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miércoles, 9 de octubre de 2024

Indigenismo...


Los memes que comparto al final de esta entrada los saqué de páginas y contactos que difunden el pensamiento indígena, no el pensamiento masista/indigenista/posmo/progre/liberprogre/neohippie, o el supuestamente "pachamamista", pachamamón según algunos, incluidos los propios indígenas.

Y es que esos memes existen porque lo irónico, por decir lo menos, sobre el indigenismo en mi país, Bolivia, son dos cositas:
  • Que los indigenistas/posmo/progre/neohippies solitos se autoinvitaron para intentar "entender", o mejor dicho "dar forma", desde afuera, al pensamiento indígena, sin participación indígena, sino según sus propios sesgos, imaginario y lo que la academia internacional planteaba como tal (según se imaginaron también). Algunos seguramente lo hicieron con alguna dosis de buena fe, no lo dudo; otros, se subieron al carrito por moda/pose "buena onda" (una ya precocinadita por la academia internacional, no lo olvidemos); pero otras "escuelas", instituciones, empresas y organizaciones, entre otros, lo hicieron lo por meros intereses políticos, partidarios y de poder; y aquí entra la siguiente ironía...
  • Que cual bicho oportunista, el MAS (partido político de Evo Morales y supuestamente pro-indígena) se montó también al carrito aquel y aprovechó muy bien esa tendencia posmoindigenista/místicoancestral para posicionar su discurso político: 1) institucionalizando y dando preponderancia a esa tendencia posmoderna ya en crecimiento en Occidente por sobre los propios planteamientos indígenas locales y, 2) instrumentalizando, trucando (y al mismo tiempo, por tanto, ninguneando) propuestas indígenas propias; pretendiendo además adueñarse de las causas y luchas indígenas como si hubiesen sido de "su propiedad" y sucedido gracias al liderazgo suyo (él era sindicalista, cosa muy distinta), y se consolidaron así desde entonces y desde su discurso manipulador, altamente manipulador, sí, pero, por el contexto muy bien aprovechado por él en aquel entonces, aparentemente "convincente".   Y para colmo, todo ello muy a pesar de que nunca él y su también oportunista partido estuvieron ni formaron parte de dichas luchas (a excepción de solo uno de ellos, cuya participación fue duramente cuestionada por Felipe Quispe "El Mallku, líder indígena, y por su hijo Ayar).  Es más, algunos movimientos de izquierda, en la que hoy se circunscribe el MAS y sus miembros, antes del boom del indigenismo, fueron reticentes y contrarios a vincularse con los movimientos causas y símbolos indígenas.  El pasado del MAS y de Evo Morales, a fin de cuentas, era en realidad, en los 90, sindical, algo alejado de las luchas de movimientos indígenas previos.  Mucho más cercanos a ellos en esa década, y a las clases populares, estaba CONDEPA o el liderazgo de "El Mallku", que nunca se desvaneció hasta el día de su muerte.
Lo más llamativo, enfatizo aquí, es que el MAS ni siquiera rescató realmente el pensamiento de esos movimientos indígenas con pensamiento político propio (no más allá de adueñarse de sus símbolos o crear la propaganda de haber sido, supuestamente, su "adalid"), sino que institucionalizó las ideas foráneas inculcadas en la Academia Occidental desde Europa y Estados Unidos, las mismas, calcadas, que permearon tanto en América Latina; es decir, institucionalizó precisamente aquellas ideas que desde el discurso tanto dice "combatir", y para peor, prácticamente ninguneando el pensamiento propio o solamente aprovechándose de él, e instrumentalizando sus símbolos para rédito político propio.

EDT 2025: Es decir, esa élite que gobernó Bolivia en los últimos 20 años, para mí, de forma simplista y hasta siendo sumamente condescendiente y amigable, representaría algo como esto, es decir, instrumentalización de una causa:

Autor: Phuyu
(fin del edit)

Ahora algunos datos históricos para contextualizar y comprender lo que digo...

Un poco de historia, los movimientos indígenas en Bolivia y sus símbolos y la irrupción del indigenismo.-

Sobre la Wiphala:

  • Los primeros registros de algo similar a una wiphala aparece en figuras que la retratan unas veces en manos de españoles, otras de indígenas. Sin embargo, desconocemos su contexto exacto y teorizar al respecto sería un terreno inestable y arriesgado, como señala el historiador Jhosmane Padilla.
Keru o Q'eru del siglo XVII / Arcángeles de Calamarca
  • El vocablo wiphala tuvo sus variantes Huipfala, Huiphayla o Huifala y como tal cuenta con registros de nombres y usos similares a los actuales desde finales del siglo XIX, tal como el propio término “indígena”, que  surge recién durante el mismo siglo, indica el historiador    Esto significa que ya existían registros de la wiphala no mucho después del surgimiento de la actual tricolor.
  • Sin embargo, sin ese nombre, se encuentran registros del uso de una bandera cuadriculada multicolor portada por indígenas desde poco después de la creación de la República.  Estos registros datan de 1830 de la pluma del naturalista/arqueólogo/antropólogo Alcide D'Orbigny en su libro "Viajes por Bolivia", donde relata lo que vio en una fiesta religiosa/patronal de San Pedro, en Tiwanaku:
  • Ya con el nombre de "huipfala" se encontraron registros desde el año 1871.  Por su parte, el periódico El Estado, en su edición del 22 de Enero de 1901, en su página 3 recoge por primera vez la palabra impresa “Huiphala”, en el marco de su uso generalizado como símbolo por parte de los indígenas.
  • Después de la Guerra del Chaco (1932), comienza a extenderse mucho más la  identificación de la wiphala como una bandera Aymara. Ya aparece en la prensa nacional con esta significación.  Y ya a partir del Congreso Indigenal de 1945 se llega a una especie de consenso y ya no se la concibe solamente como bandera Aymara sino indígena.
  • A partir de los años 60 se comienza a hablar del término "descolonización" desde la academia y los Organismos Internacionales (ONU, UNESCO).  Se promueven entonces desde allí una serie de congresos y foros por los derechos de los pueblos indígenas [como recurso adicional para ubicar este entramado, dejaré en otra entrada un pantallazo acerca de cómo se empezaron a promover este tipo de ideas liberales (culturalmente hablando) y progresistas durante cierto periodo de guerra ideológica].

  • Lo anterior, con respecto a dichos organismos, se desarrolló al margen de Germán Choque Condori, quién fue parte de la segunda generación del MUJA (Movimiento Universitario Julián Apaza) y más tarde, en los años 70, estandarizó la forma y colores de la wiphala tal y como la conocemos hoy.  Sin embargo, no se debe olvidar que como concepto de bandera cuadriculada reivindicativa ya existía casi un siglo antes de él.  Choque la estandarizó como una propuesta política e intelectual totalmente válida para gestionar un símbolo previamente aglutinador de la lucha indígena, es decir, no lo hizo arbitrariamente, sino sobre la base de elementos que ya gozaban de cierto reconocimiento y legitimidad histórica, si bien no ancestral, sí desde hace casi un siglo atrás para aquel entonces.  

  • Posteriormente, con los colores y configuración estándar dada por iniciativa de Choque Condori, el uso de la wiphala se expandió desde Bolivia hacia el extranjero, sobre todo a partir del Congreso de Ollantaytambo en Perú  (27 de febrero - 3 de marzo de 1980).  Si quieren saber más sobre la wiphala pueden picarle a esta entrada.
  • Entre los años 50 -70, la wiphala era defendida internacionalmente por delegados de Bolivia del MITKA y del Perú (MIP, especialmente), pero el resto de delegaciones la rechazaba y renegaba contra este símbolo porque se adscribían a su bandera nacional o las de la izquierda, según indica el historiador y partícipe de uno de los movimientos indianistas de entonces, Pedro Portugal. Ese fue el caso por ejemplo del MRTK, agrupación politica que incluso llegó a impedir el ingreso de indianistas del MITKA a la Asamblea Popular del 71, cuando gobernada Torres.  

    "En ese período los indianistas sufrían  asaltos por parte de militantes de izquierda, quienes veían con aprehensión un movimiento universitario que no se refería a la lucha de clases en su defensa de los indios. Las agresiones a golpes y las quemas de Wiphalas no eran cosa rara.” (Portugal y Macusaya).   
  • Sin embargo, más tarde y por simple conveniencia, algunos de aquellos personajes se subieron al carrito de los mal llamados "socialistas" del masismo, e irónicamente hoy son conocidos internacionalmente por ser "defensores y reivindicadores" de la wiphala.  Así de falsos, oportunistas y convenencieros han sido algunos de los más acérrimos militantes de la cúpula del MAS.  
  • «En la UMSA nosotros debatíamos, por ejemplo, con Pablo Solón, quien era entonces un tipo radicalmente marxista y trotskista, conocía mejor la historia de la revolución rusa de la ex Unión Soviética que nuestra realidad y que actualmente es uno de los mejores portavoces de los ‘movimientos indígenas originarios’ en escenarios internacionales.»  (Moisés Gutiérrez, citado en Portugal y Macusaya)
  • Muchos de los contrarios al indianismo y a la wiphala en aquel entonces llegaron a ser militantes y funcionarios del Movimiento al Socialismo, quienes irónicamente y como parte sustancial de su discurso político, hoy la defienden y son conocidos incluso por ser "eminencias" internacionales en torno a la reivindicación de la wiphala. 

El Año Nuevo Aymara:

  • Choque Condori, conocido más tarde como Inka Waskar Chukiwanka, también introdujo otro tipo de elementos simbólicos, el Calendario y Año Nuevo Aymara, ambos también con connotaciones reivindicativas y como parte de una lucha política alejada del Pachamamismo esotérico teóricamente "socialista" que conocemos hoy desde el MAS y su "socialismo del siglo XXI"
  • En su origen, a finales de los años 70, relata Choque Condori, su verdadero introductor e ideólogo, tanto el calendario como el Año Nuevo tenían un carácter eminentemente político, como una declaración de un proyecto propio y reivindicativo de los indígenas que se separaba de las prácticas que trajo la colonia, sus celebraciones, su calendario gregoriano, etc.
"Al hablar de temas históricos habíamos considerado en una ocasión: si los judíos tienen su año nuevo judío y los chinos también tienen su año nuevo, y nosotros como aymaras también tenemos que tener un año nuevo… debería haber esa celebración" (Moisés Gutierrez citado en Macusaya, 2017)  
"La espera del nacimiento del sol, relacionado con la waxt’a que era preparada la noche y quemado antes del amanecer, se convierte en una especie de acción descolonizadora de la religiosidad andina. El retorno del sol era significativa para el aymara promotor de esta tradición, pues representaba la recuperación de la religión diurna, el derecho a la libertad de culto, hacer de su identidad un asunto público y estatal. En lo que hacía esta generación katarista-indianista, había, pues, profundo discurso político y lucha por la hegemonía cultural." (Sandra Cáceres Copa, junio de 2006, Pukara N° 8)

  • Esa misma instrumentalización que se hizo con la wiphala se maquinó también con respecto a otros símbolos, como en el caso del ahora llamado "Año nuevo andino/amazónico/chaqueño", originalmente, "Año nuevo Aymara", desde el MAS.  Su inserción a nivel masivo a las prácticas y ceremonias indígenas actuales con un carácter eminentemente místico/esotérico//telúrico/ancestral (cuasi New Age, como buen cóctel posmoderno que es) ha sido promovido ampliamente desde el discurso pachamamista y manipulador del MAS (posiblemente ni ellos mismos se crean lo que hacen ese día y claramente tampoco comparten la visión de Choque, pero utilizar sus iniciativas para beneficio propio sí que les convenía), todo, por supuesto, a partir no del movimiento indígenas del que usurparon el símbolo ni de ningún otro movimiento indígena propio, sino a partir de las ya mencionadas visiones posmodernas en boga de la "Academia".   
  • Sin embargo, esta noción New Age fue impregnada a partir de mediados y fines los años 80, casi una década después de su creación, por cierta asociación de académicos (y hippiecitos, quién sabe!) de la UMSA influenciados por sus estudios posmodernos/indigenistas de su carrera y vaya uno a saber qué otras ideas.  Ellos adaptaron el Año Nuevo Aymara que había propuesto un grupo indianista años antes con pensamiento político propio a partir de la propuesta de Germán Choque Condori del movimiento MUJA con esa nuevas ideas esotéricas con que hoy conocemos dicha celebración.  Es decir, indigenistas (no indianistas) imbuídos de ideas foráneas, modas nacionales e internacionales, y formas comerciales que nada tenían que ver con lo que Choque había planteado (pero tomando parte y trastocando su idea y significado) e impregnados también por los "esfuerzos" de congresos (también eminentemente posmodernos) promovidos por el academicismo extranjero y otros organismos internacionales durante los años 60 (durante la guerra fría, guarden ese dato), implementaron esas nuevas concepciones en torno a su celebración.  Esa tendencia se fue popularizando cada vez más y comercializándose hasta alejarse completamente de sus objetivos e ideas iniciales.
"A fines de la década de los años 80 comenzaron a llegar universitarios, turistas, luego fotógrafos de periódicos, la radio y la televisión; más turistas nacionales y extranjeros. Así la celebración empezó a cobrar nuevos significados.  A partir de entonces se quiere dar a esta festividad un significado nacional boliviano, al que contribuye la prensa con su despliegue de imágenes, intentando estructurar un icono plasmado en el “logotipo” de la puerta del sol dejando pasar los primeros rayos del sol por debajo de su arco. El hecho de que aún hoy en día persista una pugna entre fotógrafos-camarógrafos frente a la puerta del templo de Kalasasaya, para captar los primeros rayos solares atravesándola, evidencia aquella búsqueda de construcción de un imaginario nacional del evento.  Esta algarabía desnuda, sin embargo, la intencionalidad de apropiación de lo que hasta hace unos años era considerado exclusiva y únicamente de los indios de este país.  
Así, esta celebración en Tiwanaku con los años toma un giro peculiar: cobra nuevo sentido a escala mundial. Los honores a la pachamama (madre tierra) y al willka (sol) se impregnan de significados de la ‘Nueva Éra’ (New Age) occidentales. Tiwanaku se convierte en una ‘Meca Andina’, a la quel llegan turistas de todas partes en busca de desahogo espiritual, y políticos que quieren aprovechar su significado pra sus mezquinos propósitos." (Sandra Cáceres, op.cit.)

"Es pertinente añadir que esta celebración fue posicionándose en la segunda mitad de los años 80, en un tiempo en el que el multiculturalismo se volvía en la referencia ideológica máxima para el trato con los “otros”, en el caso de Bolivia, para con los “indios”. Las políticas de la diferencia ganaban terreno ofreciendo recursos y se basaban en una serie de estudios y eventos, que tienen sus antecedentes en los años 70, promovidos por organismos internacionales." (Macusaya, 2017)

  • Esta última es la celebración que promovió y prácticamente institucionalizó el MAS como "Año nuevo Andino, Amazónico, del Chaco" (distinto "Año Nuevo Aymara" propuesto por indianistas-kataristas del MUJA).  Así, se podría decir que la celebración que hoy conocemos  nació con esa nueva cualidad "New Age" y comercial, con esa visión indigenista (no indianista) posmoderna que poco o nada tiene que ver con su objetivo e ideas iniciales al ser introducido desde el indianismo.

  • Es interesante, sin embargo, mencionar que en 2005 el Gobierno de Carlos Mesa Gisbert, promulgó la ley que declaraba al “Año Nuevo Aymara” como “Patrimonio Intangible, Histórico y Cultural”, quizá a partir de su conocimiento, como historiador, acerca del origen de esta celebración, respetando la denominación con la que sus introductores la habían impulsado.
  • Pero más tarde, luego del cambio de gobierno, Evo Morales decretó el 21 de junio como feriado nacional y modificó el nombre con el que se conocería la celebración desde entonces a "Año Nuevo Andino, Amazónico y del Chaco", además de promover alrededor ideas y prácticas tipo pachamamistas, posmodernas y New Age, aún posiblemente sin siquiera percatarse de que esto era así. Es decir, promovió precisamente la celebración aquella comercial y esotérica posmoderna que había provocado el alejamiento de los propios movimientos que en su momento la encumbraron, debido a ese giro y esa nueva concepción tan alejados de sus planteamientos iniciales. Y creo que sintomatico de ese alejamiento es incluso ese cambio de nombre y la introducción de supuesto año 553X (cinco mil quinientos treinta y pico) en un malentendido que el propio Choque Condori señaló en torno al concepto del "Quinto sol", interpretando, erróneamente según él, cada sol como 1000 años.

  • Y contrario a la creencia popular sobre alguna suerte extraña de "paganismo" andino ancestral donde supuestamente tales ceremonias ya existían hace milenios, en realidad eso es una idea equivocada.  En el mundo Aymara nadie hablaba de dicha celebración antes del planteamiento de Choque Condori, incluso hubo resistencia por parte de los pobladores de Tiahuanacu cuando quiso él indagar en su mentalidad intentando encontrar algún indicio de una celebración similar, y cuando inventó implementarla (celebrar el año nuevo en junio) puesto que no existían cosa similar antes, lo llamaron "diablo" pues para los locales dichas ceremonias eran ajenas a su religiosidad y su vida cotidiana y además, reprobables, en un contexto donde confluía un sincretismo entre lo local y lo fuertemente católico; tal como muchos indígenas siguen haciendo hoy: si bien challan con el Yatiri enseguida buscan también la bendición del cura y le bailan al Señor del Gran Poder o a la Virgen, mientras le dan su cigarro al Ekeko, mientras challan y rezan a otros santos.
Germán Choque Condori, sobre el Año Nuevo Aymara

La instrumentalización de los símbolos por parte de una casta política:

  • El MAS, para ascender y luego de su ascenso al poder, se autoatribuyó el "rescate" de supuestos símbolos milenarios ahogando su verdadero origen y significado no solo en el desconocimiento, sino en múltiples sesgos y mitos que elevan al dicho partido a la categoría de leyendas vivientes entre sus adeptos y que entre sus opositores hacen que hoy se le atribuya a la wiphala, erróneamente, un supuesto carácter de "invento del masismo", incluso metiendo en el saco del MAS a pensadores indianistas que en realidad nada tuvieron que ver con dicho partido, sino que preconizaban una lucha política propia, anterior y ajena a la agenda política del MAS.
  • Y para seguir enmarañando aún más el asunto, todos aquellos sesgos derivan en que en el imaginario popular se reduzca y limite la lucha y la causa indígena al proyecto político partidario del MAS, pues se instaura, especialmente en estamentos opositores más fanáticos que críticos, el sesgo y prejuicio de creer que toda expresión indígena responde automáticamente a dicho partido y a su agenda, creencia que lejos de incomodar al MAS le beneficia y ha de agradarle en gran manera, pues eso solo robustece su falso discurso de supuestos "aglutinadores y representantes" de la causa indígena.
Toribia Lero, asambleísta indígena

Aquí una muestra más de esa hipocresía e imposturas del MAS...

Otros datos contextuales: 

Aquí algunos datos extra importantes a tener en cuenta y para contextualizar lo explicado, lo que acontecía entonces y cómo algunos de esos eventos repercutieron y tomaron formas impensadas hasta el día de hoy. 

Sobre cómo llegó Evo Morales al poder:

  • O "sobre el oportunismo de Evo Morales":  Evo ni siquiera participó de los levantamientos de 2003, mismos que lo catapultaron al poder.   El se encontraba en Oriente Medio cuando todo eso aconteció. El levantamiento de 2003 que culminó con la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada se produjo por un rechazo generalizado y popular, la clase "jailona" de la Zona Sur estaba igual de acuerdo con esa protesta que la clase polar en El Alto, y no solo La Paz, en todos los departamentos se escuchaba la protesta y la negativa a manejar la salida del gas que exportábamos por Chile (todo por nuestro mega conocido y eterno rencor contra Chile por el asunto del Mar, no digo que no nos duela, digo que aquello se torna ya en algo enfermizo a veces, en mi irrelevante opinión).  Fue un rechazo y un clamor generalizado, y en ese contexto el Mallku solamente (que tampoco es poca cosa, en absoluto!) canalizó ese descontento y organizó la indígena contra aquella medida, organizó una de las protestas más fuertes, si no la más, en la Sede de Gobierno.  Aún así, independientemente, la multitud de protestas crecieron en toda Bolivia (similar a lo ocurrido en 2019).   
  • Evo, entre tanto, se encontraba cómo y resguardado en sus aposentos (esta vez, en el extranjero), como siempre y simplemente, capitalizó, es decir, SE APROVECHÓ de ese contexto histórico, se aprovechó y se benefició DE LAS REVUELTAS Y DESCONTENTO POPULAR (que es lo que mejor sabe hacer hasta hoy), para autoatribuirse un rol de "salvador" que nunca tuvo, y así crear una leyenda mesiánica FALSA alrededor de su persona, todo para beneficio político propio.  Y no solo estuvo en Medio Oriente mientras aquí Bolivia se desangraba, estuvo también en Venezuela, imagino, planificando cómo es que iba a asaltar el poder (esa era muy posiblemente la "cosa más importante" que tenía que hacer, según relató Roberto de la Cruz, dirigente indígena que también tuvo un rol importante en dichas protestas) y aprovecharse así de las luchas populares.

  • De la Cruz, contó como se comunicó varias veces con Evo para que se uniera a las protestas cuando el le daba excusas y finalmente le dijo que "tenía cosas más importantes que hacer".  
  • Así que no fue él ni su "lucha junto al pueblo" la que depuso a Sánchez de Lozada aquella vez (quien a propósito venía acumulando sobre sus espaldas una serie de protestas previas y descontento generalizado cuya gota que rebalsó el vaso fue el tema del gas), fue el pueblo en general el que lo hizo, y fueron OTROS LÍDERES LOS QUE ESTUVIERON EN ESA LUCHA que, irónicamente, terminó como un año más tarde catapultando a Evo Morales al poder.  Él, como es su costumbre, sólo se autoatribuyó luchas ajenas para usufructo propio.
  • Aquella NO FUE UNA LUCHA "DE LA IZQUIERDA" como a algunos antimasistas poco críticos les gusta creer, ni tampoco fue una "revolución socialista/cultural" como tanto adeptos como detractores han creído a partir del falaz y oportunista discurso de Evo, fue una revuelta POPULAR Y GENERALIZADA; así como tampoco el levantamiento de 2019 fue una "revolución imperialista" ni "de la derecha" como dicen el masismo y Evo Morales. NO CAIGAMOS EN ESAS DICOTOMÍAS FALSAS, REDUCCIONISTAS, SIMPLONAS Y FALACES, que tanto adeptos como detractores del masismo utilizan.
Felipe Quispe "El Mallku", líder indígena, relata lo sucedido en 2003

Para mayor contexto:

  • Otro dato extra, un poco al margen pero necesario, para contextualizar la participación de los actores en torno a la enarbolación de la wiphala: ni Choque ni el Mallku fueron nunca militantes del MAS.  Se puede revisar y comprobar eso fácilmente en las listas de asambleístas de cada año, a ver si alguna vez figuraron como parte de ese partido como erróneamente se suele difundir; al contrario, ambos fueron críticos severos del MAS, y eso es plenamente verificable.  Incluso Choque en más de una ocasión dijo que ese partido destrozó la lucha indígena y el Mallku a los Ponchos Rojos masistas (que fueron creados de forma paralela como todas las organizaciones paralelas que crea el MAS cuando no puede comprar a sus dirigentes), solía llamarlos Ponchos Azules, porque no representaban a la organización legítima.
  • Otro dato interesante es el devenir del pensamiento de una figura referencial de gran importancia para el indianismo, Fausto Reinaga quien, según Macusaya y Portugal tuvo 3 fases:  primero marxista, luego indianista, y finalmente pachamamista (época en que por influencia de la academia europea mistificó la lucha indígena que en sus inicios constituía una lucha política). Según el propio Reinaga, sin embargo, durante esta fase fue simplemente “reinaguista”.   En esta etapa se codeó más con pensadores europeos (muy probablemente posmodernos, y esto es una presunción mía debido al giro de su pensamiento) que con los propios indianistas y movimientos locales.  Sin embargo sus libros siempre fueron fuente de concienciación.  Se le criticó, por otro lado, su simpatía con gobiernos dictatoriales militares como el de Banzer o García Meza: “Los Amautas producen el pensamiento, y las Fuerzas Armadas, celosas guardianas de la comunidad, vigilan y se encargan que: el pensamiento sea acto y el acto pensamiento.”

El meollo.-

Hoy, la "Nueva Izquierda", aquella eminentemente posmoderna que gobierna nuestro país ha asumido e implantado como si fuera propia y local esa corriente Pachamamista importada desde la Academia europea que, curiosamente, etiqueta todo otro saber no influenciado por ese pensamiento posmoderno como "eurocentrista", aun siendo que el posmodernismo en sí, cosa que a nivel cultural se ha tomado prácticamente a todo occidente, tiene también un gérmen europeo; mas al parecer, el único que parece aceptable y el único lícito pero con la precaución de no ser nombrado como tal.

A partir de todo ese trasfondo histórico es que el MAS se apropió y moldeó a conveniencia y gusto de la Academia, organismos internacionales y ONGs su discurso, así instrumentalizó una lucha y sus símbolos y los enarboló como si su introducción hubiese correspondido a una lucha de su partido o como si sus causas, absolutamente, le pertenecieran.  Desde entonces el Año Nuevo ultra místico new age pachamamista, a la par de similares modas extranjeras se hizo popular aquí también. Desde entonces, la wiphala se vinculó en el imaginario mucho más a dicho partido que a una causa legítima ajena y anterior a él, aún más incluso, que la propia bandera azul que es la que realmente les pertenece como organización política. Así, finalmente, se instauró el sesgo en el imaginario popular, de relacionar a la wiphala únicamente con el MAS y al extremo de considerarlos sus creadores o, cuando se refieren a sus verdaderos creadores, pensar en aquellos como automáticamente afines al MAS.

Con respecto a la ideología importada, implantada y promovida por el MAS, misma que Pedro Portugal denomina Pachamamismo, en su libro "El MAS y la degradación de la Pachamama en pachamamismo", el autor sostuvo:
«Es una ideología importada sobre lo indígena, sin participación del indígena, y para usufructo político propio.» (Portugal, junio de 2024)
A lo que me voy con todo esto es a que el fraude (vender gato por liebre) y ningún "engaño" viene de sus creadores como tan erróneamente se suele creer y difundir con cierta frecuencia, incluso en la prensa o RR. SS., cuando se apunta al hecho de que ni la wiphala ni el Año Nuevo Aymara (hoy Andino, amazónico, chaqueño y también místico/ancestral) sin "milenarios", como el MAS quiere hacer creer, sino que es de allí, a partir de la instrumentalización que ha hecho ese partido donde reside el engaño y la manipulación.   Independientemente de que estemos de acuerdo o no con la visión de su creador y sus primeros y orgánicos impulsores, el hecho es que el engaño NO viene de allí; el fraude viene de quienes asaltaron esos símbolos, usurparon, tergiversaron e instrumentalizaron su carga ideológica, se apropiaron de causas y luchas, se las pretendieron adueñar y autoatribuir para beneficio político/partidario propio (claramente aquí no me refiero a aquella asociación de académicos y tengo la impresión, hippies de buena fe, que sin fines políticos trastocaron también ese año nuevo Aymara).  De allí no viene la ignominia, sino de quienes incluso con su propio símbolo, a decir de Choque Condori, han reprimido a los propios pueblos indígenas cuando no secundan su discurso ni avalan la corrupción de sus políticos (ver, por ejemplo, el caso Achacachi y de su exalcalde masista, Edgar Ramos, y existen otros más como el caso TIPNIS, ADEPCOCA, entre otros)

El masismo haciendo evidente su real lejanía con los movimientos indígenas de nuestro país, en su impostura, tomó esa acepción místico/mágico/esotérica y milenaria/ancestral que le había dado esa "academia" posmoderna para difundirla en el imaginario popular en torno a ambos símbolos: el año nuevo andino y la wiphala.  

Todo ello, valga recalcar, se dio en un acto manifiesto (y muy conveniente) de aproximación y adscripción del MAS al progresismo posmoderno que se deleita en usar eso de la "ancestralidad" a diestra y siniestra y en buscarla y "hallarla" donde no la hay, y si no la hay, pues se la inventa...  Y el MAS, ha sabido aprovechar más que bien lo mainstream de esa corriente hoy en boga para difundirla e instaurarla no solo en el imaginario popular sino también en sus políticas públicas.

El problema es que el MAS se apropió de la wiphala y el Año Nuevo Aymara como si la lucha indígena les perteneciera, e instrumentalizó y alteró el valor simbólico e histórico que estas poseían para capitalizarlo a su favor.  

Es así que desde el gobierno, el MAS y Evo Morales impregnaron el imaginario popular con nociones sobre la ancestralidad de la wiphala y del Año Nuevo cuasi New Age que hoy se celebra, como si se tratase de la recuperación de  símbolos milenarios pachamámicos de los indígenas, al más puro estilo del indigenismo paternalista pachamamista y posmoderno, y cuya figura máxima y de caudillo redentor recaería, por supuesto, sobre su persona, el supuesto y autoatribuído ícono del Jach'a Uru.

Al final, lo que importa es saber que indigenistas/posmo/progre/neohippies actuales y pasados se autoinvitaron al baile y metieron sus ideas místico/mágicas/ancestrales/new age y ESE fue el discurso que institucionalizó y promovió el MAS de Evo Morales.  El del jailón "indígena urbano contemporáneo" que asiste al electropreste pero que "jamás se casaría con una chola", como observa Sayuri Loza.

Por eso, no son coincidencia las actuales celebraciones ultraesotéricas/místicas/telúricas ancestrales del año nuevo andino/amazónico/chaqueño/plurimulti, mismas que se imaginaron en aquella asociación de académicos (y/o posiblemente hippies) de antropología (si no me equivoco) de la UMSA, influenciados por los estudios posmodernos/indigenistas propios de su carrera, tergiversando y con ideas New Age y posmodernas el año nuevo Aymara que se había propuesto desde el MUJA.  

Desde su "hippiezación", los últimos se desligaron de ese año nuevo por sus nuevas connotaciones y características, ajenas a propuesta inicial y los objetivos con que la celebración fue planteada.

Vistazo fugaz al indigenismo en Occidente.-

Pero OJO! esa cooptación en torno a lo indígena por parte del indigenismo internacional no solo se produjo aquí, obvio, si ese es el dogma cuasi axiomático del progresismo a nivel Occidente. [Recuerdo aquí nuevamente una futura entrada en la que estoy trabajando acerca de cómo se empezaron a promover ideas progresistas (liberalismo cultural, tomen nota) a partir del Congreso por la Libertad Cultural, interesante nombre, no lo olviden, la Revolución de Mayo del 68 y los Estudios Culturales Culturales de Birmingham, todos, en el contexto de cierto periodo de guerra ideológica y cultural].

No voy a ahondar en sus particularidades en el extranjero, simplemente decir que se trata prácticamente de la misma receta calcada, desde sus propias realidades políticas y sociales pero con el mismo ingrediente progresista posmoderno, mismas concepciones místico/esotéricas para envolver al indígena, misma aura de "ancestralidad" en sus prácticas modernas, misma mistificación, misma romantización del indígena, misma adecuación místico/ancestral de su pensamiento a uno de sujeto cuasi etéreo, casi infantilizado, prácticamente ingenuo desde el imaginario progresista (por de más paternalista), relegándolo no como antes (con explícito racismo) en su papel "bestia", "infrahumano", etc., como se hacía antaño, sino ahora subordinándolo con el "consuelo" de ser, por el contrario únicamente el "místico/brujito/yatiri/chamán", prácticamente un ser elemental (duendecillo, hadita del bosque) que vive en comunión con la Pachamama y el cosmos pero impidiéndole todavía el ejercicio pleno de su capacidad como sujeto político y librepensante.  En Perú, me parece, esa tendencia se la ha englobado dentro del denominativo de "izquierda caviar".

Ahora veamos ese componente eminentemente moderno (y posmoderno), místico/New Age que, nuevamente, adquiere ropajes y disfraces de supuesta "ancestralidad".  

En este video, donde el youtuber/documentalista/periodista aficionado Lethal Crysis visita una comunidad indígena, me sacó bastante de onda el percatarme cómo aparece (por detrás) cierta simbología sin prácticamente venir a cuento, sin ningún motivo ni conexión aparente! Es decir, sin tener absolutamente nada que ver ni con las comunidades indígenas ni su pensamiento, sino más bien con creencias esotéricas de ciertos "grupos" modernos (a alguno le suena, por ejemplo, aquellos que promovieron, justamente, las ideas liberales?).  Y si eso no saca de onda a nadie, no me dirán que no es, cuando menos, curioso, y muy sintomático de todo cuanto vengo diciendo, ¿cierto?
 

Es decir,  al parecer, ya nivel mundial se introdujo (deliberada e intencionadamente) e indujo  tanto en las comunidades indígenas como en el imaginario popular con respecto a ellas, ideas, creencias (e ideologías) ajenas a conveniencia, ¿de quién? (no de los propios indígenas, por supuesto), pero hoy desde la bendita "academia" se describe aquello como una supuesta "recuperación de las raíces ancestrales". [Ya se viene la entrada "riquita" acerca del origen de ese progresismo eminentemente posmoderno y manipulado de hoy... una pista, recuerden, la guerra fría].

Sin embargo, felizmente, no todos se dejan... por eso estos geniales memes existen!!!
(Y son graciosos porque son ciertos 👀)




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... Y resistencia, denuncia y crítica mucho más seria que esos memes con respecto a esta inducción indigenista posmoderna, por supuesto que también existe.  Dejo como sugerencia, para quién le interese profundizar en el asunto, el libro "El MAS y la degradación de la Pachamama en Pachamamismo" a cuyo autor, Pedro Portugal, cité anteriormente.  Aquí la presentación de su libro, y aquí pueden leerlo.

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PS. Que conste que yo no hablo por nadie, simplemente retransmito lo que aprendo y que proviene de lo que aprendí de los propios movimientos indígenas -que no los "indigenistas", "decoloniales", "pachamamones" (como ellos mismos le suelen llamar), etc-.  
Mi único interés es al menos intentar coadyuvar de alguna forma a desmitificar ciertas ideas, mitos y sesgos, así como sobre todo, aportar a crear puentes de posible entendimiento... muchas veces podemos tener en común entre nosotros mucho más de lo que creemos 




miércoles, 25 de enero de 2023

Sobre la wiphala...

Se ha estado viralizando últimamente una foto de indígenas, en teoría fechada en 1950, celebrando alguna festividad o ritual en la Puerta del Sol.  La leyenda que acompaña a la foto reza algo como "en esta foto no veo wiphalas, la wiphala es solo un invento del MAS".  La foto en cuestión es esta:


Así que para las reflexiones impopulares de hoy, vayamos por partes...

Que la wiphala no esté en esa foto no significa demasiado, eso es tan solo evidencia circunstancial.  Tampoco está la tricolor en nuestras celebraciones de Navidad, de Año nuevo o ni en las fotos de antaño de ceremonias de bautismo u otras de nuestros familiares, eso no quiere decir que no haya existido ya para aquellos años, y para esa época ya se hablaba de la wiphala como símbolo aymara de todas maneras , guste o no.  

Y si bien la wiphala no es milenaria, sí que tiene legitimidad histórica (e instrumentalización y desvirtuación histórica también, lamentablemente), y es que, como pasa con cualquier símbolo, fue creado en determinado momento histórico y su legitimidad se la confiere nada más ni menos que la identificación y el consenso popular generado alrededor del mismo.

Veamos ahora un poco de historia...

¿Cómo y cuándo surge la wiphala?

  • Un símbolo Aymara previo (unancha), se cree pudo ser una suerte de bandera blanca que hacía alusión, teóricamente, a un símbolo de triunfo. Se cree que ondeaba ya como símbolo de reivindicación indígena debido a las expropiaciones masivas de tierras comunitarias ya durante la República.
  • La Llaphara en Aymara, es un pedazo de tela extendida por el viento.Proviene de la hoja "laphi", del flamea "laphaqeri y laphiri" y de flamear "laphaqeña y phararitha".  La Llaphara en Quechua se refiere al estandarte, y por el otro lado, por su flexibilidad se relaciona con la hoja "laphi.
  • Los primeros registros de algo similar a una wiphala aparece en figuras que la retratan unas veces en manos de españoles, otras de indígenas. Sin embargo, desconocemos su contexto exacto y teorizar al respecto sería un terreno inestable y arriesgado, como señala el historiador Jhosmane Padilla.
Keru o Q'eru del siglo XVII / Arcángeles de Calamarca
  • El vocablo wiphala tuvo sus variantes Huipfala, Huiphayla o Huifala y como tal cuenta con registros de nombres y usos similares a los actuales desde finales del siglo XIX, tal como el propio término “indígena”, que  surge recién durante el mismo siglo, indica el historiador Jhosmane Padilla.
  • El vocablo wiphala tuvo sus variantes Huipfala, Huiphayla o Huifala y como tal cuenta con registros de nombres y usos similares a los actuales desde finales del siglo XIX, tal como el propio término “indígena”, que surge recién durante el mismo siglo, indica el historiador Esto significa que ya existían registros de la wiphala no mucho después del surgimiento de la actual tricolor.
  • Sin embargo, sin ese nombre, se encuentran registros del uso de una bandera cuadriculada multicolor portada por indígenas desde poco después de la creación de la República. Estos registros datan de 1830 de la pluma del naturalista/arqueólogo/antropólogo Alcide D'Orbigny en su libro "Viajes por Bolivia", donde relata lo que vio en una fiesta religiosa/patronal de San Pedro, en Tiwanaku:
  • Ya con el nombre de "huipfala" se encontraron registros desde el año 1871. Por su parte, el periódico El Estado, en su edición del 22 de Enero de 1901, en su página 3 recoge por primera vez la palabra impresa “Huiphala”, en el marco de su uso generalizado como símbolo por parte de los indígenas.
  • Esto significa que ya existían registros de la wiphala no mucho después del surgimiento de la actual tricolor (Bolivia tampoco nació con esta tricolor que usamos hoy, si se acuerdan).
  • Germán Choque Condori, quien estandarizó la wiphala actual en cuanto a dimensiones, colores, etc., indica que se encontraron escritos sobre la huipfala desde el año 1871.
  • Por su parte, el periódico El Estado, en su edición del 22 de Enero de 1901, en su página 3 recoge por primera vez la palabra impresa “Huiphala”, en el marco de su uso generalizado como símbolo por parte de los indígenas.
  • Después de la Guerra del Chaco (1932),  comienza a extenderse mucho más la  identificación de la wiphala como una bandera Aymara. Ya aparece en la prensa nacional con esta significación.
  • A partir del Congreso Indigenal de 1945 se llega a una especie de consenso y ya no se la concibe solamente como bandera Aymara sino indígena.
  • A partir de los años 60 se comienza a hablar del término "descolonización" desde la academia y los Organismos Internacionales (ONU, UNESCO). Se promueven entonces desde allí una serie de congresos y foros por los derechos de los pueblos indígenas (entonces se empezaron a promover todo tipo de ideas liberales,culturalmente hablando, y progresistas).
  • Estos congresos internacionales en los que participan pensadores indígenas coadyuvan a regar la semilla que se desarrollaría luego como distintos movimientos indianistas.
  • La wiphala era entonces defendida internacionalmente por delegados de Bolivia del MITKA y del Perú (MIP, especialmente). El resto de delegaciones la rechazaba, porque se adscribían a su bandera nacional o las de la izquierda, según indica Portugal. Ese fue el caso por ejemplo del MRTK, quienes incluso impidieron el ingreso de indianistas del MITKA a la Asamblea Popular del 71, cuando gobernada Torres.
“En ese período los indianistas sufrían asaltos por parte de militantes de izquierda, quienes veían con aprehensión un movimiento universitario que no se refería a la lucha de clases en su defensa de los indios. Las agresiones a golpes y las quemas de Wiphalas no eran cosa rara.” (Portugal y Macusaya).
    
Posteriormente, muchos de los contrarios al indianismo y a la wiphala llegaron a ser, irónica y curiosamente, militantes y funcionarios del Movimiento al Socialismo y sus más "acérrimos defensores",  
  • Lo anterior se desarrolló con anterioridad y al margen de Germán Choque Condori, quién fue parte de la segunda generación del MUJA (Movimiento Universitario Julián Apaza) y más tarde, en los años 70, estandarizó la forma y colores de la wiphala tal y como la conocemos hoy.  Sin embargo, no se debe olvidar que como concepto de bandera cuadriculada reivindicativa ya existía casi un siglo antes de él. Choque la estandarizó como una propuesta política e intelectual totalmente válida para gestionar un símbolo previamente aglutinador de la lucha indígena, es decir, no lo hizo arbitrariamente, sino sobre la base de elementos que ya gozaban de cierto reconocimiento y legitimidad histórica, si bien no ancestral, sí desde hace casi un siglo atrás para aquel entonces.  
  • Choque Condori, conocido más tarde como Inka Waskar Chukiwanka, también introdujo otra simbología como lo es el Calendario y Año Nuevo Aymara, ambos también con connotaciones y como parte de una lucha política alejada del Pachamamismo cuasi esotérico teóricamente "socialista", indigenista, Izquierdista y posmoderno que conocemos hoy.  

  • Finalmente, con los colores y configuración estándar dada por iniciativa de Choque Condori, el uso de la wiphala se expandió desde Bolivia hacia el extranjero, sobre todo a partir del Congreso de Ollantaytambo en Perú (27 de febrero - 3 de marzo de 1980). 
Datos extra importantes para tener en cuenta y contextualizar lo explicado, lo que acontecía entonces y cómo algunos de esos eventos repercutieron de formas impensadas hasta el día de hoy.
  • El surgimiento de una figura referencial de gran importancia para el indianismo, Fausto Reinaga quien, según Macusaya y Portugal tuvo 3 fases:  primero marxista, luego indianista, y finalmente pachamamista (época en que por influencia de la academia europea mistificó la lucha indígena que en sus inicios constituía una lucha política). Según el propio Reinaga, sin embargo, durante esta fase fue simplemente “reinaguista”.   En esta etapa se codeó más con pensadores europeos  (muy probablemente eran posmodernos, y esto es una presunción mía debido al giro que diera su pensamiento) que con los propios indianistas.  Sin embargo sus libros siempre fueron fuente de concienciación.  Se le criticó, por otro lado, su simpatía con gobiernos dictatoriales militares como el de Banzer o García Meza: “Los Amautas producen el pensamiento, y las Fuerzas Armadas, celosas guardianas de la comunidad, vigilan y se encargan que: el pensamiento sea acto y el acto pensamiento.”  Hoy, la "Nueva Izquierda", aquella  eminentemente posmoderna que gobierna nuestro país ha asumido e implantado como si fuera propia y local esa corriente Pachamamista importada desde la academia europea que, curiosamente, etiqueta todo otro saber no posmoderno como "eurocentrista", siendo que el posmodernismo a nivel cultural que ha exportado a occidente tiene también un gérmen europeo, mas al parecer, uno, el único que parece lícito sin ser nombrado como tal.
  • También es necesario recalcar cómo entre los años 50 -70, buena parte de la izquierda de entonces rechazaba y renegaba contra la wiphala, pero hoy, algunos de ellos, por simple conveniencia se subieron al carrito de los mal llamados "socialistas" del masismo, e irónicamente hoy son conocidos internacionalmente por ser "defensores y reivindicadores" de la wiphala. Así de falsos, oportunistas y convenencieros han sido algunos de los más acérrimos militantes de la cúpula del MAS.  
«En la UMSA nosotros debatíamos, por ejemplo, con Pablo Solón, quien era entonces un tipo radicalmente marxista y trotskista, conocía mejor la historia de la revolución rusa de la ex Unión Soviética que nuestra realidad y que actualmente es uno de los mejores portavoces de los ‘movimientos indígenas originarios’ en escenarios internacionales.»  (Moisés Gutiérrez, citado en Portugal y Macusaya)
  • Otro dato extra, un poco al margen pero necesario, para contextualizar la participación de los actores en torno al enarbolamiento de la wiphala: ni Choque ni el Mallku fueron nunca militantes del MAS. Se puede revisar y comprobar eso fácilmente en las listas de asambleístas de cada año, a ver si alguna vez figuraron como parte de ese partido como erróneamente se suele difundir; al contrario, ambos fueron críticos severos del MAS, y eso es plenamente verificable.  Incluso Choque en más de una ocasión dijo que ese partido destrozó la lucha indígena y el Mallku a los Ponchos Rojos masistas (que fueron creados de forma paralela como todas las organizaciones paralelas que crea el MAS cuando no puede comprar a sus dirigentes), solía llamarlos Ponchos Azules, porque no representaban a la organización legítima.
A partir de todo ese trasfondo histórico de la wiphala es que el MAS se la apropió, la instrumentalizó y enarboló como si su introducción hubiese correspondido  a una lucha histórica de su partido, lo cual es completamente falso.  Desde entonces, la wiphala se vinculó en el imaginario mucho más a dicho partido que a una causa, más, incluso, que la propia bandera azul que es la que realmente les pertenece como organización política.  Se instaura entonces el sesgo en el imaginario popular, de asimilar la wiphala únicamente con el MAS.


Siguiendo el hilo del embrollo con respecto a la wiphala.-

A partir del MAS, sobre todo, se crearon y alimentaron no solo sesgos, sino también desafortunados mitos en torno a la wiphala, así como también ciertos escenarios transversales:

  • Desde el gobierno, el MAS y Evo Morales impregnaron el imaginario popular con nociones sobre la ancestralidad de la wiphala, como si se tratase de la recuperación de un símbolo milenario de los indígenas, al más puro estilo del indigenismo paternalista pachamamista y posmoderno, y cuya figura máxima y de caudillo redentor recaería, por supuesto, sobre su persona.  
  • Esa misma instrumentalización que se hizo con la wiphala se maquinó también con respecto a otros símbolos, tal como es el caso del ahora llamado "Año nuevo andino/amazónico/chaqueño", originalmente, "Año nuevo Aymara", cuyo impulso e inserción mayor a las prácticas indígenas Aymaras actuales con un carácter eminentemente místico/esotérico//telúrico/ancestral cuasi New Age ha sido abundantemente promovido en sus ceremonias pachamamistas (con el fin también de manipular, posiblemente ni ellos mismos se crean lo que hacen) a partir del periodo de gobierno del MAS, noción impregnada a partir de los años 80 por cierta asociación de académicos influenciados por sus estudios posmodernos y quien sabe qué otras ideas.   Es decir, indigenistas (no indianistas, que es muy distinto) imbuídos de ideas que nada tenían que ver con lo que planteó Choque (pero tomando su idea) e impregnados también por los "esfuerzos" de congresos (eminentemente posmodernos) promovidos por el academicismo extranjero y otros organismos internacionales durante los años 60, implementaron estas nuevas concepciones en torno a su celebración.  
    En su origen, años antes, relata Choque Condori, su verdadero introductor e ideólogo, tanto el calendario como el Año Nuevo tenían un carácter eminentemente político, como una declaración de un proyecto propio y reivindicativo de los indígenas que se separaba de las prácticas que trajo la colonia, sus celebraciones, su calendario gregoriano, etc.  Así que se podría decir que lo que hoy conocemos como "Año nuevo Andino" nació recién allí, con esa visión indigenista posmoderna que poco o nada tiene que ver con la realidad y multiplicidad de visiones indígenas en nuestro país ni con lo que pensadores indígenas habían planteado al introducirlo.
    Contrario a la creencia popular sobre alguna suerte de "paganismo" andino ancestral donde supuestamente tales ceremonias ya existían hace milenios, en realidad incluso hubo resistencia por parte de los pobladores de Tiahuanacu cuando Choque quiso implementar la celebración del Año Nuevo Aymara porque tales prácticas (celebrar el año nuevo en junio) no existían antes, al punto que lo llamaron "diablo" porque para ellos esas eran ceremonias ajenas a su vida cotidiana y además, reprobables en un entorno donde confluía un sincretismo local pero a la vez fuertemente católico, tal como muchos indígenas lo siguen siendo hoy: si bien challan con el Yatiri enseguida buscan también la bendición del cura y le bailan al Señor del Gran Poder, a la Virgen, o le dan su cigarro al Ekeko mientras rezan a otros santos.
  • El MAS, de esta manera, se autoatribuye el rescate de supuestos símbolos milenarios, ahogando su verdadero origen y significado no solo en el desconocimiento, sino en múltiples sesgos y mitos que hacen que hoy se le atribuya a la wiphala, erróneamente, un supuesto carácter de "invento del masismo", incluso metiendo en el saco del MAS a pensadores indianistas que en realidad nada tuvieron que ver con dicho partido, sino que preconizaban una lucha política propia y ajena a la agenda política del MAS.
  • Partiendo de esos prejuicios, cuando salen a la luz los verdaderos orígenes de la wiphala como símbolo de los pueblos indígenas se cae todavía en otro error: considerar que ya que la wiphala no es ancestral ni milenaria, ese hecho la convierte automáticamente en un fraude que no merece ningún respeto, cuando el fraude es el realidad el discurso del MAS con respecto a sus orígenes milenarios, no la legitimidad histórica y simbólica de la wiphala.
  • Para peor, hoy a sus verdaderos impulsores o bien se les niega el reconocimiento por la recuperación de la  wiphala o se les señala injustamente por inventar supuestos "fraudes" en torno a ella.  Es decir, se les acusa de instaurar en el imaginario la idea de la ancestralidad de la wiphala, siendo que esa idea pertenece al discurso difundido por el MAS.  Por el contrario, durante el gobierno del MAS, el mismo Choque en alguna oportunidad llegó a sostener incluso que dicho partido le debería los derechos de autor por el uso y abuso que hicieron de los símbolos que él recuperó, propuso y empezó a difundir.
  • Y para seguir empeorando aún más el asunto, todos aquellos sesgos derivan en que en el imaginario popular se reduzca y limite la lucha y la causa indígena al proyecto político partidario del MAS, pues se instaura, especialmente en estamentos opositores más fanáticos que críticos, el sesgo y prejuicio de creer que toda expresión indígena responde automáticamente a dicho partido y a su agenda, creencia que lejos de incomodar al MAS le beneficia y ha de agradarle en gran manera, pues eso solo robustece su falso discurso de supuestos "aglutinadores y representantes" de la causa indígena.
  • Posteriormente, la quema de la wiphala en 2019, a partir de todos esos sesgos, deriva en un cuadro de múltiples agravios, no ya en contra del MAS (entre cuyos militantes algunos solían despreciarla también) ni tampoco solamente en contra de sus verdaderos impulsores, sino en contra de la causa indígena en general y de las personas que legítima e independientemente del MAS, se identifican con el símbolo y su causa.  Sin embargo, esto no parece ser comprendido por quienes cometieron tales actos ni por quienes por apoyaron.  Por qué? sesgos y más sesgos alimentados no solo por el desconocimiento sino por la manipulación alrededor del símbolo, es decir, por el intencional embrollo que creó el MAS en torno a la wiphala.
  • La quema de la wiphala, si bien en unos casos revela un racismo marcado (un problema estructural que pervive aún en sus formas más solapadas), constituye por otro lado una muestra más entre las incontables consecuencia nefastas (que crean más brechas entre bolivianos) de toda esa manipulación artera e interesada que hizo el Movimiento al Socialismo en torno a la wiphala, confundiendo a quienes en su afán de rechazar al masismo terminan, aun sin saberlo, agraviando a una parte de la población indígena que se identifican con ella.
A lo que me voy con todo esto es a que el fraude (vender gato por liebre) y el engaño NO viene, una vez más, de sus creadores como se suele creer y difundirse con cierta frecuencia incluso en prensa o RR. SS., independientemente de que estemos de acuerdo o no con esa visión, el hecho es que no viene de allí; el fraude viene de quienes asaltaron esos símbolos, usurparon, tergiversaron e instrumentalizaron su carga ideológica, sus causas y luchas, y se las pretendieron adueñar y autoatribuir para beneficio político/partidario propio (claramente no me refiero a aquella asociación de académicos y tengo la impresión, hippies de buena fe, que sin fines políticos trastocaron el año nuevo Aymara), e incluso con ese símbolo, a decir de Choque Condori, ha reprimido a los propios pueblos indígenas. 

El masismo haciendo evidente su real y total lejanía con los movimientos indígenas de nuestro país, tomó esa acepción místico/mágico/esotérica y milenaria/ancestral que le había dado esa "academia" posmoderna para difundirla en el imaginario popular en torno a ambos símbolos: el año nuevo andino y la wiphala.  

Todo ello, valga recalcar, se dio en un acto manifiesto (y muy conveniente) de aproximación y adscripción del MAS al progresismo posmoderno que se deleita en usar eso de la "ancestralidad" a diestra y siniestra y en buscarla y "hallarla" donde no la hay, y si no la hay, pues se la inventa...  Y el MAS, ha sabido aprovechar más que bien lo mainstream de esa corriente hoy en boga para difundirla e instaurarla no solo en el imaginario popular sino también en sus políticas públicas.

El problema es que el MAS se apropió de la wiphala como si la lucha indígena les perteneciera, y no solo instrumentalizó el valor simbólico que esta ya poseía, sino que también vendió muy bien el discurso ese de que la legitimidad de la wiphala radica en su supuesta "ancestralidad".  

Los rituales pachamámicos en un Estado supuestamente laico (al mismo estilo de Jeanine y Camacho cuando usaban la Biblia) y el discurso mañoso sobre su ancestralidad vienen del MAS; y ahora propios y extraños se han creído el cuento de que allí radica su valor y legitimidad pero se supone, o al menos eso me imagino, que aquel era un discurso demagógico para atraer y conquistar afines, no creo que previeran que detractores también les creerían el discurso y caerían en el mismo sesgo, y así como les creen o rebaten pero ambos validando ese relato artero sobre los criterios válidos de legitimidad de un símbolo, los últimos también han internalizado el relato de que la wiphala es un símbolo que les representa solo a ellos, al MAS.  ¿Podía ser peor?

Intentando desenredar el embrollo.-

Todas las fechas de celebración y símbolos se "inventan" o crean en determinado momento histórico, no existen símbolos increados y eternos. Esto lo aclaro solo porque algunos llaman a ambas creaciones "inventos" de forma peyorativa, y sí, efectivamente son creaciones humanas, como cualquier otro símbolo, y son modernas como la misma tricolor, y no por eso carece de legitimidad, se la reconoce o respeta menos ¿verdad? Lo bueno es que allí nadie inmiscuyó artificiosamente el cuento de la "ancestralidad" como criterio de legitimidad.

Sería bueno que defensores y detractores pudieran ver que la legitimidad de un símbolo no radica en su "ancestralidad", que un símbolo sea o no milenario es lo de menos. Constitucionalmente, tenemos otros símbolos que tampoco lo son y no por eso se los respeta menos, ¿cierto?  El relato de que su legitimidad radica allí y solo allí es cuento del MAS (para manipular), ¿vamos a creerles? Ese es el intencional embrollo de la wiphala, como diría Pedro Portugal, porque es claro que esa historia tan artificiosa ha generado mucha confusión, polarización y enfrentamiento entre quienes alegan que es milenaria y quienes indican que no. Pero esa es una discusión cae en un terreno estéril puesto que la "ancestralidad" no es criterio de legitimidad de un símbolo. "Divide et impera" dicen, ¿vamos a darles gusto?

La legitimidad se construye en torno al consenso popular, y creo que está de más decir que así como existen sectores que la rechazan también existen otros que la aceptan y se identifican con ella, y que además, no son sola y exclusivamente sectores masistas, cabe aclarar, pues la wiphala no es ni un "invento" masista ni tampoco en el MAS son sus "recuperadores", aunque hayan querido hacer creer que es así.  Ellos solo asaltaron un símbolo creado (tal y como lo conocemos hoy) a finales de los años 70, puesto que para entonces, y mucho más para cuando el MAS asumió en 2006, este ya gozaba de reconocimiento.  Entonces, como bichos oportunistas, repito, asaltaron el símbolo, se lo robaron y arteramente pretendieron adueñarse de un símbolo y las causas que representa, los tergiversaron y aprovecharon su reconocimiento para beneficio político partidario propio.

En palabras de Pedro Portugal:
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«En todo caso, evitar la esquizofrenia política de creer que el problema de unidad se soluciona admitiendo superficialmente todos los símbolos de las partes que aún no lograron su unidad. Los defensores de la wiphala deben salir de la fantasía como herramienta de defensa. Importa poco si un símbolo es o no milenario. Importa más que sea aceptado aquí y ahora. Importa darle contenido, y no fantasear sobre supuestos mensajes ocultos en ese símbolo.»

«Es seguro que hay antecedentes que inspiraron a la wiphala histórica, de la que se tienen testimonios históricos y que se remontan a los años 40. Que esos antecedentes se remonten a la pre conquista española o al periodo de la Colonia, interesa sobre todo a los especialistas. No tienen relevancia en el plano de la efectividad política. Lo que sí es importante es que cuando un grupo se organiza, requiere de símbolos. El indianismo katarista que empezó a estructurarse a partir de los años 60, tuvo en la década de los 70 necesidad de un símbolo propio. Ese –la wiphala– fue propuesto a los militantes del Movimiento Indio TupajKatari, MITKA, por Constantino Lima. Él se inspiró en los gráficos de un libro que mostraban las diferentes banderas del Tawantinsuyo y de las rebeliones indias. Adoptó una de ellas, porque le rememoraba las que vio episódicamente cuando niño, pero que ya no podría encontrarlas más, en sus viajes a las diferentes comunidades. Esa bandera, la wiphala, fue adoptada a regañadientes por los militantes del MITKA, pues para ellos no se trataba de sustituir los símbolos de Bolivia, sino tomar el Poder en Bolivia.»

«Germán Choque Condori (que sería luego conocido como Germán Choquehuanca e Inka Choquewanka), un miembro de las juventudes del MITKA y del Movimiento Universitario Julián Apaza, tomó esa wiphala y buscó darle coherencia significativa y estética, pues las wiphalas enarboladas entonces tenían una cantidad fantasiosa y divergente una de otra en la cantidad de cuadros y la disposición de colores. Lo hizo con la colaboración de investigadores criollos y terminó su diseño en la computadora de Fernando Untoja. La presentó el año 1978 a los miembros del MITKA y fue adoptada como bandera de esta organización simbolizando el Qillasuyu.»

«El creador de la wiphala contemporánea ha relatado varias veces y por distintos medios el proceso de reestructuración de ese símbolo y su papel en el mismo. Las divagaciones sobre su origen milenario son un escollo en el plano del conocimiento y del mismo activismo por los derechos indígenas y la creación de una nueva y verdadera identidad nacional en este país llamado Bolivia.»
«Los símbolos son temidos, no porque sean en sí un mensaje, sino porque retransmiten una esperanza, una interpretación que tiene origen en quienes los portan»
«Los defensores de la wiphala deben salir de la fantasía como herramienta de defensa. Importa poco si un símbolo es o no milenario. Importa más que sea aceptado aquí y ahora».  (Pedro Portugal)

El problema es que el MAS vendió más que bien el discurso de que la legitimidad radica en la "ancestralidad", pero se supone que eso era un discurso demagógico para atraer y conquistar afines, no se supone, me imagino, que detractores también le creyeran y cayeran en ese sesgo.

Así que los únicos que han difundido inventos en su sentido más peyorativo (como aseveraciones contrarias a la realidad y los hechos), ha sido el MAS, que efectivamente se inventó eso de la "ancestralidad" de ambos, que lo de año nuevo es una práctica supuestamente "milenaria", muy al margen de que sí lo son las celebraciones de ciclos agrícolas, y en esto último fundamentó Choque y compañía su propuesta, pero tenía un sentido político y era un año nuevo aymara-quechua y según él también guaraní, él no planteó un año nuevo andino místico/esotérico/ telúrico/milenario/ancestral ni tampoco como hoy le suman amazónico/chaqueño/plurimulti y demás inventos que se manejan. El fraude, repito, es del MAS, que usurpó, se apropió y tergiversó luchas y símbolos para beneficio propio.

Como dijo Pedro Portugal en la presentación de su libro "El MAS y la degradación de la Pachamama en Pachamamismo",  ese mentado Pachamamismo que sostiene y difunde el masismo en el imaginario  popular no se trataría sino de 

«[...]una ideología importada sobre lo indígena, sin participación del indígena, y para usufructo político propio.» (Portugal, 2024)

Aquí Germán Choque, creador de la wiphala como la conocemos (en forma, no en esencia) y del año nuevo Aymara (muy distinto al que conocemos, en forma y esencia), y el Mallku en referencia a la usurpación e instrumentaización que hizo el MAS de las luchas ajenas:


Es decir, la wiphala, no constituye tal y como la conocemos (con su disposición y significado) un símbolo milenario, aunque sí existen registros sobre ella mucho antes del MAS y del propio Choque Condori inclusive.

El problema, es que hoy en día la wiphala se convirtió, y no sin toneladas de arbitrariedad, en una parte importante del discurso político del MAS, partido que se aprovechó y quiso apropiarse de un símbolo que ya desde Choque Condori generaba gran identificación entre la población indígena.  Oportunismo por parte del MAS es lo que veo ahí y una jugada muy astuta para llevarse consigo, como "propiedad" de dicho partido, lo que otros habían trabajado, teorizado, luchado, promovido, etc., y que ya había ganado su reconocimiento y tenía ya su historia.  Como dirían por ahí, el MAS quiso "ganar indulgencias con ave marías ajenos"...  (Lo mismo hizo con la lucha de 2003 llevada a delante por el Mallku, que no nos extrañe ni sorprenda esa mala costumbre).

Lo peor, es que ultrajó el símbolo hasta el punto en que hoy se lo relaciona solo con el MAS y no solo con su historial de corrupción, de organizaciones sociales paralelas, de prebendalismo, de leyes incendiarias, falso pachamamismo, falso socialismo, atropello a pueblos indígenas, habilitación inconstitucional, fraude electoral, despilfarro de la bonanza económica, mala gestión hidrocarburífera, avasallamientos, justicia servil, y mucho más, sino incluso que fue exhibida con "orgullo" junto al terrorismo de grupos irregulares, encapuchados y fuertemente armados con armamento irregular de guerra, que al grito de "guerra civil" pedían literalmente cabezas, en noviembre de 2019.  Se la relaciona también con un supuesto "invento o fraude" solo por ser una creación moderna, siendo que lo único claramente fraudulento al respecto ha sido el discurso del MAS.

En el MAS lo que había era sindicalismo, no eran ni socialistas ni indianistas, pero instrumentalizaron los caminos abiertos por estos movimientos a conveniencia, para hacerse de renombre fácilmente, de lo ya trabajado y masticado y reconocido, además de subirse al carrito de las modas posmodernas indigenistas  (no indianistas) extranjeras (que incluyen "Pachamamismos") y volcó sobre ese cóctel de buen marketing los símbolos y luchas de las que venimos hablando.  Se revuelve todo, y lista la sopa!  Eso es lo que realmente pasó con ese símbolo, la wiphala, mismo que obviamente ni siquiera la cúpula del MAS respeta, o no hubiesen permitido se la agravie exhibiéndola junto a T 3 rr 0 r 1 5 t 4 5  encapuchados del trópico sosteniendo armas de guerra ilegales y pidiendo cabezas al grito de guerra civil.

Lo triste del caso es que para muchos indígenas que no tienen NADA que ver ni con el MAS ni con ese  T 3 rr 0 r 1 5 m 0, la wiphala es todavía un símbolo importante con el que se identifican.  Y así como a unos no les gustaría que les quiten la tricolor, a ellos tampoco que les quiten la wiphala.  Y no es necesario identificarse también con ella, nadie puede obligar a nadie en ese tipo de cuestiones (ni en ninguna de índole meramente individual y privada) basta con respetar, no al MAS que también la ultrajó, sino el hecho de que otras personas sí se identifican con ella, y quizá desde mucho antes del MAS.  Asimismo, también se tendría que respetar que otros se identifican con la tricolor y solo con ella, sin que ninguno de los dos grupos pretenda imponer su visión o que se le quite los símbolos al otro. No parece mínimamente razonable?

Así que cuando no se reconoce su legitimidad fuera del MAS, cuya aparición como partido se da recién casi un siglo después a la de la wiphala, no se está rechazando el proyecto del MAS solamente, sino una historia y demandas históricas que nacieron mucho antes de dicho partido, eso, además de hacer prácticamente oídos sordos frente a las injusticia a la que fue sometida dicha población, y no hablo de la colonia (aunque varias de las vertientes de pensamiento indígena sí que hablen de ello), hablo de la República y cómo fueron tratados como ciudadanos de segunda o aún peor.  Y no hablo aquí de promover el revanchismo tampoco, sino de reconocer que esa historia existe, en lugar de simplonamente llamar "resentidos" (cual si fuera un berrinche sin asidero histórico) a quienes abogan por reivindicaciones, y a partir de ese reconocimiento lograr condiciones más justas para todos de aquí en adelante.

Hoy en día, sin embargo, lejos de lograr ese entendimiento previo, la wiphala ha pasado a constituir uno de los emblemas nacionales, independientemente de a quién le guste o no, eso ya está escrito.  Se maquillaron las formas sin curar el fondo, pero ya está hecho.  Sin embargo, no se trata aquí de "obligar" a nadie a identificarse con un símbolo, sino a respetar el hecho de que otro sí se identifica con él, mucho más allá incluso de la CPE, como un valor humano.

No se trata tampoco de respetar la Constitución según si sus artículos nos agradan o no.  De ser ese el caso nadie tendría que haber protestado por el hecho de que Morales presentara un recurso de inconstitucionalidad sobre un artículo que claramente no le agradaba, alegando que el mismo supuestamente “violaba sus derechos humanos” (sobre el impedimento explícito a repostularse por tercera vez y haber extendido su primer mandato de 2006 a 2014 debido a la refundación del Estado).  Es claro que no tenía ninguna prerrogativa para no respetarlo.  Lo mismo sucede con la wiphala.

Aquellos actos irreflexivos y viscerales en contra de la wiphala en 2019 y que muy probablemente se pensaron como "en contra del MAS" no contribuyeron sino a agravar la crisis.  Si bien se llevaron a cabo múltiples actos de desagravio, no podemos caer en la ingenuidad de creer que con ello el agravio ha sido reparado en el sentir de todos quienes vieron aquellos actos como una afrenta en contra de toda posible reivindicación suya y de los suyos.

Sin embargo, tampoco podemos caer en un revanchismo que  en lugar de aportar a la comprensión del problema, sus causas y proponer acercamientos, puentes de entendimiento y visos de solución, lo único que logran es crear más y nuevos sesgos, más y nuevos estigmas, aún más y mayor confusión y enfrentamientos sin siquiera analizar el fondo que subyació a esa visceral reacción.  Con ello,  solo se logra ahonda la crisis y escribo en presente porque efectiva y lamentablemente así ha sucedido y se viven las consecuencias hasta hoy.

Por otro lado, si vamos a otro alegato también muy acudido, ese de que "es una bandera española", sí, puede que tal vez su introducción se deba al sincretismo y mestizaje cultural, de hecho los kerus o vasos ceremoniales con la bandera cuadriculada datan recién del siglo XVII, sin embargo, si vamos más allá, la pollera también es fruto de ese mestizaje con lo español, no una copia fiel, sino una readaptación, apropiación y resignificación (y esta a su vez viene de otra readaptación española a partir de faldones árabes).  Ahora, ¿alguien pone en duda hoy que la pollera no sea representativa de nuestra cultura boliviana incluso a nivel internacional?, ¿a alguien se le ocurrirá decir que "no representa a la chola boliviana"?  De la misma forma, no porque el MAS se haya querido apropiar de la wiphala o la haya puesto "en la mira" vamos a creer que fue una introducción o invento del MAS o que no goza de legitimidad más allá de dicho partido.

A manera de conclusión.-

En este momento son necesarias visiones críticas y autocríticas que con conocimiento y honestidad ayuden a destapar sesgos donde unos llaman a la wiphala un invento fraudulento, un supuesto trapo que no significa nada; y otros que es un símbolo ancestral milenario cuasi místico.   Se llama a “romper con radicalismos”, como bien señala el historiador Jhosmane Rojas Padilla.

Si sabemos que parte del problema de los radicalismos derivan ya sea de sesgos y del mero desconocimiento sobre el asunto, podemos estar también conscientes de que el conocimiento, la información real, puede crear esos puentes que como sociedad necesitamos primero para escucharnos y saber qué estamos diciendo en lugar de solo creer en la propaganda que nos hace pretender "adivinar" lo que seguramente piensa o quiso decir el otro, y segundo para, luego de escucharnos, posibilitar el entendimiento y cooperación.  Construir algo, finalmente...

La polarización no indaga para encontrar un sustento de sus posiciones, sino que crea y cree casi ciegamente en un sustento para ya sea inventar o bien justificar la posición que le conviene y responde a sus expectativas previamente concebidas.

Puede la wiphala ser una creación moderna, pero una creación humana en el sentido en que lo es la propia cultura, por definición, y a la vez, es casi tan moderna como la tricolor, NO un mero "invento" en el sentido peyorativo con que se suele usar la palabra y su temporalidad no es razón en sí misma para ninguna descalificación; al final, todo símbolo ha sido creado y se ha introducido en determinado momento histórico.  Eso es un hecho y no les añade ni resta legitimidad alguna.   

La  legitimidad  de un símbolo viene del valor depositado en el mismo; del consenso popular y la identificación que las propias personas sienten al otorgarle un significado, sentido y/o causas que son depositadas en él.  La wiphala es, en efecto, una construcción simbólica moderna, mas no por ello es menos legítima, tal como no lo son otros símbolos modernos cuya carga simbólica y legitimidad, para bien o para mal, sí que se reconoce.  Es injusto y poco objetivo, me parece que en este caso se le exija el requisito de la "ancestralidad", solo porque el MAS vendió ese discurso.  Se supone que vamos a darle gusto?

Los símbolos no son increados o eternos,
son creaciones humanas y no por ello son menos legítimos…

viernes, 11 de noviembre de 2022

Chola: Icono, cultura y pensamiento.

Miradas en torno a la revalorización del ícono y su legado cultural.


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“Se debe rescatar lo que hay en común, encontrar y sostener
vínculos desde el pueblo” Sayuri Loza.
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Hoy, la revalorización de la imagen de la chola en Bolivia parece ser una realidad. Confluyen en esta aseveración distintas miradas y así lo revelan las nuevas tendencias donde la imagen de la mujer de pollera parece ser la protagonista. Salen a la palestra, por ejemplo, desfiles de moda centrados exclusivamente en la vestimenta de la chola paceña, colecciones de vestuario inspiradas en ella, reuniones temáticas juveniles dedicadas a este ícono de la cultura paceña y, más allá todavía, es tomada en cuenta y resalta también en el ámbito político.

En torno a este fenómeno surgen diversos puntos de vista, sin embargo, antes de abordarlos, cabe hacer un acercamiento al marco histórico y cultural que rodea a la chola, desde la Colonia hasta nuestros días.

El cholo/mestizo

Abordemos en primera instancia la relevancia y papel del mestizaje en el surgimiento de la chola. 

Su vestimenta, señala la historiadora y diseñadora de modas, Sayuri Loza, transitó un camino marcado por muchos cambios en atención a la época, los contextos y la moda.  Loza, es además historiadora, bailarina e intérprete de lenguas aymara (que es también su lengua materna, junto con el español), inglés, japonés y latín y aprendió sobre el arte de la confección de vestuario como un oficio de familia, a través de una larga tradición de sastres, sombrereros y confeccionistas, es además hija de una mujer de pollera, la recordada comadre Remedios Loza, cuya participación en la política marcó historia en los años 80, al haber sido ella la primera mujer de pollera en la historia de Bolivia en ocupar un cargo en el Parlamento.


Arriba izq. Sayuri modelando mantas de la diseñadora Amanda Aliaga. / Fotografía: Rosio Landaeta
Arriba centro. Sayuri como diseñadora presentando para Diseñarte Bolivia su colección “Maelstrom”. / Fotografía: Álvaro Pérez
Abajo. Sayuri cuando fungía como encargada del archivo histórico de RTP. / Fotografía: Sayuri Loza

La chola, explica la historiadora, viene de la mezcla racial y cultural que, desde el siglo XVI y XVII, se vino conformando de forma paulatina. En aquella época, quienes accedían a ciertos pequeños espacios de poder económico (caciques o incipientes burgueses) se adscribieron étnicamente como mestizos. Esta adscripción se produjo cuando el indígena, con cierto poder económico asimiló la cultura española; mientras que, quienes no tenían ese acceso, permanecieron como indígenas.  Estos mestizos adoptaron la vestimenta española y es de allí de donde viene la chola, señala.

El cholo, en general, no tenía acceso al territorio, por lo que no era labriego sino artesano, comerciante y, viviendo en las ciudades, se desenvolvía como una suerte de pequeño burgués, logrando poco a poco mayor poder adquisitivo. Es decir, el concepto de “mestizo” tiene más que ver con el acceso a esos pequeños privilegios que surgen al adoptar parte de la cultura española que con un aspecto meramente racial, señala Loza, ya que, a su juicio, sería algo sesgado hablar todavía en el siglo XVII de una total pureza racial entre indígenas, por mucho que al día de hoy se manejen tales conceptos.  El mestizaje fue sobre todo una adscripción a tal denominativo a partir de esas simbiosis culturales y de estilo de vida, indica.  En este contexto, los mestizos claramente no tenían los mismos derechos que los españoles, pero gozaban de ciertos privilegios, por ejemplo, estaban exentos de la Mita y del pago de impuestos.


El concepto de 'mestizo' tiene más que ver con el acceso 
a esos pequeños privilegios que surgen al adoptar parte de la 
cultura española que con un aspecto meramente racial.
El mestizaje fue sobre todo una adscripción a tal denominativo
a partir de esas simbiosis culturales y de estilo de vida,
señala Loza.

El cholo en aquel entonces se desenvolvía en una especie de punto intermedio entre quienes tenían todos los privilegios y los que no tenían ninguno, señala Loza.  Los reconocidos Antonio Gallardo o Alejo Calatayud, que se desenvolvían dentro de esta especie de clase media de los cholos, constituyeron además los primeros intentos de levantamiento en contra del régimen español.

 

La vestimenta de la chola en la historia.

Una vez conocido aquel contexto general que rodea a la chola, hagamos ahora un recorrido cronológico.  En un principio, durante la Colonia, se prohibía al local, mediante normativa, el uso de la vestimenta del español, esto, con el objetivo de marcar claramente una diferenciación de clase.  La normativa establecía específicamente códigos de vestimenta, pues no debía confundirse a lugareños con españoles, explica Loza, al tiempo que cita la investigación titulada  “La vestimenta en Chuquiawu Marca y sus procesos culturales (750-1930 d.C.)” de la historiadora Mary Money.  Sin embargo, estas  normas no fueron del todo atendidas y los mestizos fueron los primeros en empezar a vestir la ropa que usaban los españoles. 

En aquel tiempo, la mujer mestiza vestía el traje español, el mismo que ‒a diferencia de lo que se cree‒ tampoco era original de España, sino una readaptación de faldones árabes (lehengas) y mantones de Manila chinos. Cuando estos textiles llegaron a España en el siglo XVII, calaron de tal manera en las mujeres de la época que la adoptaron como parte de su vestimenta. “Estamos más globalizados de lo que creemos”, manifiesta Loza.

Casi un siglo después, con el levantamiento de Julián Apaza, los nativos comenzaron a recordar y usar la vestimenta de sus ancestros como una forma de rebeldía contra el régimen español. Para reprimir esta manifestación y ‒contrariamente a la anterior normativa‒ surgió la prohibición para el lugareño de usar ropa que le recordara sus raíces.  Se estableció entonces, tanto en áreas rurales como urbanas, el uso obligatorio de vestimenta según las normas españolas.  En occidente se instauró el atuendo de las campesinas de Extremadura y en los valles el de las de Andalucía.  A razón de ello existen hoy en día diferencias entre la ropa que lleva la chola paceña y la cochabambina, explica Loza. 

Esa idea básica se mantuvo naturalmente durante la República a pesar que desde entonces no se hizo más alusión a la forma de vestir de los ciudadanos.  Así, la moda de la chola fue absorbida por los mestizos, algunos más pudientes que otros, y fue cambiando y adoptando nuevas significaciones según la época y el contexto, acabando por ser influenciada inclusive por la moda internacional, con las flappers, por ejemplo, o con zapatos de tacón.  A partir de entonces se establece el traje de la chola como una readaptación y resignificación propia desde el mestizaje, indica la historiadora. Es decir, no fue un atuendo eminentemente indígena ni fue adoptado solamente por aquellos, como se tiende a creer hoy.

Según indica el texto editado por el Museo de Etnografía y Folklore (MUSEF), “Realidades Solapadas. La transformación de las polleras en 115 años de fotografía paceña”, las mestizas usaban la pollera para diferenciarse de las indígenas y heredar ese posicionamiento social a sus hijos. Más tarde, las mestizas que tenían un menor poder socioeconómico y que muchas veces se reconocían indígenas, fueron también adoptando la vestimenta española conforme a sus posibilidades.


Las mestizas usaban la pollera para diferenciarse de
las indígenas y heredar ese posicionamiento social a sus hijos.

Eran las mujeres mestizas adineradas de entonces, conocidas como “cholas de primera”, o “cholas decentes” las que comenzaron a usar esta vestimenta precisamente gracias a su posición económica.  Por otro lado, las llamadas “cholas de segunda”, de origen indígena y con menores recursos, usaban telas y manufactura más modesta, pero muy poco diferenciable de los de las mestizas en cuanto a elementos de la vestimenta.  Estas diferencias de clase en torno al atuendo de la chola se conocen hoy gracias a los dibujos de Melchor María Mercado, indica Loza.

 

Diferentes atuendos de las cholas según Mercado.
Fotografía: MUSEF. Realidades Solapadas: la transformación de las polleras en 115 años de fotografía paceña, de C. Cárdenas, Y. Espinoza y L. Salazar.

Así, las llamadas cholas decentes, durante la República, vestían la pollera según el último grito de la moda europea. Eran esposas de adinerados, profesionales y vivían en áreas urbanas pobladas, pero con el surgimiento de nuevas corrientes en la moda, sus hijas fueron dejando la pollera para adoptar las nuevas formas de vestir que llegaban al continente. Sin embargo, las mestizas con menor poder adquisitivo, las llamadas entonces cholas de segunda, aquellas que vivían en las laderas o áreas rurales, mantuvieron el traje de la chola, dejando de imitar a las clases altas españolas.

Esto, según Loza, sucede debido a que las clases más pudientes están a la vanguardia en moda; mientras que las clases menos pudientes suelen mantenerse todavía con tendencias anteriores. De esta manera, la pollera se fue perdiendo entre las clases altas.

Con el transcurso de los años, la élite política comenzó a sentirse amenazada por un estamento cholo urbano que iba ocupando cada día sitiales económicos de mayor importancia, según indican Irurozqui y Larson en la ya mencionada publicación del MUSEF. En este marco, se elaboró un discurso que presentaba a lo cholo como un retroceso (idea que ya durante la República las élites liberales habían propagado en torno al indígena) e incluso se llegó a difundir en el imaginario la idea de que lo cholo era una categoría cuya “autenticidad histórica” estaba extinta.

Asimismo, se llegaron a sostener visiones tan paternalistas como atroces en las que, teóricamente, se defendía al indígena por su supuesta condición de “salvaje nato”. Y es que claro, convenientemente olvidaron su rol en la recién fundada República para evitar que se fuese a pique, olvidaron que la carga para mantener a flote la República, prácticamente desde su fundación, había recaído sobre el indígena con los arbitrarios impuestos que se imponían y quitaban y volvían a aplicar a gusto y criterio del gobernante de turno, eso sin contar, por ejemplo, con las expropiaciones de territorio o el trabajo no remunerado a través del pongueaje que permaneció igual o peor que en tiempos de la Colonia..

Recapitulemos brevemente los acontecimientos y el contradictorio discurso imperante: crecimiento y mantenimiento de la República a costa del indígena, ligando a este, en el imaginario a un supuesto retroceso; lo cholo ligado inextricablemente a lo indígena y ambos concebidos como una categoría teóricamente nefasta para el país. En caso de que nada funcionara del todo para implantar imaginarios, entonces se dirá que “ya no existen cholas auténticas". Sea como fuere, la idea era controlar el poder adquisitivo de aquellos cuyos derechos habían sido desde siempre vulnerados (y hablo de Bolivia, desde su fundación) y evitar con ello, a su vez, su acceso al poder como sujetos políticos. Y es que como es ya lamentablemente conocido, en muchos casos, son los intereses los que mandan.

Larson denominó aquel hábil y artero discurso como “antimestizaje”, pues su objetivo era “controlar el ascenso cholo y contener a los indios en las haciendas” (Cárdenas et. al., 2015) para mantener la posición privilegiada de la élite dominante. Desde allí se construyeron románticos discursos de nación, pero siempre bajo la tutela de esa élite fungiendo como aglutinadores y supuestos realizadores de ese “sentimiento nacional”, siempre, en torno a sí mismos.

La élite política comenzó a sentirse amenazada
por un estamento cholo urbano que iba ocupando
sitiales económicos de gran importancia.
En este marco, se elaboró un discurso que presentaba
a lo cholo como un retroceso e incluso se difundió en el 
imaginario la idea de que lo cholo era una categoría cuya 
“autenticidad histórica” estaba extinta".
Larson denominó aquel discurso como “antimestizaje".


A través de estos mecanismos, se logró una especie de 
“estabilización de castas”, manteniendo a indios y cholos
en la parte inferior de la pirámide. Desde entonces, 
el imaginario ligó inextricablemente lo cholo a lo indígena 
y a ambos a ideas de un supuesto retroceso inminente.

Todo ello contribuyó, indican los autores, a reemplazar en el imaginario el sustantivo cholo por el adjetivo, uno que representaba todo aquello que supuestamente impedía el progreso. A través de estos mecanismos, se logró una especie de “estabilización de castas”, manteniendo a indios y cholos en la parte inferior de la pirámide social.  Desde entonces, el imaginario ligó inextricablemente lo cholo a lo indígena y a ambos se los relacionó a ideas de un supuesto e inminente “retroceso”.  

Sin embargo, la historiadora Sayuri Loza indica que hoy se vive una revalorización en torno al traje que viste la chola, pues inclusive entre personas de clase alta existe hoy interés por vestir como aquella.  Sucede actualmente, como también pasó en los años veinte, indica Loza, pues en aquel entonces no había mujer de clase alta que no buscara posar en sesiones de fotografía con el traje de la chola o ser así retratada por el pintor Cecilio Guzmán de Rojas, explica.

Las nuevas tendencias.

Hoy, en medio de esa revalorización surgen distintas propuestas que interpretan y reinterpretan la vestimenta de la chola.  Están por ejemplo desfiles de modas que, centrados especialmente en la vestimenta de la chola paceña, son ya clásicos en nuestra ciudad.  Eventos de esta índole han sido organizados en varias oportunidades por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz y, este año, la el desfile llegó incluso a la Fexpocruz, deleitando a visitantes de todo el país en tierras cruceñas.  Entre estos eventos, destaca el “Desfile de la vestimenta de la chola paceña Remedios Loza”, donde la mujer de pollera y su vestimenta son, a todas luces, los protagonistas.


1. Desfile de la Vestimenta de la Chola Paceña “Remedios Loza” 2. Afiche oficial del evento.
Fotografía: Página La Paz Culturas


Otro ejemplo, es la propuesta de la diseñadora de modas Viviana Sanjinés, quien a través de su proyecto denominado “La Condesa Andina”, presenta colecciones inspiradas en la chola paceña pero con un toque diferente: con un estilo gótico/victoriano.  Sus  colecciones,  reinterpretan la vestimenta de la chola paceña de antaño y fueron llevadas a las pasarelas, difundidas en la prensa e inclusive han logrado interés por parte de proyectos internacionales para su exportación, algo que la diseñadora planea atender, mas no sin antes “conquistar nuestras propias tierras”, según señala.

Sanjinés apuesta por dar nueva vida a los tejidos andinos hechos a mano al implementarlos en prendas de estilo gótico, sobre todo, en corsetería.  El interés de la diseñadora radica en la recuperación de estos tejidos, puesto que son completamente artesanales y acuden a técnicas ancestrales para su elaboración.  Estos tejidos son “preservadores de historias”, indica Sanjinés, por lo que apuesta, a través de sus colecciones, a ser un vehículo más esta preservación.  Así, su propuesta busca recuperar textiles andinos hechos a mano que, según explica, cada día se elaboran y consumen menos. 

Sanjinés contactó a artesanos de las comunidades y al Ministerio de Desarrollo para echar a andar su proyecto y, además, planea en un futuro aprender a elaborar ella misma estos tejidos con base en las técnicas tradicionales.

La diseñadora Viviana Sanjinés, en su atelier de Obrajes mostrando uno de sus diseños.
Fotografía: Diario “El Alteño”

Diseños de Viviana Sanjinés para el proyecto “La Condesa Andina”.
Fotografías: Iván Suárez Leaño/ China Martínez

Por otro lado, llega la también la vanguardista propuesta audiovisual de Víctor Terceros, un cortometraje titulado simplemente “Chola”.  El material aborda el tema de la discriminación, presentando como protagonista a un varón que lleva una pollera fucsia con transparencias y tules, el torso desnudo y zapatillas deportivas.



Fotografías promocionales del cortometraje “Chola” de Víctor Terceros.


La crítica social.


Para hacer un acercamiento crítico hacia las nuevas tendencias que han puesto a la chola “de moda” se hace necesario abordar el aporte y la mirada de una mujer que usa la pollera a diario y que vive en su día a día lo que significa ser chola.  “Ahora todo lo que haga una chola es noticia”, indica Yolanda Mamani en su canal de YouTube “Chola Bocona”.  Mamani, es una mujer de pollera, estudiante de la carrera de Sociología, conferencista y es, además, youtuber, bloguera, analista y activista, entre otros.  Ella sostiene que “ser chola es una forma de vida, es lucha y pensamiento”.  Su crítica se centra en que muchas expresiones y tendencias en boga se quedan con lo superficial, en las formas, “como si fuéramos solo ropa sin pensamiento”, cuestiona.


“Ahora todo lo que haga una chola es noticia. [...] Ser chola es una forma de vida, es lucha y pensamiento”. Yolanda Mamani.  Su crítica se centra en que muchas expresiones y tendencias en boga se quedan con lo superficial, en las formas, “como si fuéramos solo ropa sin pensamiento”. Mamani.

 

Mamani expone cierta disconformidad con respecto a las nuevas tendencias que, desde la cultura pop, se centran en la figura de la chola solamente de manera superficial, olvidando, dejando de lado, su realidad.  A su vez, considera que, por otro lado, dichas tendencias son un intento válido de compensar los años de segregación que ha sufrido la mujer de pollera, intento que sin embargo muchas veces se queda con las formas y no van al fondo.

Además del mencionado canal de YouTube, Mamani maneja también el blog denominado “Ser chola está de moda”, donde analiza el rol de la chola en la política, sociedad, en la cultura, el imaginario popular, etc.  Este blog se caracteriza por enarbolar el pensamiento crítico y el librepensamiento.  Tanto en su blog como en su canal de YouTube, Mamani aborda también el fenómeno según el cual la imagen y figura de la chola se ha hecho tendencia, sentando su protagonismo en varios campos, en los que, sin embargo, poco acercamiento honesto ha habido hacia su cotidianidad y realidad concreta.

Captura del video “Chola como objeto comercializable” del canal de Yolanda Mamani
denominado “Chola Bocona”.

Según Mamani, la imagen de la chola parece hacerse importante en varios ámbitos pero, por otro lado, parece ser tratada a su vez solo como un elemento ornamental que reviste y maquilla el aspecto de entidades públicas, eventos, programas de televisión, marcas, etc., de supuesta inclusión. 

En referencia a reuniones temáticas como el “Electropreste” o la “Fiesta del Aguayo”, Mamani indica que son pocas las cholas que asisten a tales eventos, o que si están allí, es solo para recibir a los invitados, pero nadie comparte e interactúa con ellas más que para la selfie de rigor, esa que se toma como en vistas de “probar” al mundo lo inclusiva que es esa persona.  Dichos eventos se promocionan como agentes que llaman al cambio social y la reivindicación de la mujer de pollera, sin embargo, aquella que la usa todos los días es todavía excluida, señala.

En este sentido, Mamani hace una reflexión: no es necesario acudir a estos llamados encuentros culturales como si las distancias en el día a día fuesen abismales.  Indica que todos podemos acercarnos a la realidad de la chola o de cualquier expresión y manifestación indígena en cualquier momento del día sin necesidad de pagar grandes sumas de dinero a la entrada, ni de hacerlo en un día y horario específico.


No es necesario acudir a estos llamados encuentros culturales como si las distancias en el día a día fuesen abismales. Todos podemos acercarnos a la realidad de la chola o de cualquier expresión indígena en cualquier momento del día sin necesidad de pagar grandes sumas de dinero por ello, señala Mamani.


Asimismo, Mamani señala el hecho de que usar un aguayo hoy en día es visto como algo my cool, según sus palabras, y ella misma no cuestiona el hecho de usarlo, lo que cuestiona es que cuando una mujer usa la pollera todos los días, todavía es objeto de discriminación.  De esta manera, Mamani hace un llamado a la reflexión, instando a que, cuando las personas gusten de llevar una determinada prenda de aguayo para una ocasión especial, la acción no quede solamente en lo superficial, sino que se compenetren también con aquella persona que lo lleva con orgullo todos los días. 

Su cuestionamiento, además, se enfoca en quienes usan la pollera solo como un gancho para acceder a espacios púbicos y de poder, para ser presentadoras de televisión, modelos, recepcionistas en instituciones públicas y privadas, en bancos, etc., Es decir, en general, no cuestiona el uso en sí, sino, en sus palabras, “ese oportunismo”, los móviles instrumentalistas y deshonestos que a veces se esconden detrás ese uso.

 

Miradas diversas, miradas que confluyen...

Las diversas miradas aquí reflejadas fueron recogidas en tiempos y lugares distintos, ni siquiera fue un foro debate común donde las tres mujeres hoy protagonistas de este reportaje cruzaron ideas.  Sin embargo, es harto relevante y sugerente el hecho de que a pesar de provenir de entornos, estilos de vida y profesiones tan diversas, existe tanto en común entre esas miradas diversas que aquí convergen

·        Las nuevas propuestas que se hacen desde distintas perspectivas para revalorizar la pollera y/o los tejidos andinos son totalmente válidas y plausibles para Sanjinés.  Por su parte, Sayuri Loza también valora tanto la propuesta de La Condesa Andina (Sanjinés) como el trabajo audiovisual de Víctor Terceros. Indica asimismo que es maravilloso ver cómo el arte, con estilo propio, se está inspirando en el traje de la chola.   Asimismo, explica que es habitual que manifestaciones de arte tomen su inspiración en lo popular y que, independientemente de que su estética guste o no, son proyectos válidos, puesto que el arte no necesariamente refleja la realidad, sino que es más bien una interpretación, reinterpretación y deconstrucción de la realidad.  El arte por tanto, no puede censurarse, aclara. 

Así salen a la palestra, de esta manera, los primeros puntos en común en la visión de tres mujeres: la de Sanjinés, como diseñadora con inquietudes artísticas y culturales, la de Loza, como historiadora, artesana y diseñadora de modas con inquietudes tanto sociales como artísticas y la de una mujer de pollera, activista y pensadora con inquietudes políticas y sociales. 

·        En este sentido, en cuanto a propuestas creativas y de arte, Loza elogia también la propuesta de Eliana Paco, quien en un desfile de modas presentó el traje de la chola readecuado con zapatos de tacón alto.  Explicó además cómo la presentación de Paco fue duramente criticada, puesto que en el imaginario se ha creado la idea de que la chola supuestamente no usa zapatos de tacón o que no usa polleras de determinada manera, cierto tipo de blusas, etc. Allí es donde, según Loza, radica el problema, pues se pretende domesticar la imagen de la chola y subyugarla a ese imaginario. “Las personas a veces crean en su mente una imagen tan unívoca que ya no pueden reinterpretarla”, comenta. “Si a lo largo de la historia, la chola se reinterpretó a sí misma muchas veces, ¿por qué tendría alguien que decir cómo tiene o no que ser una chola para ser chola?”, cuestiona.  Lo que hay que tomar en cuenta, indica Loza, es que la chola se ha convertido en un ícono y “un ícono no pertenece a nadie” en particular.  

En este mismo sentido, Mamani cuestiona que hoy, a esa chola rebelde, contestataria y luchadora, se la ha pretendido cambiar por aquello que a la gente le gustaría que fuera, se la ha pretendido “domesticar”, señala, en concordancia con la historiadora y diseñadora Sayuri Loza, quien enfatiza en que nadie puede enseñorearse sobre el ícono cultural en que se ha convertido la chola y dictar cómo se lo va a interpretar o concebir.   

Por su parte, Sanjinés subraya que tanto su propuesta como la del audiovisual de Terceros, abogan por que “seamos quienes queramos ser”. “La sociedad tiende a criticar lo que no es convencional, pero ¿por qué no podemos vestirnos como queremos vestirnos, si queremos usar botas o zapatillas deportivas con una pollera, por qué debería ser eso motivo de rechazo?”, cuestiona.





Claramente otro punto más que demuestra cómo tres mujeres con trasfondos completamente distintos pueden tener tanto en común, y aportar no solo en sus respectivas áreas de pericia, sino también aportar y alumbrar el camino por el que podemos escucharnos, comprendernos y hermanarnos.


“Si a lo largo de la historia, la chola se reinterpretó
muchas veces, ¿por qué tendría alguien que decir
cómo tiene o no que ser una chola para ser chola?”.
Loza.

·        Mamani también hace referencia a los desfiles de moda de la chola paceña e indica que valdrían la pena siempre y cuando promocionaran ropa confeccionada por verdaderos artesanos y si las telas usadas en la confección provinieran de nuestros productores, pero que, en contraparte, tienden a usar materiales de importación china, dejando en claro, en este punto, la misma preocupación que Loza y Sanjinés manifiestan, quienes coinciden en señalar que los textiles chinos y aguayos sintéticos –que no poseen el mismo valor– estarían reemplazando a los tejidos artesanales andinos, por lo que es menester rescatarlos e incentivar dicha producción, de tal manera que sus técnicas tradicionales no caigan en el olvido.   Una vez más miradas distintas que confluyen…

·   Si bien, la chola nació con una identidad mestiza; en la  actualidad se la ha identificado únicamente con lo indígena, explica Loza.  En este sentido, se ha creado un estereotipo acerca de cómo debe ser, vestir, comportarse, como supuestamente “debe ser” en cuanto a sus usos y costumbres.  La idea de “la chola original”, señala, ignora que aquel concepto es en realidad un mito y un sesgo surgido del desconocimiento de  la dinamicidad del traje de la chola y sus variaciones a lo largo de la historia.  “La moda funciona reinventándose, transformándose y si tú evitas que se transforme, no se reinventa y va a morir”, indica Loza.

Comulgando con Loza, la diseñadora Viviana Sanjinés indica que “lo que no evoluciona, desaparece”.   Otro punto más en común, y en el que ambas diseñadoras coinciden.

·     Otro punto más en armonía entre ellas es su apreciación en cuanto al hecho, observado por ambas, de que las hijas de personas que antaño usaban la pollera la están llevando cada vez menos tal como solían hacerlo sus antepasados; aquello, a percepción tanto de Sanjinés como de Loza, es una tendencia que parece continuar  y repetirse a lo largo de los años.  Hoy, son cada vez más los hijos de personas que viven en el área rural, que migran a las ciudades y adoptan formas de vida y de vestir diferentes, indica Sanjinés. 

·    Por otro lado, tanto Loza como Sanjinés y Mamani, las tres reconocen también el interés renovado en torno a la figura de la chola, por lo cual, el arte y la cultura pop han comenzado a inspirarse en ella. “Antes se despreciaba la vestimenta de la chola. Ahora los jailones pagan por vestir así”, señala Loza; lo que en palabras de Mamani vendría a ser el ya conocido slogan de su blog “ser chola está de moda”.

 

Al respecto, Loza recuerda que su madre, la comadre Remedios fue una mujer que otorgaba mucha importancia a la vestimenta, llevándola siempre pulcra, elegante y muy bien combinada, porque con ella debía representar al pueblo. “Era una chola fashion” sostiene, e indica que marcó época no solo en la política sino que también creó tendencia en cuanto a la moda de la chola al introducir bolsos de cuero en su atuendo, los mismos que incluso eran  diseñados por Channel o Gucci. Otra personalidad que también marcó tendencia en cuanto a la moda de la chola, fue la Bella Matilde, cuya relevancia fue tal, que tuvo sus amores con dos presidentes de la República, explica.

Sin embargo, señala Loza, así como existen grandes y muy admirables mujeres de pollera, también las hay quienes demuestran acciones lamentables, que cometen, por ejemplo, actos de corrupción, que estafan, etc.  Es allí cuando a veces se usa imagen de la mujer de pollera para justificar actos injustificables, de tal manera que se hace imposible cuestionar cualquier acto reprobable porque viene envuelto entre ropajes de inclusión a partir de la instrumentalización e idealización de la imagen del indígena o de la chola con fines mezquinos.  Se instrumentaliza la imagen de la chola a partir del ícono en que se ha convertido, señala.

  • En este sentido, la historiadora aclara que tanto el hecho de romantizar e idealizar la imagen de la chola por el solo hecho de llevar una pollera, así como el hecho de menospreciarla por la misma razón, ambas constituyen formas diferentes de discriminación; algo en lo que coincide también con Mamani, quien cataloga el hecho como “racismo amable”.
En torno a este punto, Mamani hace alusión a un programa de talentos de canto en donde una mujer de pollera participó: “estaba cantando totalmente desafinada, pero la aplaudían y la hicieron pasar al grupo de ganadores porque era chola” relata. “La gente entiende que para no parecer discriminadora hay que ser paternalista con las cholas y por ello no las reprueban fácilmente en ese tipo de situaciones públicas y mediáticas.”. Al final, indica Mamani, aquello “muestra como los presentadores y jurados tenían una actitud paternalista que era a la vez un racismo amable”; pues era claro que “ellos tenían un conflicto con respecto a cómo relacionarse con la chola, pero la chola no tenía ningún problema en relacionarse con ellos”.

 

Tanto el hecho de romantizar e idealizar la imagen 
de la chola por el solo hecho de llevar una pollera, 
así como el hecho de menospreciarla por la misma razón, 
ambas constituyen formas diferentes de discriminación, 
indica Loza.


“Estaba cantando totalmente desafinada, pero la aplaudían
y la hicieron pasar al grupo de ganadores porque era chola. 
 La gente entiende que para no parecer discriminadora 
hay que ser paternalista con las cholas y por ello 
no las reprueban fácilmente en ese tipo de situaciones 
públicas y mediáticas. Claro que esto no pasa con todas 
 las cholas, pero muestra como los presentadores y jurados 
tenían una actitud paternalista que era a la vez 
un racismo amable.   Ellos tenían el conflicto respecto
a cómo relacionarse con la chola, pero la chola 
no tenía ningún problema en relacionarse con ellos.” 
Mamani.

·        En correlación con lo anterior, Loza indica que la imagen de la chola, como ícono, ha calado en el imaginario junto con ciertos sesgos, asociándola únicamente a lo indígena y a la pobreza, por lo que esa misma imagen ha sido también utilizada en discursos cuyo único fin es acceder al poder, es decir, donde el discurso de reivindicación (que es legítimo), en esos casos, no es real.  Es el caso de varios partidos políticos, señala, cuando  instrumentalizan la imagen de la chola para obtener réditos y curules al teñir su discurso de aparente inclusión o reivindicación coincidiendo plenamente en ello con Mamani si recordamos su cuestionamiento acerca del uso e instrumentalización de la pollera como un gancho para acceder a espacios púbicos y de poder.

·        Loza a su vez considera que si bien ciertas expresiones de la cultura pop popularizan la imagen de la chola, poco se preocupan por acercarse a su realidad. “Amas a la chola, pero no te casas con ella”, subraya.  Lo mismo que Mamani, quien, recordemos, cuestiona aquellos eventos se promocionan como “encuentros culturales y de integración”, como agentes del cambio social, la inclusión, revalorización y reivindicación; sin embargo, en dichos eventos la mujer de pollera está allí presente solamente como servidumbre o, en sus palabras, como “objeto de adorno”, pero nadie comparte en realidad con ella. Entretanto, la mujer que lleva la pollera a diario, en la cotidianidad, todavía es excluida y discriminada. 

Aquel vínculo, señala Loza, se tiene que fortalecer para que dichas expresiones no caigan en la forma solamente, dejando de lado el fondo, como indican ambas mujeres.


“Amas a la chola, pero no te casas con ella”
Loza.


Aquellos eventos se promocionan como “encuentros
culturales y de integración”, como agentes de cambio social, 
inclusión, revalorización y reivindicación; sin embargo, 
en tales eventos la mujer de pollera está allí solamente 
“como objeto de adorno”, pero nadie comparte en realidad con ella.
Mientras, la mujer que lleva la pollera en la cotidianidad 
todavía es excluida y discriminada, indica Mamani.


Las pretensiones del imaginario popular de tratar de encasillar a las personas en lo que ciertos sesgos parecen dictar las ha sufrido Loza en carne propia, en ocasiones en las que, solo por ser la hija de Remedios Loza y Carlos Palenque, muchas personas esperaban que automáticamente “debería” vestir u opinar de una determinada manera o quizá, incluso, adscribirse mecánicamente y por inercia a una ideología determinada. 

Así, por ejemplo, relata que en el colegio constantemente le decían “no te quieres adaptar, sigues hablando con tus palabras en aymara, sigues viviendo en El Tejar, ven a vivir aquí, al centro o sur de la ciudad”. Mientras, del otro frente estaban indianistas que “no soportaban que yo esté feliz de ir a Europa, que me guste el flamenco, que no me guste la Morenada, o que quiera hablar japonés”.  Sin embargo, ella expresa no tener deseo alguno de adaptarse a ninguno a los dos bandos ni complacer a nadie.  “Me gusta mi estilo, me gusta creer en la Pachamama, tener mis konopas (figuras ceremoniales labradas en barro o piedra que representan deidades andinas).  Además, creo en la reivindicación indígena, me parece terrible lo que le ha hecho la República al mundo indígena, mucho más que la Colonia”, señala.[*]  

Indica además que le gusta la wiphala mucho más que la tricolor y que solo por eso ha tenido que soportar prejuicios y etiquetas como “resentida” o “indianista radical/extremista”, siendo que desde el propio indianismo también la han prejuzgado por supuestamente olvidar sus raíces, mientras en el primer “bando”, la señalan cuestionan por no querer “progresar” y de una vez olvidarlas. 
Lo anterior parece ser una muestra clara de la polarización insana (y plagada de sesgos y prejuicios además) en la sociedad en que vivimos inmersos, a pesar de que, como ya vimos en este pequeño reportaje, como sociedad boliviana (independientemente de cómo se perciba cada uno y su trasfondo cultural, ideológico, etc.), tenemos tanto en común que bien haríamos en explotar y exprimir para reconstruirnos, para tender puentes, escucharnos y avanzar.

A manera de conclusión...

El asunto no está en el discurso, no en las formas, sino en el fondo, señala Loza; en ese acercamiento necesario en lugar de concentrarse en descalificar al otro. “En la mezcla está la riqueza, en mezclar moda, comida, música, en cohabitar, en el reconocimiento de todos como mestizos, pues todos tomamos Coca-Cola usamos jeans y smarthphones”, indica. Sin embargo, señala la historiadora, aunque quizá no se vean resultados a corto plazo, estamos llamados a actuar, a hacer lo correcto para construir ese sentimiento común.

Al principio, señala Loza, las nuevas tendencias de revalorización de la imagen de la chola posiblemente comiencen solo por marketing, sin embargo, rescata también la idea de que algo de esos intentos va a calar en las futuras generaciones y eso es lo importante según ella. “Se debe rescatar lo que hay en común, encontrar y sostener vínculos desde el pueblo” indica, aquellos que los discursos políticos, desde el poder, pretenden destruir con manipulaciones creadas a conveniencia.

Para construir, es necesario que todos reconozcan y valoren la simbiosis de elementos raciales y culturales que acercan a las personas mucho más de lo que se imaginan, reflexiona... 

...Y el presente reportaje, con las opiniones en tanta armonía y convergencia desde tan diversos ámbitos, parece ser una pequeña muestra más de ello.

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Para construir, es necesario que todos 
reconozcan y valoren la simbiosis de elementos
raciales y culturales que acercan a las personas 
mucho más de lo que se imaginan.
Loza
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Referencias documentales:

Entrevistas:
  • Sayuri Loza (10/2020; 05/2022)
  • Viviana Sanjinés (09/2020)


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[*] Aquí, me atrevo a pensar, bien podría hacer alusión a que la independencia no trajo mejores días, condiciones, ni derechos para la población indígena, es más, fueron sometidos aun siendo parte de la propia República que, en teoría, habría de ser sinónimo de nuevos valores como “justicia, libertad, igualdad y propiedad” entre otros; pero, ¿justicia selectiva?, ¿es eso “igualdad”?, ¿libertad para quién?, ¿derecho a la propiedad mientras la República les arrebataba y expropiaba sus tierras?