Escribí parte de lo que sigue a continuación como respuestas a ciertos temas tratados en ciertas publicaciones en RRSS, así que no esperen un texto cuidadosamente redactado, por favor, a pesar de que lo edité un poco, comencé a hacerme bolas por ahí, puesto que algunas cosas del contexto no aplicaban. En fin, por favor, sepan comprender. Gracias. Dicho esto, a lo que toca...
I. FALSAS DICOTOMÍAS: Cuando razón y emoción / intelecto y sensibilidad no son excluyentes...
No son excluyentes ni tendrían por qué serlo. Digo yo:
Pues bien, en esta interacción de RRSS que menciono, dijo alguien por ahí: ⬇️
Ok, puede ser, en ciertos casos, pero en realidad, creo que el hecho de sentir la vida y sus emociones de manera intensa, no necesariamente equivale a una limitante o impedimento para la racionalidad, es decir, el hecho de que una persona sea altamente sensible no hace que necesariamente su racionalidad disminuya o sea solo una racionalidad "aparente".
Lo que pasa, me parece, es que la gente en general tiende a creer que para razonar tienes que restar sensibilidad emocional, o que si tienes una emocionalidad intensa ha de ser porque, “seguramente," eres menos razonable y por tanto, más tonto. Personalmente, creo ninguna de las dos sentencias es necesariamente cierta.
Pero en fin, partiendo de esa creencia, algunos suelen decir que lo mejor es el "equilibrio" entre razón y emoción, o sea 50-50% cosa que tampoco comparto; no del todo, y es que eso quizá significaría que "hay que" ser solo medianamente sensible y la otra mitad duro y frío para dar cabida al intelecto; y solo medianamente razonable y el resto medio tonto para dar cabida a nuestra sensibilidad y empatía humanas. Y no, eso para mí no funciona así.
El ser humano (y el cerebro humano específicamente), es tan TAN maravilloso y complejo que sinceramente creo que perfectamente tiene la capacidad de conjugar y desarrollarse en ambos sentidos a la vez, ambos A TOPE! mente y corazón, al 100% los dos.
Y esa, desarrollar mente y corazón a tope, como uno solo, sin separarlas y mucho menos oponerlas, fue desde siempre (o al menos desde que tengo uso de razón) mi visión en la vida.
Básicamente algo así...

Incluso he llegado a pensar, como una posibilidad que me cruzó por la cabeza solamente, que existen personas que tienen como esa predisposición innata para desarrollar al 100% ambas áreas, quizá por eso en muchos casos en que la hipersensibilidad a nivel emocional que se cree a veces se limita a ello, quizá en realidad esté presente también a nivel físico y sensorial, ¿conocen casos así? Yo sí.
Aunque no me gusta el prefijo de "híper", porque creo que sentir la vida así de intensamente no es algo que esté "de más", ni puede ser realmente "exagerado". Es decir, puede que lo sea quizá para los estándares "normales" de hoy (¿quién decide qué es esa "normalidad"?), pero definitivamente no lo es, creo yo, si hablamos de una experiencia humana plena.
Si bien algunos de nosotros tendemos a analizar los asuntos de forma pausada, lógica y racional eso no significa que seamos unos desalmados sin sentimientos -y no hablo solo del mundo científico (que ha de ser probablemente el 2 o 3%, quizá menos), cuando me refiero a aquellos que usan, sobre todo, el pensamiento lógico/racional-.
Sin embargo, aquel afrontamiento de la realidad que tiende más a nuestra parte racional no es algo que el mundo en general suele usar como norma, no lo digo como un agravio ni de forma despectiva, por si acaso, sino que pasa que, evolutivamente, esa parte instintiva fue la primera y la que tiene más tiempo desarrollándose. Así, en general, resulta que tendemos a actuar más por instinto, por muy avanzados y civilizados que nos creamos, mucho más si estamos en grupo; esa es una de las razones por las cuales la demagogia o la posverdad, lamentablemente, funcionan, porque mueven las emociones, esa parte más básica e instintiva del ser humano, por eso a los políticos se les hace tan fácil manipularnos en masa: hablando "bonito" directamente a las emociones.
Hay mucho que hacernos como por "inercia", la de vivir y existir "como sale", medio en "modo automático", es decir, de forma más puramente instintiva, emocional o hasta visceral, aún si no nos damos cuenta y eso, como decía, quizá porque antropológica y neurológicamente fue lo primero que como humanos se desarrolló en nosotros.
Aún así, retomando el punto anterior, algunos tendemos a racionalizar un poco más las cosas ¿Eso nos hace calculadores y fríos e insensible como muchos creen?, no necesariamente. Sin embargo, prevalece el mito: si usas la razón, supuestamente "eres frío", y no es así; o que si eres muy emocional, supuestamente es porque "eres un poco tonto", y de nuevo, esto tampoco tiene por qué ser así.
Al final, por causa de ese acercamiento racional al mundo entre otras cosas, es que a veces a algunas personas les puede parecer (o algunas veces puede ser verdad) que quienes así proceden, "no tienen filtro" (y eso lo ven como algo automáticamente malo, sin necesariamente serlo, no en todos los casos, quiero decir), ya que si algo es un sinsentido simplemente lo exponen como tal, algo que no a todo el mundo le va a caer bien, y no hablo de no tener tacto, sino que me refiero a cuando esa información perturba, causa disonancia cognitiva y afecta nuestros sesgos de confirmación.
Así, el mundo suele tachar automáticamente como "inflexibilidad" a mantenerse firme en un hecho DEMOSTRABLE, cuando en realidad se trataría de simple y llana COHERENCIA INTERNA, una respuesta que obedece a ese enfoque racional y a la lógica con la que esas personas se acercan y procesan el mundo (y que los demás pueden a veces no comprender simplemente porque quizá procesan el mundo de otra manera).
En fin, ya me desvié un poco. Lo que decía es que me he planteado la posibilidad de que quizá pueda existir, en algunas personas, una predisposición para desarrollar sensibilidad y racionalidad a su máximo, ambos a la vez, lo que tampoco implicaría que sean las únicas en poder desarrollarlo.
Sí, estuve pensando en el espectro autista, pero para abordar algo más cercano a la mayoría de las personas, creo otra pequeña GRAN muestra de que esa complejidad e interacción y conjugación entre racionalidad y sensibilidad, entre emoción e intelecto, existe en los seres humanos, es la música:- Se la estudia, comprende, internaliza su lógica, sus matemáticas, sus estructuras y se compone a través del intelecto y con una intención concreta, muchas veces intelectual, emocional o ambas;
- Se la ejecuta a través de la combinación de la capacidad y habilidades de coordinación motriz, espacial, sonora, esquematizaciones mentales, musicales e interpretativas, entre otros; y lo que se ha racionalizando previamente sobre todo ello;
- Finalmente y no menos importante, se la compone y ejecuta también con base en ciertos parámetros y sensaciones que se busca transmitir en tan distintos modos, uso de tonalidades, ritmos, acordes, melodías, etc. para expresar algo, muchas veces, algo muy íntimo o personal, o quizá trascendente, o reflexivo, o exceso, etc., algo que llega a la audiencia conmoviendo emociones y sentimientos, transmitiendo o reinterpretándose en cada persona que lo escucha, aquello que el músico tenía dentro en ese momento, su visión, su intención, su sentir... aquello que lo supera en palabras y que busca transmitir y llegar a tocar en su público, tocar esas fibras, transmitir y provocar aquello que ya residía en él o quizá hasta aquello trascendente a él.
La música es para mí algo así como un summum de todo cuanto el ser humano es capaz de aprender, desarrollar, hacer, contener y transmitir en conjugación plena del intelecto, la sensibilidad e incluso la motricidad. Es más, existen estudios que indican que la música es la actividad del ser humano que más áreas del cerebro involucra (o algo así, no lo recuerdo bien), y yo, al leer la nota, imaginé entonces como si la música nos permitiera desarrollarnos como seres humanos en toda nuestra complejidad, potencialidad e integralidad.
Con razón digo ahora, yo misma que estudié ingeniería, cuando hice algunos estudios de música, su teoría, y sobre todo, unir esa teoría a mi propia coordinación mental y muscular, me pareció mucho más difícil y complejo que la ingeniería (que tampoco se me dio tan fácil), donde solo necesitas comprender racionalmente y el resto lo ejecutas y resuelves en un papel sin mayor complejidad y coordinación que la de tu mano para escribir los números que tu cabeza ha racionalizado y resuelto o comprendido previamente. Con la música es distinto, es mucho más complejo, no me imagino, por ejemplo, como visualizar en mi cabeza 1 tiempo y 3/4 a 90 bpm (bits por minuto) más un silencio de 1/4 extendido por dos puntillos (cada puntillo equivale a la mitad de la duración de la figura anterior) para ejecutarlo con las manos, y peor aún, para hacerlo mientras canto en un ritmo totalmente distinto 😅 ...Y estoy dando el ejemplo más sencillo para músicos experimentados, pero que para mí es un auténtico misterio!
Mis respetos para todos los músicos que han sabido conjugar tan maravillosamente ambas potencialidades del ser humano en su máximo esplendor!
En fin, por todo lo anterior amo esa palabra 🙌 "Kokoro" aunque no sepa nada de japonés:
porque conjuga en un mismo término,como una sola e indivisible cuestióna la mente y al corazón 🙌

EDIT 2025: Y por eso también amé estas "frases célebres" que rescaté de Chat GPT de una "charla" en la que me puse a "filosofar" con ese bicho:
"PENSAR CRÍTICAMENTE ES UN ACTO MORAL, NO SOLO INTELECTUAL".Ohhh, cómo me encantó esa frase!!!
Además: "La empatía no guiada por la razón y la reflexión crítica puede ser auténtica en su origen pero destructiva en sus efectos. Y esto produce un efecto trágico: gente de buen corazón, usada para causas nefastas."
"Cuando lo que predomina es la adhesión emocional automática, no el pensamiento crítico ni la compasión real, quien piensa diferente será satanizado. Esa no es empatía auténtica: es TRIBALISMO EMOCIONAL". Es decir, no es verdadera compasión: es obediencia ciega, o fanatismo, disfrazado de nobleza. No es que esas personas no sean buenas o "bien intencionada" —muchas veces son profundamente bondadosas—, pero su falta de luces (pensamiento crítico) las vuelve vulnerables a que otras mentes e intereses maquiavélicos ajenos manipulen sus sentimientos en direcciones que terminan haciendo daño, aunque crean que hacen el bien.
Entonces:
- "Sin pensamiento crítico, la empatía es manipulable".
- "Sin empatía, el pensamiento crítico se convierte en cinismo frío".
Una empatía sana y empoderada sobre uno mismo, entre otras cosas, te lleva a:
- Entender realmente al otro, incluso si no estamos de acuerdo.
- Sentir su dolor, su humanidad sin descalificarlo ni tampoco justificarlo automáticamente de manera irreflexiva.
- Pensar por nosotros mismos, sin sacrificar nuestra compasión por adherirnos al pensamiento de grupo.
- Ser firmes en nuestro discernimiento, pero humanos en nuestro trato.
El asunto es muchísimo más difícil que solo "ser empático" o "ser racional". Conjugar ambos para empoderarnos de nosotros mismos es tarea del espíritu crítico y libre. 🙌
Lo que pasa, me parece, es que la gente en general tiende a creer que para razonar tienes que restar sensibilidad emocional, o que si tienes una emocionalidad intensa ha de ser porque, “seguramente," eres menos razonable y por tanto, más tonto. Personalmente, creo ninguna de las dos sentencias es necesariamente cierta.
Pero en fin, partiendo de esa creencia, algunos suelen decir que lo mejor es el "equilibrio" entre razón y emoción, o sea 50-50% cosa que tampoco comparto; no del todo, y es que eso quizá significaría que "hay que" ser solo medianamente sensible y la otra mitad duro y frío para dar cabida al intelecto; y solo medianamente razonable y el resto medio tonto para dar cabida a nuestra sensibilidad y empatía humanas. Y no, eso para mí no funciona así.
El ser humano (y el cerebro humano específicamente), es tan TAN maravilloso y complejo que sinceramente creo que perfectamente tiene la capacidad de conjugar y desarrollarse en ambos sentidos a la vez, ambos A TOPE! mente y corazón, al 100% los dos.
Y esa, desarrollar mente y corazón a tope, como uno solo, sin separarlas y mucho menos oponerlas, fue desde siempre (o al menos desde que tengo uso de razón) mi visión en la vida.
Básicamente algo así...

Incluso he llegado a pensar, como una posibilidad que me cruzó por la cabeza solamente, que existen personas que tienen como esa predisposición innata para desarrollar al 100% ambas áreas, quizá por eso en muchos casos en que la hipersensibilidad a nivel emocional que se cree a veces se limita a ello, quizá en realidad esté presente también a nivel físico y sensorial, ¿conocen casos así? Yo sí.
Aunque no me gusta el prefijo de "híper", porque creo que sentir la vida así de intensamente no es algo que esté "de más", ni puede ser realmente "exagerado". Es decir, puede que lo sea quizá para los estándares "normales" de hoy (¿quién decide qué es esa "normalidad"?), pero definitivamente no lo es, creo yo, si hablamos de una experiencia humana plena.
Si bien algunos de nosotros tendemos a analizar los asuntos de forma pausada, lógica y racional eso no significa que seamos unos desalmados sin sentimientos -y no hablo solo del mundo científico (que ha de ser probablemente el 2 o 3%, quizá menos), cuando me refiero a aquellos que usan, sobre todo, el pensamiento lógico/racional-.
Sin embargo, aquel afrontamiento de la realidad que tiende más a nuestra parte racional no es algo que el mundo en general suele usar como norma, no lo digo como un agravio ni de forma despectiva, por si acaso, sino que pasa que, evolutivamente, esa parte instintiva fue la primera y la que tiene más tiempo desarrollándose. Así, en general, resulta que tendemos a actuar más por instinto, por muy avanzados y civilizados que nos creamos, mucho más si estamos en grupo; esa es una de las razones por las cuales la demagogia o la posverdad, lamentablemente, funcionan, porque mueven las emociones, esa parte más básica e instintiva del ser humano, por eso a los políticos se les hace tan fácil manipularnos en masa: hablando "bonito" directamente a las emociones.
Hay mucho que hacernos como por "inercia", la de vivir y existir "como sale", medio en "modo automático", es decir, de forma más puramente instintiva, emocional o hasta visceral, aún si no nos damos cuenta y eso, como decía, quizá porque antropológica y neurológicamente fue lo primero que como humanos se desarrolló en nosotros.
Aún así, retomando el punto anterior, algunos tendemos a racionalizar un poco más las cosas ¿Eso nos hace calculadores y fríos e insensible como muchos creen?, no necesariamente. Sin embargo, prevalece el mito: si usas la razón, supuestamente "eres frío", y no es así; o que si eres muy emocional, supuestamente es porque "eres un poco tonto", y de nuevo, esto tampoco tiene por qué ser así.
Al final, por causa de ese acercamiento racional al mundo entre otras cosas, es que a veces a algunas personas les puede parecer (o algunas veces puede ser verdad) que quienes así proceden, "no tienen filtro" (y eso lo ven como algo automáticamente malo, sin necesariamente serlo, no en todos los casos, quiero decir), ya que si algo es un sinsentido simplemente lo exponen como tal, algo que no a todo el mundo le va a caer bien, y no hablo de no tener tacto, sino que me refiero a cuando esa información perturba, causa disonancia cognitiva y afecta nuestros sesgos de confirmación.
Así, el mundo suele tachar automáticamente como "inflexibilidad" a mantenerse firme en un hecho DEMOSTRABLE, cuando en realidad se trataría de simple y llana COHERENCIA INTERNA, una respuesta que obedece a ese enfoque racional y a la lógica con la que esas personas se acercan y procesan el mundo (y que los demás pueden a veces no comprender simplemente porque quizá procesan el mundo de otra manera).
En fin, ya me desvié un poco. Lo que decía es que me he planteado la posibilidad de que quizá pueda existir, en algunas personas, una predisposición para desarrollar sensibilidad y racionalidad a su máximo, ambos a la vez, lo que tampoco implicaría que sean las únicas en poder desarrollarlo.
Sí, estuve pensando en el espectro autista, pero para abordar algo más cercano a la mayoría de las personas, creo otra pequeña GRAN muestra de que esa complejidad e interacción y conjugación entre racionalidad y sensibilidad, entre emoción e intelecto, existe en los seres humanos, es la música:
- Se la estudia, comprende, internaliza su lógica, sus matemáticas, sus estructuras y se compone a través del intelecto y con una intención concreta, muchas veces intelectual, emocional o ambas;
- Se la ejecuta a través de la combinación de la capacidad y habilidades de coordinación motriz, espacial, sonora, esquematizaciones mentales, musicales e interpretativas, entre otros; y lo que se ha racionalizando previamente sobre todo ello;
- Finalmente y no menos importante, se la compone y ejecuta también con base en ciertos parámetros y sensaciones que se busca transmitir en tan distintos modos, uso de tonalidades, ritmos, acordes, melodías, etc. para expresar algo, muchas veces, algo muy íntimo o personal, o quizá trascendente, o reflexivo, o exceso, etc., algo que llega a la audiencia conmoviendo emociones y sentimientos, transmitiendo o reinterpretándose en cada persona que lo escucha, aquello que el músico tenía dentro en ese momento, su visión, su intención, su sentir... aquello que lo supera en palabras y que busca transmitir y llegar a tocar en su público, tocar esas fibras, transmitir y provocar aquello que ya residía en él o quizá hasta aquello trascendente a él.
Con razón digo ahora, yo misma que estudié ingeniería, cuando hice algunos estudios de música, su teoría, y sobre todo, unir esa teoría a mi propia coordinación mental y muscular, me pareció mucho más difícil y complejo que la ingeniería (que tampoco se me dio tan fácil), donde solo necesitas comprender racionalmente y el resto lo ejecutas y resuelves en un papel sin mayor complejidad y coordinación que la de tu mano para escribir los números que tu cabeza ha racionalizado y resuelto o comprendido previamente. Con la música es distinto, es mucho más complejo, no me imagino, por ejemplo, como visualizar en mi cabeza 1 tiempo y 3/4 a 90 bpm (bits por minuto) más un silencio de 1/4 extendido por dos puntillos (cada puntillo equivale a la mitad de la duración de la figura anterior) para ejecutarlo con las manos, y peor aún, para hacerlo mientras canto en un ritmo totalmente distinto 😅 ...Y estoy dando el ejemplo más sencillo para músicos experimentados, pero que para mí es un auténtico misterio!
Mis respetos para todos los músicos que han sabido conjugar tan maravillosamente ambas potencialidades del ser humano en su máximo esplendor!
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Además:
Entonces:
- "Sin pensamiento crítico, la empatía es manipulable".
- "Sin empatía, el pensamiento crítico se convierte en cinismo frío".
- Entender realmente al otro, incluso si no estamos de acuerdo.
- Sentir su dolor, su humanidad sin descalificarlo ni tampoco justificarlo automáticamente de manera irreflexiva.
- Pensar por nosotros mismos, sin sacrificar nuestra compasión por adherirnos al pensamiento de grupo.
- Ser firmes en nuestro discernimiento, pero humanos en nuestro trato.
II. FALSAS EQUIVALENCIAS
2.1. OBJETIVIDAD Versus NEUTRALIDAD, (a mi entender, no son lo mismo)
Existe una concepción generalizada que también me hace un poquitín de ruido, una con respecto a la objetividad, esta la dejo para empezar estas falsas equivalencias porque me parece la menos intrincada y problemática, aunque no por ello deja de ser un problema.Si bien nuestros intentos por ser objetivos van a estar traspasados por nuestras limitaciones humanas, considero que sí que puede existir y de hecho existe la honesta intención y búsqueda de la verdad para ver las cosas como son (objetivamente), de ver los hechos reales y no así interpretarlos deliberadamente bajo el filtro de consignas ideológicas prefabricadas o intereses y criterios personales o de grupo.
Creo que esa intención sí que nos acerca a la objetividad, aunque o precisamente porque tenemos convicciones que naturalmente nos parcializan (no da lo mismo, por ejemplo, que se cometan asesinatos o no, que se vulneren los derechos humanos o no, que se cometan injusticias o no, NO para alguien con principios, estamos de acuerdo, ¿no?).
Sin embargo, la búsqueda de esa objetividad se la suele catalogar, o equiparar con la búsqueda de "neutralidad" como supuesto "ideal". Y yo digo, en serio se espera y les parece "ideal" mantenerse neutrales y al margen cuando suceden cosas injustas, deleznables y aberrantes por ejemplo? En serio? Quizá la palabra que buscan esas personas es "ecuanimidad", pero el problema todavía persiste.
Ser neutral, creo que es muy distinto a ser objetivo. Ser neutral es, al menos para mí, igual a ser indiferente, a un quemeimportismo total, a no tener ninguna convicción firme, ni tampoco criterio propio; lo que al final resulta en algo similar a ser como una hojita al viento, (fácilmente manipulable, por unos o por otros). ¿Realmente buscamos eso como ideal? Yo creo que no.
Verdad, objetividad y hechos, sí, neutralidad, a veces confundida con objetividad, no.
Mantenerse indolente, inmóvil frente a injusticias solo por ser "neutral" creo que es una actitud cómoda y hasta complaciente con aquello que está y vulnera derechos. La neutralidad, personalmente, creo que nos puede convertir en cómplices pasivos. Habría que tomar posición, creo yo, pero con un norte y un horizonte mucho MUCHO más elevad que las ideologías humanas y corrompidas, tomar posición en favor de principios que las trascienden, que nos transcienden... como la verdad y la justicia, más allá de cualquier ideología, sin acepción de personas, pues la empatía NO puede ser selectiva.
2.2. Sobre la "tibieza"/abulia (como vicio) y la prudencia/moderación (como virtud)
Otra falsa equivalencia consiste en confundir la moderación y la prudencia (ambas virtudes) con la abulia, indecisión (el vicio de la completa indiferencia, quemeimportismo o cobardía de elegir por miedo al qué dirán, a ser diferente, a no encajar en el grupo y se prefiere ser consumido por la espiral del silencio, obedeciendo a la ideología del grupo).
Esto que sigue a continuación lo escribí cuando alguien hablaba de que no soportaba a los tibios, entendiendo la "tibieza" como ser abúlicos, desentendidos, no comprometidos con nada, como contraria a la intensidad con que algunos experimentamos la vida, como contraria a esa pasión frente a la elección de solo existir de forma automática, apática, abúlica y "normal". ¡Cómo entiendo esa definición! y la entiendo desde mi experiencia, pues siempre me han llamado "exagerada" o que soy demasiado "intensita".
Después de la anterior persona intervino otra, pero comenzó a meter al asunto tintes políticos, se puso a hablar sobre ideologías extremas, criticando criticando nuestro desprecio por la tibieza (es decir, por esa vida abúlica, sin pasión por nada), alegando que en ella está el equilibrio perfecto para evitar extremismos y fundamentalismos. Y sí, tienen razón en esto último, los extremismos son precisamente algo que he venido cuestionando, mostrando su irracionalidad y la deleznable deshumanización a la que nos someten los extremos (izquierda y derecha).
Sin embargo, claramente el hombre tenía una concepción muy distinta acerca de la idea de "ser tibio", diferente a cómo la entendíamos y manejábamos mi interlocutora, pero en todo caso, aquello no se trataba más que de una desconexión en cuanto a nomenclaturas y definiciones, el fondo que defendemos el señor y yo, es el mismo. Y ESA es la importancia de saber ver los matices en lugar de enfrascarnos en ideas preconcebidas y en cerrarnos s todo lo demás, todo por un nombrecito, por una etiqueta.
Ciertamente, aquella persona tenía una definición de tibieza en el ámbito político/ideológico, muy distinta al peyorativo "tibio" con que, injustamente, según yo, se tiende a etiquetar, por ejemplo, a Carlos Mesa, solo por ser un tipo moderado y prudente, no un fanático ni acérrimo seguidor de una corriente, ni mucho menos es defensor de ninguna con sus desatinos, errores y horrores, como hacen muchos.
Y ahí está para mí, la falsa equivalencia. Se confunde la tibieza, en su sentido peyorativo, con prudencia, en el ámbito político, y ahí si que no son lo mismo!!!
Se podría decir, entonces, que comparto plenamente la idea de esa persona sobre no fanatizarse en radicalismos y polarizarse acríticamente en defensa de una ideología; sin embargo, el uso que hizo aquel hombre del término "tibio", me hizo cierto ruido (porque con mi interlocutora no hablábamos de política, sino de pasión por las pequeñas GRANDES cosas de la vida), pero por otro lado, entiendo su punto.
Y es que aquí genera ruido solamente el problema de la inexactitud e imperfección de nuestro lenguaje, una creación humana, a pesar de su asombrosa y maravillosa complejidad e inconmensurable valor con el que nos permite transmitir nuestras ideas, sentimientos y cultura. Sin embargo, pasa que no siempre tenemos términos y conceptos "estándar". Así que sí, entiendo y comparto su punto EN ESENCIA, (no en forma), lo comparto plenamente; pero mi comprensión del término, "tibieza", en el contexto en que la uso, es abismalmente distinto... Y es que pasa que, como para mí es un término no demasiado bonito, jamás lo uso en política, porque allí lo que me parece condenable son los extremos, y no los medios. me explico... Hago primero una una diferenciación muy clara sobre cómo veo y entiendo yo el término (más adelante abordaré el asunto del "justo medio" planteado por Aristóteles, como una virtud).
Para aclarar y diferenciar los términos que manejo; para mí:
1) Tibio: para mí, no tiene tanto que ver con política ni ideología, sino con una forma de acercarse a la vida. Se traduce como alguien que ni fú ni fá, un enclenque, un abúlico, un indeciso, un apático, timorato o indiferente, alguien sin criterio propio que se mueve, se deja mover mejor dicho, como una hojita al viento; sin personalidad propia, sin convicciones ni ideales, ni ninguna pasión por nada, ni por vivir, solo existe, no vive, y se presta ideas para tener algo con que identificarse, algo que "defender, ya que no tiene convicciones ni criterio propio.
2) Persona moderada y prudente, con criterio propio (no el del grupo): alguien que piensa y escoge por sí mismo, no llevado por las ideas de grupo; muestra prudencia y puede encontrarse fuera de las corrientes e ideas mainstream masivas -que la prudencia no es característica de las multitudes unidas por consigna-. No sigue corrientes mainstream solo porque lo son, es alguien con convicciones propias, fuertes y firmes basadas en principios y en fundamentos de peso, no en simples dogmas y consignas ideológicas sectarias implantadas e inyectadas a la fuerza o mediante manipulación, alguien con una posición muy clara pero que no suele ser parte de la la típica dicotomía maniqueísta (nosotros somos los buenos, el otro siempre es el malo), irreal, absurda y simplona.
2.1. OBJETIVIDAD Versus NEUTRALIDAD, (a mi entender, no son lo mismo)
Existe una concepción generalizada que también me hace un poquitín de ruido, una con respecto a la objetividad, esta la dejo para empezar estas falsas equivalencias porque me parece la menos intrincada y problemática, aunque no por ello deja de ser un problema.Si bien nuestros intentos por ser objetivos van a estar traspasados por nuestras limitaciones humanas, considero que sí que puede existir y de hecho existe la honesta intención y búsqueda de la verdad para ver las cosas como son (objetivamente), de ver los hechos reales y no así interpretarlos deliberadamente bajo el filtro de consignas ideológicas prefabricadas o intereses y criterios personales o de grupo.
Sin embargo, la búsqueda de esa objetividad se la suele catalogar, o equiparar con la búsqueda de "neutralidad" como supuesto "ideal". Y yo digo, en serio se espera y les parece "ideal" mantenerse neutrales y al margen cuando suceden cosas injustas, deleznables y aberrantes por ejemplo? En serio? Quizá la palabra que buscan esas personas es "ecuanimidad", pero el problema todavía persiste.
Ser neutral, creo que es muy distinto a ser objetivo. Ser neutral es, al menos para mí, igual a ser indiferente, a un quemeimportismo total, a no tener ninguna convicción firme, ni tampoco criterio propio; lo que al final resulta en algo similar a ser como una hojita al viento, (fácilmente manipulable, por unos o por otros). ¿Realmente buscamos eso como ideal? Yo creo que no.
Verdad, objetividad y hechos, sí, neutralidad, a veces confundida con objetividad, no.
Mantenerse indolente, inmóvil frente a injusticias solo por ser "neutral" creo que es una actitud cómoda y hasta complaciente con aquello que está y vulnera derechos. La neutralidad, personalmente, creo que nos puede convertir en cómplices pasivos. Habría que tomar posición, creo yo, pero con un norte y un horizonte mucho MUCHO más elevad que las ideologías humanas y corrompidas, tomar posición en favor de principios que las trascienden, que nos transcienden... como la verdad y la justicia, más allá de cualquier ideología, sin acepción de personas, pues la empatía NO puede ser selectiva.
2.2. Sobre la "tibieza"/abulia (como vicio) y la prudencia/moderación (como virtud)
Esto que sigue a continuación lo escribí cuando alguien hablaba de que no soportaba a los tibios, entendiendo la "tibieza" como ser abúlicos, desentendidos, no comprometidos con nada, como contraria a la intensidad con que algunos experimentamos la vida, como contraria a esa pasión frente a la elección de solo existir de forma automática, apática, abúlica y "normal". ¡Cómo entiendo esa definición! y la entiendo desde mi experiencia, pues siempre me han llamado "exagerada" o que soy demasiado "intensita".
Después de la anterior persona intervino otra, pero comenzó a meter al asunto tintes políticos, se puso a hablar sobre ideologías extremas, criticando criticando nuestro desprecio por la tibieza (es decir, por esa vida abúlica, sin pasión por nada), alegando que en ella está el equilibrio perfecto para evitar extremismos y fundamentalismos. Y sí, tienen razón en esto último, los extremismos son precisamente algo que he venido cuestionando, mostrando su irracionalidad y la deleznable deshumanización a la que nos someten los extremos (izquierda y derecha).
Sin embargo, claramente el hombre tenía una concepción muy distinta acerca de la idea de "ser tibio", diferente a cómo la entendíamos y manejábamos mi interlocutora, pero en todo caso, aquello no se trataba más que de una desconexión en cuanto a nomenclaturas y definiciones, el fondo que defendemos el señor y yo, es el mismo. Y ESA es la importancia de saber ver los matices en lugar de enfrascarnos en ideas preconcebidas y en cerrarnos s todo lo demás, todo por un nombrecito, por una etiqueta.
Ciertamente, aquella persona tenía una definición de tibieza en el ámbito político/ideológico, muy distinta al peyorativo "tibio" con que, injustamente, según yo, se tiende a etiquetar, por ejemplo, a Carlos Mesa, solo por ser un tipo moderado y prudente, no un fanático ni acérrimo seguidor de una corriente, ni mucho menos es defensor de ninguna con sus desatinos, errores y horrores, como hacen muchos.
Y ahí está para mí, la falsa equivalencia. Se confunde la tibieza, en su sentido peyorativo, con prudencia, en el ámbito político, y ahí si que no son lo mismo!!!
Se podría decir, entonces, que comparto plenamente la idea de esa persona sobre no fanatizarse en radicalismos y polarizarse acríticamente en defensa de una ideología; sin embargo, el uso que hizo aquel hombre del término "tibio", me hizo cierto ruido (porque con mi interlocutora no hablábamos de política, sino de pasión por las pequeñas GRANDES cosas de la vida), pero por otro lado, entiendo su punto.
Y es que aquí genera ruido solamente el problema de la inexactitud e imperfección de nuestro lenguaje, una creación humana, a pesar de su asombrosa y maravillosa complejidad e inconmensurable valor con el que nos permite transmitir nuestras ideas, sentimientos y cultura. Sin embargo, pasa que no siempre tenemos términos y conceptos "estándar". Así que sí, entiendo y comparto su punto EN ESENCIA, (no en forma), lo comparto plenamente; pero mi comprensión del término, "tibieza", en el contexto en que la uso, es abismalmente distinto... Y es que pasa que, como para mí es un término no demasiado bonito, jamás lo uso en política, porque allí lo que me parece condenable son los extremos, y no los medios. me explico... Hago primero una una diferenciación muy clara sobre cómo veo y entiendo yo el término (más adelante abordaré el asunto del "justo medio" planteado por Aristóteles, como una virtud).
Para aclarar y diferenciar los términos que manejo; para mí:
1) Tibio: para mí, no tiene tanto que ver con política ni ideología, sino con una forma de acercarse a la vida. Se traduce como alguien que ni fú ni fá, un enclenque, un abúlico, un indeciso, un apático, timorato o indiferente, alguien sin criterio propio que se mueve, se deja mover mejor dicho, como una hojita al viento; sin personalidad propia, sin convicciones ni ideales, ni ninguna pasión por nada, ni por vivir, solo existe, no vive, y se presta ideas para tener algo con que identificarse, algo que "defender, ya que no tiene convicciones ni criterio propio.
2) Persona moderada y prudente, con criterio propio (no el del grupo): alguien que piensa y escoge por sí mismo, no llevado por las ideas de grupo; muestra prudencia y puede encontrarse fuera de las corrientes e ideas mainstream masivas -que la prudencia no es característica de las multitudes unidas por consigna-. No sigue corrientes mainstream solo porque lo son, es alguien con convicciones propias, fuertes y firmes basadas en principios y en fundamentos de peso, no en simples dogmas y consignas ideológicas sectarias implantadas e inyectadas a la fuerza o mediante manipulación, alguien con una posición muy clara pero que no suele ser parte de la la típica dicotomía maniqueísta (nosotros somos los buenos, el otro siempre es el malo), irreal, absurda y simplona.
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O si me permiten una comparación literaria (y una licencia), a mi juicio:
a) son como los Cronopios aquellos con una rica vida interior, quienes edifican su espíritu y desarrollan criterio propio, no perteneciendo a ningún bloque (léase rebaño) mainstream, por lo que son erróneamente prejuzgados de tibios por los tibios abúlicos y sin personalidad propia solo por el hecho de no pertenecer ni defender a rajatabla a alguna de esos bloques; como en el libro, son los "raleados", los vapuleados y normalmente incomprendidos.
b) Son como las Esperanzas los abúlicos tibios que fácilmente pueden ser absorbidos por extremismos de uno y otro lado, tan carentes de ideas propias y de un sentido para vivir existen, y solo existen, de esa manera casi automática, sin pasión por nada, solo instinto para defender las ideas prestadas de grupo porque sin ellas se sienten nada. Y como en el libro, muchas veces pueden ser simplemente ingenuos e incautos de buena fe, algunos pueden tener buenas intenciones pero al ser tan fácilmente manipulables pueden fácilmente terminar sirviendo al mal.
c) Son como los Famas los impulsores de esas ideologías extremas, los líderes (frecuentemente sectarios) de ese rebaño de Esperanzas abúlicas, esos líderes carismáticos que mueven a su antojo e interés a multitudes acríticas.
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Entonces, explicados y definidos los términos para este blog...
Ser prudente, moderado y tener criterio propio no siguiendo corrientes mainstream solo por serlo, ES LO MENOS TIBIO Y ABULICO QUE HAY! Sin embargo, esa persona precisamente será la más vapuleada por todos en una sociedad como la nuestra, porque no defiende fanática y acríticamente ninguna posición extrema, es decir, no da gusto a nadie, no cuando son posiciones racional y empáticamente cuestionables. Es un "solitario" prácticamente, no se escuda en la visceralidad de las ideas de grupo ni basa en ellas su criterio, cuestiona lo digno de cuestionarse y rescata lo digno de rescatarse, y lo hace con convicción plena, aunque eso convierta en alguien marginado. Y lo asume con hidalguía, tan firmes son sus convicciones.
El moderado, lejos de ser tibio, puede realmente hervir de pasión en defensa de esa moderación y prudencia, puede hervir de pasión defendiendo lo correcto y lo justo, lejos de los extremismos que solo muestran empatía selectiva y califican los actos como correctos o incorrectos no según su definición, según según quién o cuál bando los haga. Pero ni la empatía puede ser selectiva ni el criterio sobre lo correct o incorrecto negociable, relativo o usarse a conveniencia.
Una empatía genuina y afinada requiere también de pensamiento critico, porque no solo es emocional sino racional e intelectualmente honesta y objetiva, no meramente visceral e instintiva (y es allí donde radican los extremismos y no la virtud de la prudencia). A nombre de nobleza y bondad se han cometido sendas barbaridades en nuestra historia, usando a personas con buenas intenciones pero poca profundidad de criterio; personas que se dejan guiar por la visceralidad y emocionalidad pura y no reparan en el daño que sus acciones e ideas pueden ocasionar, personas que no reparan en que lo correcto o incorrecto no se mide ni depende de quién lo haga.
Mientras que por otro lado, precisamente los tibios, sin una personalidad propia fuerte y definida, que asumen como propia la que dicta su ideología, son quienes suelen ser llevados como hojitas al viento a uno y otro extremo, acríticamente, sin oponer resistencia, hasta convertirlos en fanáticos defensores de extremismos completamente desnortados que exigen a los demás sumarte a uno u otro extremo para no condenarlos, pues no conocen la prudencia. Les exigen obediencia y decidirse sí o sí por un insano extremo para no tacharlos de "tibios" o para no considerarlos de plano "el enemigo".
Así es, creo que son precisamente los tibios, bajo mi definición, es decir, los abúlicos, apáticos, que nunca se cuestionan sobre nada, aquellos que solo existen de manera automática, aquellos que no desarrollan el criterio propio ni conocen la pasión por la existencia humana, el mundo, sus maravillas y misterios; los que no tienen un motor interno lo suficientemente fuerte para seguir un camino propio y reflexivo en lugar de solo a consignas de grupo; son aquellos los que, al no tener ideas propias, tienden más a tomarlas prestadas en paquete (en combo) de las consignas y dogmas de determinadas ideologías, mismas que, en general, apuntan y alimentan falsas dicotomías y para peor, incluso pueden llegar a alimentar extremos para fundamentar ideas preconcebidas mediante la promoción e incentivo de diversos miedos (es decir, manipulan a través emociones viscerales e instintos básicos).
Aquellos abúlicos, por lo mismo, suelen ser precisamente quienes, al final, son más propensos a seguir fanáticamente ideologías extremas, ya que ante la carencia de ideas propias y firmes defienden con visceralidad destructiva (no con pasión creadora) ideas ajenas que terminan llenando ese vacío, ideas que representan a tal o cual grupo, y lo hacen porque sin esas ideas prestadas se sienten perdidos. Por eso cuestionar sus ideas de grupo (de rebaño) lo sienten como un ataque personal, pues repito, al parecer, solo se identifican y ""encuentran"" a sí mismos en dichas ideas de grupo, no tienen personalidad propia.
Entonces, explicados y definidos los términos para este blog...
Ser prudente, moderado y tener criterio propio no siguiendo corrientes mainstream solo por serlo, ES LO MENOS TIBIO Y ABULICO QUE HAY! Sin embargo, esa persona precisamente será la más vapuleada por todos en una sociedad como la nuestra, porque no defiende fanática y acríticamente ninguna posición extrema, es decir, no da gusto a nadie, no cuando son posiciones racional y empáticamente cuestionables. Es un "solitario" prácticamente, no se escuda en la visceralidad de las ideas de grupo ni basa en ellas su criterio, cuestiona lo digno de cuestionarse y rescata lo digno de rescatarse, y lo hace con convicción plena, aunque eso convierta en alguien marginado. Y lo asume con hidalguía, tan firmes son sus convicciones.
Mientras que por otro lado, precisamente los tibios, sin una personalidad propia fuerte y definida, que asumen como propia la que dicta su ideología, son quienes suelen ser llevados como hojitas al viento a uno y otro extremo, acríticamente, sin oponer resistencia, hasta convertirlos en fanáticos defensores de extremismos completamente desnortados que exigen a los demás sumarte a uno u otro extremo para no condenarlos, pues no conocen la prudencia. Les exigen obediencia y decidirse sí o sí por un insano extremo para no tacharlos de "tibios" o para no considerarlos de plano "el enemigo".
Aquellos abúlicos, por lo mismo, suelen ser precisamente quienes, al final, son más propensos a seguir fanáticamente ideologías extremas, ya que ante la carencia de ideas propias y firmes defienden con visceralidad destructiva (no con pasión creadora) ideas ajenas que terminan llenando ese vacío, ideas que representan a tal o cual grupo, y lo hacen porque sin esas ideas prestadas se sienten perdidos. Por eso cuestionar sus ideas de grupo (de rebaño) lo sienten como un ataque personal, pues repito, al parecer, solo se identifican y ""encuentran"" a sí mismos en dichas ideas de grupo, no tienen personalidad propia.
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A pesar de todo, irónicamente, suelen ser precisamente esos tibios (serviles a extremismos ajenos que a falta de una personalidad propia terminan luego internalizando como propios), los que muchas veces, para colmo, se atreven a llamar "tibio", de forma peyorativa, a quien muestra moderación, criterio, prudencia, coherencia y virtud. Es decir, los extremistas perciben a aquel moderado, crítico y con criterio propio, erróneamente, como el opuesto a lo que realmente son, como alguien de ideas timoratas y abúlico en términos ideológicos.
Y los extremistas llaman así al prudente, erróneamente, a pesar de que esa persona sí que tenga una posición sólida firme y definida, nada "tibia", otra cosa es que al no ser la suya una posición mainstream, alguna de la clásica polarización que tanto nos enferma como sociedad, lo creen, equivocadamente "indeciso", aunque tal concepción no aplique en su caso en lo más mínimo. Y es que algunas personas, lamentablemente, no conciben el mundo fuera de esas visiones maniqueas, reduccionistas y simplonas.
Confunden esa elección prudente y moderada con no tener una posición sólida solo porque no se adhiere a la visión extremista de ninguno de los bandos radicales, polarizados y absurdamente enfrentados, sino que cuestiona en ambos aquello que debe ser cuestionado y rescata lo rescatable (si lo hubiera, claro).Creen, erróneamente, que no seguir ciega y fanáticamente una ideología (es decir, sin cuestionarle nada) es igual a ser indeciso, timorato, etc., cuando en realidad pasa todo lo contrario: son los seguidores fanáticos los que no suelen tener ideas claras, por eso se las prestan del grupo, y como no conocen más que esa dicotomía, creen que efectivamente eso es lo único que existe; como si no hubiera más nada que uno pudiera ser, como si solo esas ideas de grupo existieran, es decir, como si el criterio propio u otras vías de reflexión y análisis de la realidad no tuvieran cabida en su concepción del mundo.
Es decir, confunden el ser racional, tener criterio propio, ideales, principios firmes con su diametralmente opuesto: con ser "tibios", indecisos, apáticos, indiferentes, manipulables, etc. Piensan, equivocadamente, que para no ser tibio "hay que" adscribirse a una ideología ciegamente; cuando en realidad alguien con criterio y las ideas muy bien puestas (no dictadas por la muchedumbre), alguien racional y sensato es alguien que difícilmente se adscribiría a una ideología extrema y de masas.
Y como como existe esa confusión, los timoratos sin convicciones propias (por ende, tibios), que se aferran a ideas prestadas y siguen ideologías extremas, acusan erróneamente de "tibio" a quien no se afilia a alguno de esos extremos mainstream. Vaya ironía!
A pesar de todo, irónicamente, suelen ser precisamente esos tibios (serviles a extremismos ajenos que a falta de una personalidad propia terminan luego internalizando como propios), los que muchas veces, para colmo, se atreven a llamar "tibio", de forma peyorativa, a quien muestra moderación, criterio, prudencia, coherencia y virtud. Es decir, los extremistas perciben a aquel moderado, crítico y con criterio propio, erróneamente, como el opuesto a lo que realmente son, como alguien de ideas timoratas y abúlico en términos ideológicos.
Y los extremistas llaman así al prudente, erróneamente, a pesar de que esa persona sí que tenga una posición sólida firme y definida, nada "tibia", otra cosa es que al no ser la suya una posición mainstream, alguna de la clásica polarización que tanto nos enferma como sociedad, lo creen, equivocadamente "indeciso", aunque tal concepción no aplique en su caso en lo más mínimo. Y es que algunas personas, lamentablemente, no conciben el mundo fuera de esas visiones maniqueas, reduccionistas y simplonas.
Confunden esa elección prudente y moderada con no tener una posición sólida solo porque no se adhiere a la visión extremista de ninguno de los bandos radicales, polarizados y absurdamente enfrentados, sino que cuestiona en ambos aquello que debe ser cuestionado y rescata lo rescatable (si lo hubiera, claro).Creen, erróneamente, que no seguir ciega y fanáticamente una ideología (es decir, sin cuestionarle nada) es igual a ser indeciso, timorato, etc., cuando en realidad pasa todo lo contrario: son los seguidores fanáticos los que no suelen tener ideas claras, por eso se las prestan del grupo, y como no conocen más que esa dicotomía, creen que efectivamente eso es lo único que existe; como si no hubiera más nada que uno pudiera ser, como si solo esas ideas de grupo existieran, es decir, como si el criterio propio u otras vías de reflexión y análisis de la realidad no tuvieran cabida en su concepción del mundo.
Es decir, confunden el ser racional, tener criterio propio, ideales, principios firmes con su diametralmente opuesto: con ser "tibios", indecisos, apáticos, indiferentes, manipulables, etc. Piensan, equivocadamente, que para no ser tibio "hay que" adscribirse a una ideología ciegamente; cuando en realidad alguien con criterio y las ideas muy bien puestas (no dictadas por la muchedumbre), alguien racional y sensato es alguien que difícilmente se adscribiría a una ideología extrema y de masas.
Y como como existe esa confusión, los timoratos sin convicciones propias (por ende, tibios), que se aferran a ideas prestadas y siguen ideologías extremas, acusan erróneamente de "tibio" a quien no se afilia a alguno de esos extremos mainstream. Vaya ironía!
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Así, la tibieza, me refiero a esa que defino aquí como consecuencia de no desarrollar criterio propio sino ser una hoja al viento a merced de ideologías de grupo, vivir de esa forma automática y semiinconsciente simplemente dejándose llevar instintiva y visceralmente, sin que medie la reflexión profunda, crítica y propia, es uno de los lastres que como sociedad nos vuelve manipulables, endebles, sin convicciones propias ni pensamiento propio. Nos coarta de ser librepensantes.
Muy distinto es el equilibrio y la prudencia, allí hay virtud, y también hay pasión por vivir (no solo existir automáticamente), por crear, por aportar y construir al mundo que te rodea y por la edificación de uno mismo también; en la tibieza, en cambio, solo hay abulia, la tibieza no conoce de vivir, solo existe, se deja "estar". Esas características NO definen de ningún modo a un moderado, aquel que defiende con pasión la prudencia y moderación buscando un bien mayor, buscando la virtud, y no solo que "gane" una determinada ideología.
Lo que no entienden esas personas que catalogan de "tibio" (como sinónimo de indeciso) al moderado, es que realmente los tibios, quizá sean ellos. Piénsenlo así, las personas abúlicas y sin criterio propio son justamente las que tienden a ser llevadas más fácilmente como hojitas al viento por ideologías prestadas, con ideas prefabricadas y en el peor de los casos, extremas. Entonces ESOS son los verdaderos tibios, esos que por miedo a no pertenecer (o sea, cobardía, ESO sí es tibieza en su acepción más peyorativa) renuncian al criterio propio y solo repiten consignas serviles a otras personas, a intereses ajenos y mezquinos, como jugando el papel de simple rebaño, piezas funcionales para otras mentes malévolas (donde esos intereses priman y no los principios) y extremistas en sí mismas que enferman a sus seguidores, les comen la cabeza, la voluntad, las ideas, les contagian e inculcan ese extremismo suyo malsano hasta que lo internalizan como propio. Mentes maquiavélicas, líderes tan carismáticos como sociopáticos, hacen a sus seguidores funcionales a su propio extremismo, muchas veces, incluso bajo técnicas sectarias y de culto a la personalidad donde al líder se lo considera "impoluto" e "infalible".
Así, la tibieza, me refiero a esa que defino aquí como consecuencia de no desarrollar criterio propio sino ser una hoja al viento a merced de ideologías de grupo, vivir de esa forma automática y semiinconsciente simplemente dejándose llevar instintiva y visceralmente, sin que medie la reflexión profunda, crítica y propia, es uno de los lastres que como sociedad nos vuelve manipulables, endebles, sin convicciones propias ni pensamiento propio. Nos coarta de ser librepensantes.
Muy distinto es el equilibrio y la prudencia, allí hay virtud, y también hay pasión por vivir (no solo existir automáticamente), por crear, por aportar y construir al mundo que te rodea y por la edificación de uno mismo también; en la tibieza, en cambio, solo hay abulia, la tibieza no conoce de vivir, solo existe, se deja "estar". Esas características NO definen de ningún modo a un moderado, aquel que defiende con pasión la prudencia y moderación buscando un bien mayor, buscando la virtud, y no solo que "gane" una determinada ideología.
Lo que no entienden esas personas que catalogan de "tibio" (como sinónimo de indeciso) al moderado, es que realmente los tibios, quizá sean ellos. Piénsenlo así, las personas abúlicas y sin criterio propio son justamente las que tienden a ser llevadas más fácilmente como hojitas al viento por ideologías prestadas, con ideas prefabricadas y en el peor de los casos, extremas. Entonces ESOS son los verdaderos tibios, esos que por miedo a no pertenecer (o sea, cobardía, ESO sí es tibieza en su acepción más peyorativa) renuncian al criterio propio y solo repiten consignas serviles a otras personas, a intereses ajenos y mezquinos, como jugando el papel de simple rebaño, piezas funcionales para otras mentes malévolas (donde esos intereses priman y no los principios) y extremistas en sí mismas que enferman a sus seguidores, les comen la cabeza, la voluntad, las ideas, les contagian e inculcan ese extremismo suyo malsano hasta que lo internalizan como propio. Mentes maquiavélicas, líderes tan carismáticos como sociopáticos, hacen a sus seguidores funcionales a su propio extremismo, muchas veces, incluso bajo técnicas sectarias y de culto a la personalidad donde al líder se lo considera "impoluto" e "infalible".
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Como decía al principio, la gente me suele considerar demasiado "intensita" embargo no siempre se puede hablar de mí bajo ese criterio, no del todo... Sí pero no, es decir...
Sí me preguntaran si soy radical, respondería: "Sí y no, depende"... -y aquí hago una aclaración, digo "depende" aún dado que soy todo menos fan de la mentalidad "relativista" de estos tiempos donde todo puede ser verdad, porque todo "depende" de la opinión y no de los hechos. No estoy de acuerdo con esas ideas, pero como siempre, hay que matizar. La vida no es simple dicotomía, ni mucho menos maniquea-.
Me explico:
Digo "sí y no", porque si hablamos de principios, del bien, la verdad y la justicia, es decir, cuestiones trascendentes, AHÍ SÍ SOY RADICAL, ahí soy sumamente "intensita" afuera el relativismo!; o si hablamos de ideologías, politiqueros, partidos, religiones, cosas y creaciones meramente civilizatorias, mundanas y humanas, AHÍ SÍ QUE NO LO SOY.
Ser radical como virtud creo que implica serlo hacia arriba, hacia el bien, la verdad, la justicia... hacia principios trascendentales, no hacia creencias y criterios humanos. Y al mismo tiempo, honestamente, creo que implica al mismo tiempo, y por consecuencia, saber ver matices cuando hablamos de esta realidad encarnada y humana, falible, por tanto, ser moderados y prudentes en cuanto a aquello que son meras construcciones humanas falibles y sesgadas. Es decir, en este plano horizontal apuntar al centro, no a los extremos -dicotómicos, maniqueos-, (o extremismos, diríamos en política: izquierda o derecha) y estando en el centro apuntar RADICALMENTE hacia arriba, hacia principios que, personalmente considero, nos transcienden, transcienden nuestra imperfección, nuestra limitada visión, nuestra limitadas posibilidades de conocer el mundo determinadas por nuestras limitaciones humanas.
Por consiguiente, y en contraposición a la radicalidad HACIA ARRIBA, no considero NADA aconsejable ni saludable ser radical en el plano imperfecto, horizontal, sesgado y limitado por nuestras propias posibilidades y alcances humanos (ideologías, religiones, etc., repito).
Ese radicalismo lo veo como sumamente perjudicial, como un vicio, sea que lo aplique la izquierda o la derecha, en ambos casos, se convierte en una suerte de fundamentalismo que deshumaniza a todo aquel que no está en el mismo ·bando", incluyendo a los de centro, a quienes ambos desprecias por ser, supuestamente "tibios", considerando la tibieza como un defecto no de quien vive sin pasión como yo lo veo, sino como alguien indeciso, timorato, convenenciero, "culpable" por no elegir un extremo fanático y aferrarse a él. Es decir, lo que para mí es una virtud, toma connotaciones de vicio cuando uno se radicaliza en la horizontalidad e imperfección humanas, en lugar de hacerlo en los principios trascendentes a nosotros mismos, porque, por ejemplo, la verdad sigue siendo es cierta independientemente de nuestra opinión, lo mismo la justicia.
Aquellos, que señalan con oprobio no solo a los del "bando opuesto" sino también a los moderados (de centro), se radicalizan desde y hacia abajo, en este plano horizontal hacia izquierda o derecha, o bien, se fanatizan hacia religiones meramente humanas e idolatran criterios humanos y sesgados mientras relativizan los trascendentales como la verdad y la justicia. Es decir, todo al revés. Que no nos extrañe el caos en que vivimos!Volviendo al punto sobre "ser radical", puedo decir que también que "depende"...
Si estoy hablando de información, (puesto que se trata de buscar la verdad y los hechos), AHÍ SÍ SOY RADICAL; mas si se trata de analizar acontecimientos, contextos, sucesos de personas siguiendo ideologías, creencias, etc., creo que lo prudente es valorar todo con pinzas, con sus matices, racional y empáticamente a la vez, y si compete, bajo el principio de caridad; es decir, AHÍ NO LO SOY, ahí suelo ser más conciliadora, trato de informar y desmontar sesgos, cuando tengo la información que compete, y no soy nada radical.
Por qué? me preguntarán: porque aquello involucra a personas que, al revés de lo que hago yo, suelen tomar posiciones radicales en cuestiones humanas y relativizan las trascendentes, y aunque no justifico ciertas acciones, puedo entender sus motivos si tomo en cuenta que les falta información, tumbar sus sesgos o creencias fácticamente erradas (verificables con datos y hechos objetivos).
Verlo a la inversa, como particularmente hago, ver las creaciones humanas (ideologías, religiones), como imperfectas y falibles y posiblemente sesgadas, sirve para entender y explicar esos hechos y comportamientos, OJO!, repito y subrayo, no para justificarlos. Y ver las cuestiones trascendentes a nosotros mismos y nuestras creaciones, cosas como la verdad, la justicia y los hechos; nos ayuda a mantener actitudes y principios firmes dictados por algo tan simple como la coherencia y la lógica; y tan profundo como los valores, el espíritu crítico, la empatía y compasión con el otro.
Esto nos humaniza, al contrario de lo que hacen las ideologías de cualquier tipo llevadas al extremo, mismas que deshumanizando al otro, ven al que piensa distinto como automático "enemigo", aún sin escuchar razones, sino suponiendo lo que seguramente piensa, con base en la propaganda, en etiquetas, sin intención de conocer a la persona real, sino solo atendiendo emociones primarias básicas y a etiquetas y lo que nos contaron o leímos sobre ellas.
Sé que las emociones es lo que más tiempo de evolución tiene en nosotros, pero creo que también tenemos la suficiente capacidad racional, que hemos creado, en teoría, una civilización y comprendido unos derechos que deberían impedirnos ir por el camino del maniqueísmo visceral, de ese "tribalismo emocional", que nos aleja de nuestra humanidad "racional y sintiente", para convertirnos en esclavos de nuestros instintos básicos y emociones primarias.
Y aún con todo, existen cosas que no se pueden admitir ni tolerar, y no hablo de ideologías ni criterios y formas de producción, de interpretaciones bíblicas, etc., hablo, una vez más, de principios racional y empáticamente interiorizados y que nos trascienden, que existieron antes y seguirán existiendo aunque pasen generaciones y como individuos dejemos de existir: el respeto por la vida y la dignidad humana, por ejemplo.
Algunos, como es mi caso, JAMÁS toleraríamos ni nos radicalizaríamos, como quieren otros (los que despectivamente nos llaman "tibios"), con respecto a que criterios inadmisibles como aquellos que dictan que "hay que" acabar con determinado grupo como sucedió en la Alemania n4z1 (como enseñaba García Linera en mi país) o sigue sucediendo aún hoy en diferentes países y contextos, donde un grupo cree que tiene derecho a decidir sobre la existencia de "los otros", porque primero, los deshumanizan; y segundo, los consideran automáticamente "los equivocados". Claro, y ese es su maniqueísmo, porque "su propio bando", siempre ególatramente es el propio, está siempre automáticamente, en "lo correcto", y lo creen y sostienen aunque ello implique 4s3s1n4r, ultrajar, violentar y violar los derechos ajenos y la dignidad humana. Si no apoyar eso, para aquellos, es ser "tibio", que viva la tibieza!!!
En su propia creencia llevan su contradicción y su paga, por eso entre grupos radicalizados no solo se destruyen entre ellos sino que terminan al final autodestruyéndose en su propia irracionalidad y deshumanización.
Me parecería sumamente insensato radicalizarme y fanatizarme con ideologías, creencias, dogmas, prejuicios humanos, que sé que son sesgados e incompletos según conveniencia o según los sesgos inconscientes de sus paladines, líderes, caudillos, etc. o según sus vivencias, puesto que en gran parte representan únicamente la propia burbuja y desestiman lo demás, como si cada cultor de una determinada ideología, religión, etc., considerase que lo que cree es "la verdad" solo porque es lo que él cree (sesgo de confirmación), es decir, como considerándose a sí mismo "el ombligo del mundo", referente o criterio de verdad. Y no, así no funciona, los hechos están por encima de nosotros y de lo que creamos. Y por supuesto, los principios que nos transcienden: salvaguardar la verdad, la dignidad humana, la justicia y los hechos verificables y concretos por sobre las opiniones y percepciones sesgadas.
Como decía al principio, la gente me suele considerar demasiado "intensita" embargo no siempre se puede hablar de mí bajo ese criterio, no del todo... Sí pero no, es decir...
Sí me preguntaran si soy radical, respondería: "Sí y no, depende"... -y aquí hago una aclaración, digo "depende" aún dado que soy todo menos fan de la mentalidad "relativista" de estos tiempos donde todo puede ser verdad, porque todo "depende" de la opinión y no de los hechos. No estoy de acuerdo con esas ideas, pero como siempre, hay que matizar. La vida no es simple dicotomía, ni mucho menos maniquea-.
Me explico:
Digo "sí y no", porque si hablamos de principios, del bien, la verdad y la justicia, es decir, cuestiones trascendentes, AHÍ SÍ SOY RADICAL, ahí soy sumamente "intensita" afuera el relativismo!; o si hablamos de ideologías, politiqueros, partidos, religiones, cosas y creaciones meramente civilizatorias, mundanas y humanas, AHÍ SÍ QUE NO LO SOY.
Ser radical como virtud creo que implica serlo hacia arriba, hacia el bien, la verdad, la justicia... hacia principios trascendentales, no hacia creencias y criterios humanos. Y al mismo tiempo, honestamente, creo que implica al mismo tiempo, y por consecuencia, saber ver matices cuando hablamos de esta realidad encarnada y humana, falible, por tanto, ser moderados y prudentes en cuanto a aquello que son meras construcciones humanas falibles y sesgadas. Es decir, en este plano horizontal apuntar al centro, no a los extremos -dicotómicos, maniqueos-, (o extremismos, diríamos en política: izquierda o derecha) y estando en el centro apuntar RADICALMENTE hacia arriba, hacia principios que, personalmente considero, nos transcienden, transcienden nuestra imperfección, nuestra limitada visión, nuestra limitadas posibilidades de conocer el mundo determinadas por nuestras limitaciones humanas.Por consiguiente, y en contraposición a la radicalidad HACIA ARRIBA, no considero NADA aconsejable ni saludable ser radical en el plano imperfecto, horizontal, sesgado y limitado por nuestras propias posibilidades y alcances humanos (ideologías, religiones, etc., repito).
Ese radicalismo lo veo como sumamente perjudicial, como un vicio, sea que lo aplique la izquierda o la derecha, en ambos casos, se convierte en una suerte de fundamentalismo que deshumaniza a todo aquel que no está en el mismo ·bando", incluyendo a los de centro, a quienes ambos desprecias por ser, supuestamente "tibios", considerando la tibieza como un defecto no de quien vive sin pasión como yo lo veo, sino como alguien indeciso, timorato, convenenciero, "culpable" por no elegir un extremo fanático y aferrarse a él. Es decir, lo que para mí es una virtud, toma connotaciones de vicio cuando uno se radicaliza en la horizontalidad e imperfección humanas, en lugar de hacerlo en los principios trascendentes a nosotros mismos, porque, por ejemplo, la verdad sigue siendo es cierta independientemente de nuestra opinión, lo mismo la justicia.
Aquellos, que señalan con oprobio no solo a los del "bando opuesto" sino también a los moderados (de centro), se radicalizan desde y hacia abajo, en este plano horizontal hacia izquierda o derecha, o bien, se fanatizan hacia religiones meramente humanas e idolatran criterios humanos y sesgados mientras relativizan los trascendentales como la verdad y la justicia. Es decir, todo al revés. Que no nos extrañe el caos en que vivimos!
Volviendo al punto sobre "ser radical", puedo decir que también que "depende"...
Si estoy hablando de información, (puesto que se trata de buscar la verdad y los hechos), AHÍ SÍ SOY RADICAL; mas si se trata de analizar acontecimientos, contextos, sucesos de personas siguiendo ideologías, creencias, etc., creo que lo prudente es valorar todo con pinzas, con sus matices, racional y empáticamente a la vez, y si compete, bajo el principio de caridad; es decir, AHÍ NO LO SOY, ahí suelo ser más conciliadora, trato de informar y desmontar sesgos, cuando tengo la información que compete, y no soy nada radical.
Por qué? me preguntarán: porque aquello involucra a personas que, al revés de lo que hago yo, suelen tomar posiciones radicales en cuestiones humanas y relativizan las trascendentes, y aunque no justifico ciertas acciones, puedo entender sus motivos si tomo en cuenta que les falta información, tumbar sus sesgos o creencias fácticamente erradas (verificables con datos y hechos objetivos).
Verlo a la inversa, como particularmente hago, ver las creaciones humanas (ideologías, religiones), como imperfectas y falibles y posiblemente sesgadas, sirve para entender y explicar esos hechos y comportamientos, OJO!, repito y subrayo, no para justificarlos. Y ver las cuestiones trascendentes a nosotros mismos y nuestras creaciones, cosas como la verdad, la justicia y los hechos; nos ayuda a mantener actitudes y principios firmes dictados por algo tan simple como la coherencia y la lógica; y tan profundo como los valores, el espíritu crítico, la empatía y compasión con el otro.Esto nos humaniza, al contrario de lo que hacen las ideologías de cualquier tipo llevadas al extremo, mismas que deshumanizando al otro, ven al que piensa distinto como automático "enemigo", aún sin escuchar razones, sino suponiendo lo que seguramente piensa, con base en la propaganda, en etiquetas, sin intención de conocer a la persona real, sino solo atendiendo emociones primarias básicas y a etiquetas y lo que nos contaron o leímos sobre ellas.
Y aún con todo, existen cosas que no se pueden admitir ni tolerar, y no hablo de ideologías ni criterios y formas de producción, de interpretaciones bíblicas, etc., hablo, una vez más, de principios racional y empáticamente interiorizados y que nos trascienden, que existieron antes y seguirán existiendo aunque pasen generaciones y como individuos dejemos de existir: el respeto por la vida y la dignidad humana, por ejemplo.
Algunos, como es mi caso, JAMÁS toleraríamos ni nos radicalizaríamos, como quieren otros (los que despectivamente nos llaman "tibios"), con respecto a que criterios inadmisibles como aquellos que dictan que "hay que" acabar con determinado grupo como sucedió en la Alemania n4z1 (como enseñaba García Linera en mi país) o sigue sucediendo aún hoy en diferentes países y contextos, donde un grupo cree que tiene derecho a decidir sobre la existencia de "los otros", porque primero, los deshumanizan; y segundo, los consideran automáticamente "los equivocados". Claro, y ese es su maniqueísmo, porque "su propio bando", siempre ególatramente es el propio, está siempre automáticamente, en "lo correcto", y lo creen y sostienen aunque ello implique 4s3s1n4r, ultrajar, violentar y violar los derechos ajenos y la dignidad humana. Si no apoyar eso, para aquellos, es ser "tibio", que viva la tibieza!!!
En su propia creencia llevan su contradicción y su paga, por eso entre grupos radicalizados no solo se destruyen entre ellos sino que terminan al final autodestruyéndose en su propia irracionalidad y deshumanización.
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Para finalizar, dejo aquí un video interesante que, en mi ociosidad, edité expresamente para responder al autor del post y en referencia a cómo el comentarista aquel denostaba su defensa de la intensidad y pasión por vivir y la equiparaba, erróneamente, con la defensa de extremismos 😑 No dude, por ahí no iba la cosa...
Ese "extremo" del que el autor del video habla al principio y al final para mí tiene que ver también con esa intensidad y convicción que es generadora de vida, ¡esa llama chula!, y ese "término medio" del que habla, hace referencia al "equilibrio" (que no tibieza), prudencia y criterio del que te hablo yo (equilibrio que en el caso de la falsa dicotomía racionalidad/sensibilidad no defiendo en absoluto, salvo, claro, que el equilibrio suceda no por desarrollar a medias tintas cada uno sino porque ambos se desarrollan y experimentan a tope!). Ambos, tanto ese "extremo" (intensidad y convicción) como ese "término medio" (prudencia, sensatez, criterio) son virtud! Siempre lo pensé pero me costaba explicarlo tan claramente sin que me lo tomaran como una incoherencia: "por fin, ¿esta loca defiende ir a tope o defiende la prudencia moderación? ¡No puede defender ambos!" Así que pues claro, me encantó cuando lo vi en Aristóteles y explicado con chuis tan claramente aquí.
Ah y por supuesto, ese "termino medio" no trata de esa tibieza insípida, monótona, abúlica y "normal", esa que algunos entendemos como morir en vida y que no se puede confundir con "moderación y equilibrio", no bajo la definición que vengo manejando, como si fueran lo mismo. Más bien tiene que ver con esto...
Fotografía original del cerro "Huayna Potosí" en La Paz, BoliviaAutor: Eric Bauer
Dejo ahora el video, que lo explica mejor que yo:
Dejo también el link del video original y completo... por si quieren verlo y porque no quiero faltar a sus derechos; pertenece al canal de YouTube "Adictos a la Filosofía", de Enric F. Gel.
Para finalizar, dejo aquí un video interesante que, en mi ociosidad, edité expresamente para responder al autor del post y en referencia a cómo el comentarista aquel denostaba su defensa de la intensidad y pasión por vivir y la equiparaba, erróneamente, con la defensa de extremismos 😑 No dude, por ahí no iba la cosa...
Ese "extremo" del que el autor del video habla al principio y al final para mí tiene que ver también con esa intensidad y convicción que es generadora de vida, ¡esa llama chula!, y ese "término medio" del que habla, hace referencia al "equilibrio" (que no tibieza), prudencia y criterio del que te hablo yo (equilibrio que en el caso de la falsa dicotomía racionalidad/sensibilidad no defiendo en absoluto, salvo, claro, que el equilibrio suceda no por desarrollar a medias tintas cada uno sino porque ambos se desarrollan y experimentan a tope!). Ambos, tanto ese "extremo" (intensidad y convicción) como ese "término medio" (prudencia, sensatez, criterio) son virtud! Siempre lo pensé pero me costaba explicarlo tan claramente sin que me lo tomaran como una incoherencia: "por fin, ¿esta loca defiende ir a tope o defiende la prudencia moderación? ¡No puede defender ambos!" Así que pues claro, me encantó cuando lo vi en Aristóteles y explicado con chuis tan claramente aquí.Ah y por supuesto, ese "termino medio" no trata de esa tibieza insípida, monótona, abúlica y "normal", esa que algunos entendemos como morir en vida y que no se puede confundir con "moderación y equilibrio", no bajo la definición que vengo manejando, como si fueran lo mismo. Más bien tiene que ver con esto...
Dejo también el link del video original y completo... por si quieren verlo y porque no quiero faltar a sus derechos; pertenece al canal de YouTube "Adictos a la Filosofía", de Enric F. Gel.




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