoras de televisión, modelos, recepcionistas en instituciones
públicas y privadas, en bancos, etc., Es decir, en general, no cuestiona el uso
en sí, sino, en sus palabras, “ese oportunismo”, los móviles instrumentalistas
y deshonestos que a veces se esconden detrás ese uso.
Miradas diversas, miradas que confluyen...
Las diversas miradas aquí reflejadas fueron recogidas en tiempos y lugares distintos, ni siquiera fue un foro debate común donde las tres mujeres hoy protagonistas de este reportaje cruzaron ideas. Sin embargo, es harto relevante y sugerente el hecho de que a pesar de provenir de entornos, estilos de vida y profesiones tan diversas, existe tanto en común entre esas miradas diversas que aquí convergen
·
Las nuevas propuestas que se hacen desde distintas
perspectivas para revalorizar la pollera y/o los tejidos andinos son totalmente
válidas y plausibles para Sanjinés. Por su parte, Sayuri Loza
también valora tanto la propuesta de La Condesa Andina (Sanjinés) como el
trabajo audiovisual de Víctor Terceros. Indica asimismo que es maravilloso ver
cómo el arte, con estilo propio, se está inspirando en el traje de la
chola. Asimismo, explica que es habitual que manifestaciones de arte tomen
su inspiración en lo popular y que, independientemente de que su estética guste
o no, son proyectos válidos, puesto que el arte no necesariamente refleja la
realidad, sino que es más bien una interpretación, reinterpretación y
deconstrucción de la realidad. El arte por tanto, no puede
censurarse, aclara.
Así salen a la palestra, de esta manera, los primeros
puntos en común en la visión de tres mujeres: la de Sanjinés, como diseñadora
con inquietudes artísticas y culturales, la de Loza, como historiadora, artesana y diseñadora de modas con inquietudes tanto
sociales como artísticas y la de una mujer de pollera, activista y pensadora
con inquietudes políticas y sociales.
·
En este sentido, en cuanto a propuestas creativas y de
arte, Loza elogia también la propuesta de Eliana Paco, quien en un desfile de
modas presentó el traje de la chola readecuado con zapatos de tacón
alto. Explicó además cómo la presentación de Paco fue duramente
criticada, puesto que en el imaginario se ha creado la idea de que la chola supuestamente
no usa zapatos de tacón o que no usa polleras de determinada manera, cierto
tipo de blusas, etc. Allí es donde, según Loza, radica el problema, pues se
pretende domesticar la imagen de la chola y subyugarla a ese imaginario. “Las
personas a veces crean en su mente una imagen tan unívoca que ya no pueden
reinterpretarla”, comenta. “Si a lo largo de la historia, la chola se
reinterpretó a sí misma muchas veces, ¿por qué tendría alguien que decir cómo
tiene o no que ser una chola para ser chola?”, cuestiona. Lo que hay que tomar en cuenta, indica Loza,
es que la chola se ha convertido en un ícono y “un ícono no pertenece a nadie”
en particular.
En este mismo
sentido, Mamani cuestiona que hoy, a esa chola rebelde, contestataria y
luchadora, se la ha pretendido cambiar por aquello que a la gente le gustaría
que fuera, se la ha pretendido “domesticar”, señala, en concordancia con la
historiadora y diseñadora Sayuri Loza, quien enfatiza en que nadie puede
enseñorearse sobre el ícono cultural en que se ha convertido la chola y dictar
cómo se lo va a interpretar o concebir.
Por su parte,
Sanjinés subraya que tanto su propuesta como la del audiovisual de Terceros,
abogan por que “seamos quienes queramos ser”. “La sociedad tiende a criticar lo
que no es convencional, pero ¿por qué no podemos vestirnos como queremos
vestirnos, si queremos usar botas o zapatillas deportivas con una pollera, por
qué debería ser eso motivo de rechazo?”, cuestiona.
Claramente otro punto más que demuestra cómo tres mujeres con trasfondos
completamente distintos pueden tener tanto en común, y aportar no solo en sus
respectivas áreas de pericia, sino también aportar y alumbrar el camino por el
que podemos escucharnos, comprendernos y hermanarnos.
Al respecto, Loza recuerda que su madre, la comadre Remedios fue una mujer que otorgaba mucha importancia a la vestimenta, llevándola siempre pulcra, elegante y muy bien combinada, porque con ella debía representar al pueblo. “Era una chola fashion” sostiene, e indica que marcó época no solo en la política sino que también creó tendencia en cuanto a la moda de la chola al introducir bolsos de cuero en su atuendo, los mismos que incluso eran diseñados por Channel o Gucci. Otra personalidad que también marcó tendencia en cuanto a la moda de la chola, fue la Bella Matilde, cuya relevancia fue tal, que tuvo sus amores con dos presidentes de la República, explica.“Si a lo largo de la historia, la chola se reinterpretómuchas veces, ¿por qué tendría alguien que decircómo tiene o no que ser una chola para ser chola?”.Loza.· Mamani también hace referencia a los desfiles de moda de la chola paceña e indica que valdrían la pena siempre y cuando promocionaran ropa confeccionada por verdaderos artesanos y si las telas usadas en la confección provinieran de nuestros productores, pero que, en contraparte, tienden a usar materiales de importación china, dejando en claro, en este punto, la misma preocupación que Loza y Sanjinés manifiestan, quienes coinciden en señalar que los textiles chinos y aguayos sintéticos –que no poseen el mismo valor– estarían reemplazando a los tejidos artesanales andinos, por lo que es menester rescatarlos e incentivar dicha producción, de tal manera que sus técnicas tradicionales no caigan en el olvido. Una vez más miradas distintas que confluyen…
· Si bien, la chola nació con una identidad mestiza; en la actualidad se la ha identificado únicamente con lo indígena, explica Loza. En este sentido, se ha creado un estereotipo acerca de cómo debe ser, vestir, comportarse, como supuestamente “debe ser” en cuanto a sus usos y costumbres. La idea de “la chola original”, señala, ignora que aquel concepto es en realidad un mito y un sesgo surgido del desconocimiento de la dinamicidad del traje de la chola y sus variaciones a lo largo de la historia. “La moda funciona reinventándose, transformándose y si tú evitas que se transforme, no se reinventa y va a morir”, indica Loza.
Comulgando con Loza, la diseñadora Viviana Sanjinés indica que “lo que no evoluciona, desaparece”. Otro punto más en común, y en el que ambas diseñadoras coinciden.
· Otro punto más en armonía entre ellas es su apreciación en cuanto al hecho, observado por ambas, de que las hijas de personas que antaño usaban la pollera la están llevando cada vez menos tal como solían hacerlo sus antepasados; aquello, a percepción tanto de Sanjinés como de Loza, es una tendencia que parece continuar y repetirse a lo largo de los años. Hoy, son cada vez más los hijos de personas que viven en el área rural, que migran a las ciudades y adoptan formas de vida y de vestir diferentes, indica Sanjinés.
· Por otro lado, tanto Loza como Sanjinés y Mamani, las tres reconocen también el interés renovado en torno a la figura de la chola, por lo cual, el arte y la cultura pop han comenzado a inspirarse en ella. “Antes se despreciaba la vestimenta de la chola. Ahora los jailones pagan por vestir así”, señala Loza; lo que en palabras de Mamani vendría a ser el ya conocido slogan de su blog “ser chola está de moda”.
Sin embargo, señala Loza, así como existen grandes y muy admirables mujeres de pollera, también las hay quienes demuestran acciones lamentables, que cometen, por ejemplo, actos de corrupción, que estafan, etc. Es allí cuando a veces se usa imagen de la mujer de pollera para justificar actos injustificables, de tal manera que se hace imposible cuestionar cualquier acto reprobable porque viene envuelto entre ropajes de inclusión a partir de la instrumentalización e idealización de la imagen del indígena o de la chola con fines mezquinos. Se instrumentaliza la imagen de la chola a partir del ícono en que se ha convertido, señala.
- En este sentido, la historiadora aclara que tanto el hecho de romantizar e idealizar la imagen de la chola por el solo hecho de llevar una pollera, así como el hecho de menospreciarla por la misma razón, ambas constituyen formas diferentes de discriminación; algo en lo que coincide también con Mamani, quien cataloga el hecho como “racismo amable”.
En torno a este punto, Mamani hace alusión a un programa de talentos de canto en donde una mujer de pollera participó: “estaba cantando totalmente desafinada, pero la aplaudían y la hicieron pasar al grupo de ganadores porque era chola” relata. “La gente entiende que para no parecer discriminadora hay que ser paternalista con las cholas y por ello no las reprueban fácilmente en ese tipo de situaciones públicas y mediáticas.”. Al final, indica Mamani, aquello “muestra como los presentadores y jurados tenían una actitud paternalista que era a la vez un racismo amable”; pues era claro que “ellos tenían un conflicto con respecto a cómo relacionarse con la chola, pero la chola no tenía ningún problema en relacionarse con ellos”.
“Estaba cantando totalmente desafinada, pero la aplaudían
y la hicieron pasar al grupo de ganadores porque era chola.La gente entiende que para no parecer discriminadorahay que ser paternalista con las cholas y por ellono las reprueban fácilmente en ese tipo de situacionespúblicas y mediáticas. Claro que esto no pasa con todaslas cholas, pero muestra como los presentadores y juradostenían una actitud paternalista que era a la vezun racismo amable. Ellos tenían el conflicto respectoa cómo relacionarse con la chola, pero la cholano tenía ningún problema en relacionarse con ellos.”Mamani.
· En correlación con lo anterior, Loza indica que la imagen de la chola, como ícono, ha calado en el imaginario junto con ciertos sesgos, asociándola únicamente a lo indígena y a la pobreza, por lo que esa misma imagen ha sido también utilizada en discursos cuyo único fin es acceder al poder, es decir, donde el discurso de reivindicación (que es legítimo), en esos casos, no es real. Es el caso de varios partidos políticos, señala, cuando instrumentalizan la imagen de la chola para obtener réditos y curules al teñir su discurso de aparente inclusión o reivindicación coincidiendo plenamente en ello con Mamani si recordamos su cuestionamiento acerca del uso e instrumentalización de la pollera como un gancho para acceder a espacios púbicos y de poder.
· Loza a su vez considera que si bien ciertas expresiones de la cultura pop popularizan la imagen de la chola, poco se preocupan por acercarse a su realidad. “Amas a la chola, pero no te casas con ella”, subraya. Lo mismo que Mamani, quien, recordemos, cuestiona aquellos eventos se promocionan como “encuentros culturales y de integración”, como agentes del cambio social, la inclusión, revalorización y reivindicación; sin embargo, en dichos eventos la mujer de pollera está allí presente solamente como servidumbre o, en sus palabras, como “objeto de adorno”, pero nadie comparte en realidad con ella. Entretanto, la mujer que lleva la pollera a diario, en la cotidianidad, todavía es excluida y discriminada.
Aquel vínculo, señala Loza, se tiene que fortalecer para que dichas expresiones no caigan en la forma solamente, dejando de lado el fondo, como indican ambas mujeres.
Aquellos eventos se promocionan como “encuentrosculturales y de integración”, como agentes de cambio social,inclusión, revalorización y reivindicación; sin embargo,en tales eventos la mujer de pollera está allí solamente“como objeto de adorno”, pero nadie comparte en realidad con ella.Mientras, la mujer que lleva la pollera en la cotidianidadtodavía es excluida y discriminada, indica Mamani.
Lo anterior parece ser una muestra clara de la polarización insana (y plagada de sesgos y prejuicios además) en la sociedad en que vivimos inmersos, a pesar de que, como ya vimos en este pequeño reportaje, como sociedad boliviana (independientemente de cómo se perciba cada uno y su trasfondo cultural, ideológico, etc.), tenemos tanto en común que bien haríamos en explotar y exprimir para reconstruirnos, para tender puentes, escucharnos y avanzar.
A manera de conclusión...
El asunto no está en el discurso, no en las formas, sino en el fondo, señala Loza; en ese acercamiento necesario en lugar de concentrarse en descalificar al otro. “En la mezcla está la riqueza, en mezclar moda, comida, música, en cohabitar, en el reconocimiento de todos como mestizos, pues todos tomamos Coca-Cola usamos jeans y smarthphones”, indica. Sin embargo, señala la historiadora, aunque quizá no se vean resultados a corto plazo, estamos llamados a actuar, a hacer lo correcto para construir ese sentimiento común.Al principio, señala Loza, las nuevas tendencias de revalorización de la imagen de la chola posiblemente comiencen solo por marketing, sin embargo, rescata también la idea de que algo de esos intentos va a calar en las futuras generaciones y eso es lo importante según ella. “Se debe rescatar lo que hay en común, encontrar y sostener vínculos desde el pueblo” indica, aquellos que los discursos políticos, desde el poder, pretenden destruir con manipulaciones creadas a conveniencia.
Para construir, es necesario que todos reconozcan y valoren la simbiosis de elementos raciales y culturales que acercan a las personas mucho más de lo que se imaginan, reflexiona...
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Referencias documentales:
- Cárdenas, C., Espinoza Y., Salazar L. (2015) “Realidades Solapadas. La transformación de las polleras en 115 años de fotografía paceña”. MUSEF Editores. La Paz, Bolivia. Recuperado de http://www.musef.org.bo/catalogos/Realidades_solapadas.pdf
- Loza, S. [Diseñarte Bolivia] (2020, 19 de octubre) Conferencia: "La chola: icono de identidad nacional” [Video] Facebook. https://www.facebook.com/disenarte.bolivia/videos/802285360340032
- Mamani, Y., Macusaya C. (2019, 1 de enero). "Las cholas son instrumentalizadas por el MAS y aborrecidas por la oposición” [Entrevista]. Recuperado de: http://carlosmacusaya.blogspot.com/2019/01/las-cholas-son-instrumentalizadas-por.html
- Mamani, Y. (29/01/2015). “Las señoritas que se disfrazan. En los últimos años, vestir de pollera parece que ya no es una vergüenza”. Ser chola está de moda. Recuperado de http://sercholaestademoda.blogspot.com/2015/01/las-senoritas-que-se-disfrazan.html
- Mamani, Y. (29/01/2015). “Ser chola está de moda. Como cholas debemos repensarnos y revalorarnos y revalorar nuestra cultura”. Ser chola está de moda. Recuperado de http://sercholaestademoda.blogspot.com/2015/01/ser-chola-esta-de-moda.html
- Mamani, Y., [Chola Bocona] (2019, 27 de febrero) “Electropreste” [Video] YouTube. Recuperado de https://youtu.be/cHFeKq_FuhU
- Mamani, Y., [Chola Bocona] (2019, 30 de marzo) “Ser Chola” [Video] YouTube. Recuperado de https://youtu.be/0vQuUMg50Mc
- Mamani, Y., [Chola Bocona] (2019, 2 de julio) “Folklorización de la Imagen de la Chola en Bolivia Fashion Week” [Video] YouTube. Recuperado de https://youtu.be/4UhntiQdrlg
- Mamani, Y. [Chola Bocona] (2020, 18 de diciembre). “Chola como objeto comercializable”. [Video] YouTube. Recuperado el 3 de agosto de 2021, de https://youtu.be/24-fO1-SQ0s
- Terceros, V. (20 de noviembre de 2020). Víctor Terceros. [Video] Facebook. Recuperado el 3 de agosto de 2021, de https://www.facebook.com/watch/?v=1858068767705334
- Sayuri Loza (10/2020; 05/2022)
- Viviana Sanjinés (09/2020)
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[*] Aquí, me atrevo a pensar, bien podría hacer alusión a que la independencia no trajo mejores días, condiciones, ni derechos para la población indígena, es más, fueron sometidos aun siendo parte de la propia República que, en teoría, habría de ser sinónimo de nuevos valores como “justicia, libertad, igualdad y propiedad” entre otros; pero, ¿justicia selectiva?, ¿es eso “igualdad”?, ¿libertad para quién?, ¿derecho a la propiedad mientras la República les arrebataba y expropiaba sus tierras?




















